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jueves, 29 de julio de 2010

10 de julio /// amsterdam-hamburgo-berlín

-your passport, miss?- dijo el policía.


Y entonces mi vida entera pasó frente a mis ojos: los padres, la droga, los tampones, théo, el equipaje, los perros, la policía, Amsterdam, el fin de semana, el futuro, aviones.


-yes, sure.


La tensión del momento hizo que me olvidara lo que pasó durante esos escasos minutos. Sólo me acuerdo del final, cuando el policía me preguntó algo que hasta ese momento no me había planteado: adonde iría después de Berlín. Casi sin pensarlo dije Paris.


El oficial pasó de mí y entonces pude volver a respirar. Después del susto me costó bastante dormir, pero una vez lo hice, al abrir los ojos, amanecía en Hamburgo.


Eran las siete de la mañana y era muy raro estar en esa estación sabiendo que Théo dormía no muy lejos de allí y más raro aún era recordar que justamente en ese lugar lo vi por última vez.


En la boletería saqué un pasaje a Berlín para partir dentro de los siguientes cuarenta minutos. Esperé sentada en un banco y una vez en el autobús, volví a dormir.


Al llegar a Berlín eran las once de la mañana y una vez más busqué la forma de llegar a la estación central. Tomé el tren-subte y llegué.


La estación central de trenes (técnicamente se llaman u-bahn que es el subte, y s-bahn que es el tren) de Berlín es inmensa y moderna. Tiene todo el frente hecho de ese material transparente que hace todo luminoso y suntuoso.


Con cada ciudad que dejaba, el equipaje se volvía más y más pesado.


Dejar la mochila en un locker fue algo demasiado difícil, ya que encontrar el guardaequipaje me tomó casi una hora. Me sentía desmoralizada y la ducha fría del día anterior no me había ayudado en absoluto ya que estaba a las puertas de un resfrío.


Revisé mi casilla de correo electrónico y afortunadamente tenía una confirmación por parte de un chico llamado Paul para quedarme en su casa durante el fin de semana.


Así que fui donde un teléfono y lo llamé. Quedamos en vernos a las cinco de la tarde en la estación de subte Slesisches Tor.


Así que tenía tres horas para gastar por ahí.


En la zona de la estación central, Berlín se dibuja como un lugar abierto. Algo desierto lleno de pasto pero con la sensación de que la grandeza histórica está cerca.


Salí de la estación y me encontré con un cartel que decía que la puerta de Brandemburgo estaba cerca. La tarde estaba nublada y hacía un poco de frío, pero de todas formas empecé a caminar.


El camino hacia la Puerta era a través de una especie de parque completamente libre de árboles. Aislados, había algunos edificios grandes y viejos.


Y justo cuando estaba en la mitad del recorrido empezó a llover. Tenía poca ropa encima y todo se volvió más frío aún. Corrí hacia el techo de una de esas moles de cemento y me quedé ahí. Apenas paró de llover volví a la estación. Llegué completamente mojada y algo moquienta. Busqué una farmacia en la estación para intentar comprar pañuelos descartables y al preguntar por ellos me imagino que mi estado sería bastante calamitoso porque la empleada me los regaló.


Y así fue como bajo una lluvia que no me bienvenía para nada, algo resfriada, triste por no ver a Théo y bastante insegura respecto al asunto alojamiento, llegué a Berlín.


Después de varias vueltas en la estación, por el patio de comidas, las tiendas y paseando tan feliz como se puede pasear en una estación de tren durante dos horas en una tarde de lluvia, llegó el momento de ir a encontrarme con Paul.


Tomé el u-bahn, hice combinación con otra línea de subte y no pagué boleto. La mochila pesaba mucho, no podía encontrar la boletería y menos aún entender las máquinas expendedoras.


Al llegar al lugar acordado con Paul me encontré con un chico alto de pelo corto-cortado muy prolijamente y vestido de negro. Sostenía una pizza en la mano.


Me sentía horrible.


En el camino a su casa me contó que vive con un amigo llamado Michael y que probablemente dos chicas más llegarían al día siguiente.


