jueves, 5 de marzo de 2009

40

para celebrar el relato/divague/ lalala #40, les dejo una historia verídica, o sea de la vida real, sobre como entré a ver a Bob Dylan por la módica suma de 30 pé ($, no penélope cruz, dado que en españa, así como nosotros decimos susana diego beck, a la actriz le dicen así)



El primer disco que escuché de Bob Dylan fue en el año del novio juanmanuel. Éste, con mucho amor y dedicación, me grabó Highway 61 Revisited en un cd que tenía varios discos más en formato mp3. En ese disco estaban también, y primeros por un asunto alfábetico supongo, Hunky Dory, Ziggy Stardust y Aladin Sane de David Bowie.


Y ahora que lo pienso, Bob Dylan y David Bowie tienen las mismas iniciales pero al revés.


El asunto es que después de escuchar tres discos tan inmensos como esos, dudo que a alguien le quede espacio mental para más inmensidad. Por ese motivo, Highway 61 Revisited no me impresionó tanto como lo hicieron aquellos discos que mencioné.


De todas formas, en uno de esos discos había un indicio del enamoramiento posterior que experimentaría por el otrora señor Zimmerman.


Porque en Hunky Dory, efectivamente, hay una canción para Bob Dylan.


Y al año siguiente, tuve otro novio. Éste novio, no se podría decir que era fanático de Bob sino que era directamente un ferviente devoto (en el sentido más religioso de la palabra) de él.


Y justamente por negación, porque los fanatismos me molestan, en todo el año que duró la relación, jamás escuchamos nada de Dylan, y yo simplemente decía "escuché Highway 61 y no me impresionó" como excusa a esa devoción que creía injustificada.


Y me acuerdo que él siempre decía que si tenía un hijo le iba a poner Dylan, y entonces, yo simplemente pensaba que era una idea estúpida.


Que equivocada que estaba.


Y cuando se terminó el tema ese, recién ahí, cuando dejé ir al novio judíoenfermodeBobDylan, escuché Blonde on Blonde, y ahí entendí todo.


Y tenía sentido que Bob fuese el mesías y que se haya negado a serlo.


Todo cuadró perfectamente.


Fue en el verano que pasé con Pedro. Y es que Blonde on Blonde es tan gigante, tan obra maestra, que deconstruirlo me tomó una estación entera.


Y así como llegó marzo, llegó el otoño y también llegó Bob. Y claro que yo no tenía entradas.


Nunca tengo entradas.


Y era el 15 de marzo, y Bob estaba. Y esa tarde me encontré con un amigo. Y decididos a verlo como estábamos, fuimos a su encuentro.


Llegamos, y conseguir entradas era complicado. El telonero, era León Gieco, un artista que no me gusta en absoluto. León Gieco es tan, muy, tan opuesto a Bob. Es que él es tan... bono. Por suerte lo perdimos. Pero encontramos a un grupo de locos.


Locos de verdad.


Y si, resulta que hay una disposición que dicta que los enfermos, minusválidos y esas cosas tienen derecho a asistir a shows o eventos deportivos sin pagar nada. Es una disposición. Es.


Y ahí estaban ellos, que naturalmente, querían ver a Gieco. Amontonaditos, completamente pasados. Y nosotros con nuestras caras de sin entrada. En un momento dado, uno de ellos se nos acercó. Sigilosamente nos preguntó si queríamos entrar, le dijimos que si.


Cincuenta pesos a cada uno pidió.


No way man, estamos hablando del campo.


Treinta, hecho.


Así fue como por ese día, por unos minutos, fui la acompañante terapeutica de una mujer sin dientes que no paraba de reirse, que amenazaba a los guardias de seguridad, que empuñaba una botella de gaseosa barata con quien sabe que líquido adentro.


Finalmente entramos. Y nos separamos de los locos.


Fui al encuentro de mi novio de ese momento. Y lo besé cuando Bob (que de tan lejos podía ser Joaquin Sabina con sombrero y nunca lo sabría) tocó Just Like A Woman.


Que tardé en reconocer.


Pero que amé lo mismo.


Porque es así: hay chicas que aman a sus novios.


Y chicas que aman a Bob.


Como yo.


Y para siempre.




Oh, hear this Robert Zimmerman
I wrote a song for you
About a strange young man called Dylan
With a voice like sand and glue
Some words of truthful vengeance
They could pin us to the floor
Brought a few more people on
And put the fear in a whole lot more

6 comentarios:

Franky dijo...

Bien ahí! Yo el recital me lo perdí, tenía que trabajar, no hubo caso. De todas formas no me hice mucha mala sangre porque los discos en vivo de dylan, bueno, ya se sabe. Mis amigos confirmaron que estuvo bien, pero tampoco como para que yo me quisiera cortar las venas. Igual debe haber sido un flash.

Yo supe ser devoto, después lo perdí, y ahora, cuando vuelvo a visitar, me dan un poco de ganas de llorar, y otro poco de romper todo.

Aguante Bob.

LuLú dijo...

Jajajajajaja buenísimo lo de la acompañante terapéutica! Y confesa, dejaste a ese chico porque no le querías poner Dylan a tu hijo, no? :p

querés melón? dijo...

esta clase de relatos son los logran que me enamore perdidamente.

Leo Le Gris dijo...

excelente relato! lo que te pasa a vos con dylan a mi me pasa con Billie Holiday...lástimq que no pueda asistir a un recital della...:P

Saludos

Leo

/mcatmos dijo...

me acuerdo que cuando firme yo no habia nadie aca, vuelvo y me encuentro con multitudes
te felicito

(ahora dame lo que me corresponde)

johana marshall dijo...

queridos:

franky:
gracias por todos los coments hechos en otros post y si, aguante bob y romper todo.

lulú:
no, lo dejé porque era un tarado. haha

querésmelón:
de bob? :P

leolegris:
tal cual. todos tenemos nuestros amores. y ya que te gusta billie holliday te pregunto si conocés el comic que unos argentinos hicieron sobre ella...

mcatmos:
ya te di una remera! que más querés? mi sangre? y si, en mi corazón siempre vas a ser el primero.