Llegamos y Paul dejó la pizza sobre la mesa de la cocina. Me sentí avergonzada del pelo sucio y mojado por la lluvia, de la misma ropa desde Amsterdam y del humor que rozaba la tristeza. Michael se estaba armando un porro mientras Paul mordía una porción de pizza y me ofrecía un poco a la vez, a lo que dije que no ya que no podía ni comer. Y entonces Paul dijo siete palabras mágicas y la suerte empezó a cambiar:


-do you want to take a bath?


Le dije que sí, que realmente lo necesitaba, que gracias y que me pase la marihuana. Le dije a Michael “is he always that kind?”


Porque realmente ofrecer algo tan cotidiano y sencillo como un baño a una persona a punto de desmoronarse era un gesto hermoso y grande en ese momento


-That’s why I live with him.- dijo Michael.


Con esa declaración las cosas comenzaron a ponerse raras. Pero no significó nada porque cuando Paul me guió hacia el baño, al ver la bañadera blanca y gigante y el cuarto de baño casi tan grande como la cocina, nada importó. No me lo podía creer. El baño era tan grande que podría haber dormido ahí para siempre.


-i know girls love big bathrooms
-i bet you know!


Me tomé dos horas para recomponer mi persona.


Al volver a la cocina, Michael jugaba con la computadora y Paul leía un libro. Fumamos un poco más y entonces me comentaron que al día siguiente tenían planeado ir a un evento llamado Berlin Beats & Boats, una fiesta de música electrónica en un barco recorriendo un lago a lo largo de la tarde. Me preguntaron sí quería ir y acepté.


Mientras Paul y Michael hablaban, me percaté de que se trataban de “Honey” y de que se decían cosas lindas todo el tiempo. Yo realmente no podía darme cuenta de que iba el asunto.


La noche llegó y como a la mañana siguiente unos amigos iban a desayunar y aparte querían estar descansados para la fiesta, Paul y Michael me comunicaron que esa noche no saldrían. Entonces Paul propuso alquilar una película. Barajaron algunos nombres pero Michael no parecía estar satisfecho con ninguno. Finalmente dijo un título y cuando Paul intentó contradecirlo, empezó a hacer pucheros. Al final Paul dijo que iba a decidir en la tienda.


Salimos y hablamos sobre cuán popular es el género música electrónica en Berlin en ese momento.


Caminamos y mientras a lo lejos se escuchaba un estruendo continuo espaciado por dos o tres segundos de pausa, a modo de chiste Paul dijo que la nueva música electrónica era tan minimalista que simplemente era ese sonido que escuchábamos al caminar: los puf puf con tres segundos de espacio en el medio generados por un parlante en algún lugar.


Al llegar al videoclub Paul eligió sin dudar la película que quería ver Michael. Se trataba de un drama retorcido y grotesco sobre una familia llamado Suzammen o algo así. La película era sueca con subtítulos en alemán. Si la memoria no me falla, Suzammen significa Juntos.


Y juntos fue como los tres nos acomodamos en la cama grande de M. para ver la película: Paul, Michael y yo en la punta.


Durante el comienzo de la película los chicos intentaron explicarme de que se trataba el film, pero a los 40 minutos ya estaba durmiendo en el hombro de Michael así que desistieron.


Al despertar Paul no estaba y Michael dormía al lado mío. Me levanté y como pude, en la oscuridad, fui a la habitación de Paul. Me tiré en el colchón que estaba en el piso, cerré los ojos y todo se terminó súbitamente.

viernes, 2 de julio de 2010

3 de julio /// Londres

Al despertar Simon no estaba en su cama, así que me levanté y fui a la cocina. Lo encontré allí desayunando y leyendo las noticias en su computadora.

Tomé un té y le pregunté por las posibles actividades para el día.


Mientras yo estaba ahí, dos amigos míos también estaban en Londres: Chanz y Linje. Antes de partir, en Buenos Aires, habíamos quedado en encontrarnos en Londres para esa fecha.


Ya habíamos intercambiado mails mientras yo estaba en Hamburgo y estaba bastante segura de que ellos estaban en Londres. Necesitaba contactar con ellos porque no podía seguir quedándome en casa de Simon. A pesar de que estaba todo bien con eso, no me sentía cómoda quedándome demasiado tiempo, ya que él era el amigo de un amigo mío y estaba haciéndome un favor. No quería importunarlo ni abusarme de su hospitalidad.


El apartamento estaba vacío: todos se habían levantado temprano para ir a Wimbledon a ver el torneo de tenis.


Le pedí la computadora prestada a Simon y abrí la cuenta de mail. Allí había un mail de Chanz diciéndome que iban a estar dando vueltas en la zona de Picadilly Circus hacia las 12:30 del mediodía

-Maldición! Ya son las doce.- dije en voz alta.


También me dejaban el número telefónico de un amigo sueco de Linje que tenía teléfono celular. Y me decían que sí no llegaba a las doce y media, de todas formas a las seis de la tarde iban a volver a estar por ahí.

Y otro mail:

wearing our best close and being happy sounds AWSOME.
really!

to me everyday feels still absolutly good since i met you.
so tell me: why you have started kissing me?
to me its seemed most time that you were some kind
of afraid because you where alone in a unknown country...
however, you do the right thing to me....

ok and when you are back we take some new photos
of us, perheps in our best clothes too...

so tell me, what do you see on you first day in uk?

in the meanwhile i have to sit in a realy dark studio while we
have sommer the first time this year! fuck it.

take care and eat some good cookies!
t.


Debido a que el inglés escrito de Théo era un poco confuso, no entendí demasiado el mail, pero le escribí que si pensaba que lo había besado porque me sentía sola en un país desconocido, bueno, no era tan estúpida como para hacer algo así.
Escribí que lo besé porque me había gustado desde la primera vez que lo vi en esa fiesta, en el castillo inflable, con ese sueter blanco y negro. Le conté que había visto a Blur el día anterior y que cada vez que escuchaba que alguien decía “awesome” pensaba en él ya que solíamos reirnos de la gente que dice “osom” con una sobreactuada excitación. Y a continuar el día.


Me vestí rápido con la intención de salir a llamar a Chanz y Linje para que me esperen en Picadilly Circus así podía encontrarme con ellos. Salí, busqué un teléfono y disqué, pero no hubo caso, a pesar de que llamé varias veces, nadie contestó.


Así que, siendo la una y media del mediodía, decidí simplemente caminar para ver adonde llegaba.


El clima ese día era ventoso pero soleado. Fue muy incómodo sacarme y ponerme el suéter todo el tiempo. En la sombra hacía frío, al sol hacía calor.


Caminé por una zona gris como el microcentro, pero hacia el final de las calles de altos edificios me encontré con el río Támesis . A lo lejos, el puente de Londres se erigía, imponente.


Caminé mucho hasta llegar y cruzarlo. Había muchas nubes y el sol resplandecía. Londres era hermoso pero estaba tan lleno de gente caminando todo el tiempo hacia diferentes direcciones que pasear por ahí se convertía en una situación ligeramente tediosa.


Cuando emprendí este viaje, sólo tenía dos objetivos en mente: ver bandas y museos. No quería mucho más. Había visto a Blur el día anterior y ahora iba a saldar la otra deuda. El Tate Modern estaba muy cerca y lo sabía.


Entré y entonces TODO.


La primer obra que me impactó fue The Bride Stripped Bare by Her Bachelors, Even de Marcel Duchamp. Justo enfrente había una pintura de Francis Bacon. Nunca había visto un Bacon en persona en mi vida y eso me movió enormemente a nivel emocional. También había cuadros de Monet y de Picasso, varios Andy Warhol y era tan embriagador estar ahí. Era la belleza de la situación y la música en mis auriculares y el disco de John Frusciante para devolverme cuando sea.


En el mapa del museo escribí

the music from
the balconies nearby
was overlaid
by the noise
of sporadic
acts of violence


Y es hoy cuando lo miro y realmente no sé que significa y podría googlearlo, pero creo que prefiero quedarme con el enigma.


Una habitación llena de afiches comunistas rusos. Verdaderas obras de arte en forma de propaganda, todas juntas, enmarcadas, tan solemnes en la sala, tan hermosas.


Las horas pasaron y pronto llegaron las cinco de la tarde. Sin demasiadas ganas, salí del museo con la intención de ir a Picadilly Circus para encontrarme con mis amigos.


Siguiendo el curso del río, seguí caminando y llegué al London Eye que es una suerte de rueda de la fortuna gigante desde cuya parte más alta se ve todo Londres. Para subir había que pagar y hacer una fila inmensa. No estaba dispuesta a hacer ni lo uno ni lo otro. De todas formas en uno de los puestos cercanos compré un llavero para mi papá. Entre el big ben, un colectivo rojo y diversos motivos londinenses, elegí la típica cabina telefónica.


El subte otra vez y Picadilly Circus de repente. Eran las seis de la tarde y ellos debían llegar.


Esperé en la puerta de la gigante tienda Top Shop y ellos nunca aparecieron. Así que como estaba cansada, me fui a ver los mails a un Internet café y a pensar que iba a hacer en las próximas horas.


Sin noticias de Chanz y Linje, pero con una respuesta en la casilla de correo:


of course i dont think that you do such things because of lonelyness.
for me it was a bit the same, i saw you on the party and ask my self:
who the fuck is she?
later i see you standing with my brother and i came up to you
hopeing that daniel will introduce you to me....
and finaly it works. great! awesome.

i'm getting more and more exited when i thing about you coming back.

what a situation. i only can laugh!
and you have to know that the last few years where not sooo funny to me.

so dont get lost in london! i would not like it!

hug
théo


maravilloso.


Cuando estaba en Buenos Aires, había estado intercambiando mails con Adam, un chico que vive en Northampton, un pueblo a tres horas de Londres que deseaba visitar.

En la casilla de correo también tenía un mail de Adam, diciéndome que podía llegar cuando quisiera, que me esperaban. Era algo bueno, saber que había un lugar adonde huir.


Y la gente estaba en todos lados, todo el tiempo, en todos los lugares.


En las paredes que rodeaban la puerta de la gran disquería dónde antes del de/su-ceso se vendían las entradas para los conciertos de Michael Jackson, un altar-empapelado compuesto por recortes de diario, fotos, posters, carteles con mensajes llenos de amor y mucha cinta scotch invadía casi todo el campo visual.

Estaba ahí mirando eso cuando de repente, de la nada, seis o siete chicas con atuendos llamativos aparecieron con un grabador y canciones de Michael. Instantáneamente la música empezó a atronar los pequeños parlantes y las chicas, cómo poseídas, empezaron a bailar. En pocos minutos, la vereda se atestó con una pequeña multitud de sacafotos y curiosos y la fiesta continuó incluso cuando decidí irme del lugar.


Finalmente anocheció y luego de vagar sin rumbo por Picadilly y Oxford Circus, por el Soho, por Mayfair y por Trafalgar Square, decidí volver a casa de Simon.


Al llegar me dijeron que había salido y que probablemente no volvería a dormir. En su habitación, el roomate brasileño me contó sobre su experiencia en Londres, los trabajos que tuvo, los lugares en los que vivió y como fue ir a Wimbledon ese día. Me contó que había una pantalla gigante y que los parques eran tan arbolados y verdes, la gente elegante y todos de pic nic disfrutando del sol.


Era agradable charlar de una cama a la otra. Se sentía familiar.


Los dos estábamos cansados así que después de un rato, se apagó la luz y dormir.







jueves, 4 de junio de 2009

les dejo para que tengan

Hola Amiguitos:


Teniendo en cuenta que hoy es mi último día en este trabajo que me proveyó tantas alegrias(?) les cuento:


Envié el telgrama de renuncia la semana pasada.

A partir de la semana que viene, ya no me levanto más temprano, salvo que se me cante.

Me siento como si hoy fuera el último día de clases y me fuera de viaje de egresados.


Y en el aburrimiento diario, ustedes supieron entretenerme y les estoy eternamente agradecida por ello.


Pero no más



A partir de mañana:



No voy a tener el reloj de la muñeca adelantado 5 minutos

No voy a tener el reloj del celular adelantado 15 minutos


El despertador no sonará durante algún tiempo a las hipotéticas 7

Porque el despertador es el celular, claro está

Y al final, no me terminaré levantando a las siete y veinte reales


Cuando salga de casa, no veré, a eso de las ocho y media, aquel colectivo con la cara de Adrian Barilari gigante en la parte de atrás, promocionando el tratamiento que le permitió mantener su profesión: metalero
Ese colectivo me hace mucha gracia.




Sin embargo me pasa que:


Al llegar a la estación de subte, en el anden, me gusta pensar que estoy en la ruleta de la vida, y que si el subte se detiene y justo enfrente mío hay una puerta, es el augurio de un buen día.



Hoy la puerta del subte no se paró en mi lugar, porque ya estaba estacionado cuando llegué.

sin embargo, hoy es un buen día






Y próximamente cumple años uno de los primeros lectores que tuvo este blog, Leo. En honor a él, el mini último relato a continuación.



Pero primero, una introducción:

Leo es un chico que un día me mandó un mail diciendome que le gustaba mi blog y desde entonces, somos algo así como amigos.



Puede que no hablemos por teléfono nunca y que sólo lo haya visto una vez, pero en su blog, el escribe todas las cosas nuevas que hace a diario y el sólo hecho de intentar hacer algo nunca hecho antes, por más idiota que sea, me parece que habla bien de una persona.

Y cuando está medio mal, se nota en su blog.

Me gusta cuando postea seguido, es como tener novedades todos los días. y me da la sensación de que está bien.



Antes nos mandábamos mails seguido, pero yo soy muy vaga y ya ni le escribo. mal yo.



Y como decía, cumple años dentro de poco y yo no voy a estar, así que a modo de regalo, este relato sobre un par de primeras veces.

es así:

Un día me levanté con la certeza de que tenía que hacer algo que nunca haya hecho antes. Estaba en casa, sola, y quería hacer algo nuevo ese día.


Dí vueltas por la casa, hasta que llegué al baño.
Abrí el botiquin y encontré lo que buscaba
Así que me fui a un espejo grande
Y ese día empecé a usar el hilo dental
(algo que venía evitando hace tiempo porque me daba "impresion")



Otro día, un buen amigo mío vino a visitarme y me trajo una horma de jamón de regalo


y una vez que me aseguré de estar bien fumada
le dí un mordiscón
si, a una horma de jamón
y cuando la mordí, sentí como si estuviera comiendome a una persona, y mientras masticaba, sentí como mis arterias se llenaban de grasa
fue tan OH! bueno



así que esas fueron mis primeras veces con cosas de la vida




Y ahora, la semana que viene, me voy de viaje por Europa.
Espero poder postearles novedades
y cosas lindas
me siento optimista y feliz



les mando un saludo grande a todos, y retomaré la escritura al regresar
que tengan un feliz viernes

viernes, 24 de abril de 2009

discos, libros, etc. la vida

Hace ya algún tiempo que Pedro duerme conmigo, no en la cama, sino en la alfombra.

Me gusta que me haga compañia cuando hay y no hay gente en casa, es como estar con un amigo.

A veces Pedro no puede dormir y quién sabe por qué se pone a llorar o a revisar el tacho de basura o a dar vueltas por el lugar, o sea, lo percibo, se pone fastidioso.

Tengo que admitir que me siento orgullosa de haber encontrado un disco que lo tranquilice: cuando se pone así de inquieto, es automático, me levanto de la cama y busco entre la montaña de digipacks que tengo amontonados al lado de los discos copiados un disco en particular, Rose Kennedy de Benjamin Biolay. Lo pongo a un volumen que se escuche pero que no moleste e, instantaneamente el perrito se tranquiliza.

Ya lo probé varias veces e invariablemente funciona.

Anoche, a eso de las seis de la mañana le agarró uno de esos accesos y tuve que recurrir a Benjamin, pero desafortunadamente la que después no se pudo dormir fui yo.

Así que agarré el libro que estoy leyendo, Generación X de Douglas Coupland y me puse a leer hasta que se haga la hora de levantarse.

Ultimamente todos los libros que leo son sobre jóvenes desencantados en las décadas del 80 y 90.

En esos libros se perciben las mismas cosas que son perceptibles ahora, pero con una variante, no aparece el tema de la internet ni el del teléfono móvil. Es un detalle nimio que no hace a las cosas, ya que la angustia existe y existirá siempre que haya personas, pero que los elementos contemporáneos de comunicación (que están a años luz de solucionar el tema de la angustia) no aparezcan en los libros hace que de algún modo me sienta ajena a ellos. El único que atisba a jugar un poco con esos elementos tan modernos, tan de ahora, es David Foster Wallace y hasta ahí.

Mientras estoy acostada, con mi pijama con dibujitos, entre mis sábanas de estampado escocés, al lado del muñeco de la pantera rosa que abrazo por las noches y que duerme todo el día, me pregunto cuál será el próximo escritor desencantado que me va a tocar leer. Y la respuesta es obvia: cualquiera. Pero me refiero puntualmente al escritor desencantado de esta era. Alguien como yo, que vive en la época que vivo yo, y que está desencantado de los tiempos como lo estoy yo (por ahora).

Y mientras tanto Benjamin Biolay sigue cantando y en una pausa en mi lectura, recuerdo cuando lo conocí, bah, cuando lo vi en persona, cuando las piernas me temblaron, cuando dije alguna estupidez.

Fue el año pasado, hacia fines de abril.

En el verano que recorrí Bolivia, me llevé su segundo disco, el doble Negatif. Y quedé fascinada. Es que los franceses tienen ese no sé que, que yo bauticé distancia y Benjamin Biolay en particular tiene ese no sé que que hace que su música sea simplemente maravillosa y eso:

maravillosa

Pero la sorpresa mayor se escondía en su predecesor, Rose Kennedy, un disco conceptual cuyas canciones giran alrededor de la mitología del clan Kennedy, del cuál se dice que están malditos, que esto, que lo otro.

Y las canciones están a la altura. Es un disco perfecto.

Y era el año pasado y vino Benjamin Biolay y fue una de las pocas veces en las que, excepto por una sóla, me sabía todas las canciones del repertorio. Y si hay algo de lo que me puedo jactar, es de que soy una persona con mucha determinación.

Así que después de varias idas y vueltas, fui al camarín, y llamenme groupie o lo que quieran, pero fue una de las pocas veces en las que me quedé sin palabras, y en un inglés bastante torpe, sólo recuerdo que dije dos cosas

la primera: que me gustaría que alguien le sacara una foto a mi cara, porque realmente estaba hecha una estúpida

a lo que él respondió: está todo bien con tu cara

la segunda: yo era la histérica que pedía que toquen "los angeles"

él: no, esa canción no la tocamos en esta gira.

Y todo eso ocurrió un viernes. El domingo volvía a tocar y claro que fui.

Y tocó los angeles.

Y no sé si lo hizo por mi pedido, pero la versión fue tan torpe como mi inglés. Se notaba que estaba sin ensayar.

Y fue tan torpe como hermosa.

Y este año, en mi cumpleaños número 25, mi enamorado me regaló la edición importada de ese disco tan amado.

Y esa edición, es la que escuchamos con Pedro en las noches en las que no podemos dormir.

lunes, 23 de febrero de 2009

ok, ok (II)

creo que de a poco lo voy entendiendo.

a ustedes les gustan los cuentos de hadas del rocanrol.

y yo tengo uno o dos para contar.

así que, en un intento (útil o no ya veremos) por interactivizar el asunto, esta semana ustedes proponen bandas y yo les hago el cuentito.

en sus marcas, listos, fuera!

a ver como resulta el relato de lunes.

sólo porque me pintó, eh?

lunes, 9 de febrero de 2009

premios

hoy a la mañana, el lector Leo me firmó en el post anterior y me comentó que me había honrado con un premio al blog.

Recordé que hace poco, Yotelocorto también me había dado un premio.

No sé muy bien de que la va el asunto de los premios.
supongo que es una excusa para poner un link que haga que la gente entre al blog de uno.

Y si, no va demasiado conmigo. Es demasiado tramiterío y me aburre un poco esa idea.

De todas formas, si a alguien le interesa saber que es lo que leo, en términos de blog claro, puede fijarse en mi perfil donde encontrarán una vasta lista con mis preferencias.

Hace varios días un anonimo me sugirió que aumente el tamaño de la tipografia y cambie el color del fondo.

Estoy analizándolo aunque, sinceramente, no creo que vaya a suceder.

martes, 30 de diciembre de 2008

casual tuesday

bueno, bueno. A 23 entradas llenas de aventuras y relatos fantabulosos, estoy muy pero muy contenta de anunciar que posiblemente este sea el último post hasta el lunes 19 de enero, día en que, supuestamente, debo reincorporarme a mi ocupación laboral, y por ende, a la vida del blog.

también es el último post del año

adios 2008, adios.

y bueno, sé que no somos muchos, y, nah, no voy a hacer ningún balance de nada.

Pero igual me gustaría contar una historia de fin de año:

veamos...

Tuve cinco días de minivacaciones por todo este asunto de la navidad, el día viernes sandwich 26, el sábado y el domingo.

y aproveché que mi familia se había ido para fumar notabacco y encarar la tan temida limpieza de fin de año.

encontré mucha basura que tiré, y mucha basura que guardé en cajas. Porque si, me encanta la basura y guardarla y tenerla y de repente encontrarla y eso

También saqué ropa vieja. Y entre remeras estiradas, viejas, grandes o chicas, la encontré.

y recordé.

una remera: negra con unas letras anaranjadas. Y una inscripción.

el borde de las letras y los números (que los hay) en blanco.

y una inscripción.

Mi sentido del humor, ese que hace que muchas veces la gente piense que soy medio boluda, se basa básicamente (en persona) en decir cosas espantosas con el tono más serio posible.

Cosas imposibles. pero que bueno, si no me conocen, no van a entender que es un chiste y así.

ejemplo (extraido del msn):

foster w. dice:
digo algo
y despues otra cosa
y despues otra cosa
y despues ya estas uniendo los puntos
y de repente
puf!
aparece un perrito
easton e. dice:
ah bue...
vos decis que sos como un perrito?
foster w. dice:
no boludo
viste esos juegos que son de unir los puntos
y se forma un dibujo?


bueno, de eso estoy hablando, de que, en algún momento tengo que aclarar como es la cosa... y bueno, a veces no lo hago porque me da fiaca.

El asunto es que ese día, hace ya dos años creo, el amigo policía evangelista de mi mamá me mostró muy orgulloso una remera que se había comprado con una inscripción cuanto menos, satánica.

me preguntó mi opinión.

le dije que me gustaría tener una así.

que era hermosa

que realmente la usaría.

y bueno, hay que tener cuidado con lo que uno desea, porque los deseos a veces se hacen realidad.

A la semana tenía en mis manos una remera igual, que ni siquiera era de mi talle con la satánica inscripción:

JESUS KING 777

y bueno, antes que tirarla, se me ocurrió sortearla como una suerte de memorabilia del blog entre los 6? lectores que, justamente, lean esto. algo asi como un regalo inmundo y bizarro de navidad muy atrasado, o porque no, de reyes magos.

asi que bueno, dejen sus firmas con algún mail y participen para ganar la horrible memorabilia de johan-a-vision. hay tiempo hasta que prenda la compu el fatal lunes ese.



*el sorteo se realizará ante escribano público el día 19 de enero. El ganador será notificado vía correo electrónico y anunciado en el blog.

viernes, 19 de diciembre de 2008

ok, ok

ya que me hice una etiqueta de casual friday, decidí escribir giladas que no tengan nada que ver con nada los días viernes. Observaciones que le dicen.

Trabajo en un estudio. Yo soy la recepcionista. Mi horario es muy amplio, de 9 a 19 para ser más exactos. Son muchas horas y todo porque se me ocurrió ir a las europas el año que viene. El asunto es que me cuesta un poco llegar con puntualidad. Y ayer me hicieron un comentario para nada amigable al respecto.

Calculo que ese episodio debió haber quedado flotando en mi subconsciente porque anoche tuve el siguiente sueño:

Hartos de que llegue tarde, a alguien se le ocurría que directamente me quede a vivir en el estudio. En una de las oficinas ponían una cama, una tele y una mesita. En la tele estaban dando planet terror, la película de robert rodriguez que se estrenó la semana pasada. Venía mi jefe y se ponía ver tele conmigo. Comentábamos la película y en las partes que me daba miedo yo me tapaba los ojos. Después de eso me desperté.

Creo que era una señal clara que el verdadero planet terror no era el de la película sino el de esa realidad paralela.

El 2 de enero me voy de vacaciones y ayer fui a comprar los pasajes que necesitaba a retiro. Va a ser un itinerario bastante movido, porque se entiende, a mi no me gusta irme de vacaciones, me gusta irme de viaje: unos días en mar del plata, unos días en uruguay. Micro, micro, barquito, micro, micro, barquito. Me hubiera gustado conseguir pasajes en tren como para viajar en los tres medios de transporte, pero teniendo en cuenta que los del dos de enero están todos vendidos, y los de la fecha de regreso todavía no están a la venta, no me iba a arriesgar a no poder volver, y perderme la lancha a uruguay.

Así que ahí estaba. Haciendo la cola en retiro para comprar pasajes. Si alguno de los que me lee no conoce lo que es retiro, les cuento: es la terminal de omnibus de buenos aires. Desde allí salen toooooodos los micros que van a diferentes partes del país. Cuando uno entra ahí, tiene que subir al primer piso donde están los "puestos" uno al lado de otro, de todas las empresas de transporte. Están divididas por regiones del pais, centro, este, oeste, noroeste y así. Y antes del final, antes de la sección internacional, está la parte correspondiente a la costa atlántica. Serán más o menos 10 boleterías diferentes. El tema es que ayer, era muy gracioso el hecho de que todas las ventanillas estaban vacías en el sentido de que no había nadie esperando a ser atendido, pero en una, sólo una, había una fila de gente esperando a ser atendida y en el medio estaba yo con la mejor cara posible. El hombre que atendía simplemente se tomaba TODO el tiempo del mundo para atender a los posibles pasajeros. Y bueno, imaginense lo que es estar diez, quince minutos parado escuchando la irritante voz que salía del altoparlante anunciando los micros que llegaban y los que se iban. Insoportable.

Así que bueno, quedan algunos días más y después... arrivederci roma.



ajenjo:
ayer me lei el diario del telemarketer entero y está bueno, pero no me deslumbró. Hay miles de cosas que pasan en los call centers que el muchacho escritor no mencionó y bueno, eso. no quiero pecar de vanidosa, pero creo que mi descripción, precaria como es, me gusta más.

viernes, 12 de diciembre de 2008

que fiaca che

Si alguno ve mi perfil en el blogger.com ese, sabrá que vivo en buenos aires. Hoy hubo paro de subtes y para venir todos los días al trabajo, utilizo ese medio de transporte, así que imaginense.

El tema este de tener que pensar una alternativa para llegar a mi lugar de trabajo me puso un poco de mal humor y la verdad es que no tengo ganas de escribir ficción de esa que les gusta tanto. Aparte ayer fui a ver unas bandas y me acosté muy tarde. O sea que mi estado es calamitoso.

Pero como no quiero decepcionar a las 2 ó 3 personas que leen este blog a diario, les voy a contar giladas de esas que pasan todos los días, especialmente en esta época del año.

Este va a ser el primer verano en mucho tiempo en el cuál la playa y el mar figuran como destino vacacional. Destinos, en realidad ya que planeo recorrer la costa uruguaya parando en cuanto pueblochiquitoconpocagente se cruce en mi camino.

Así que surgió un nuevo problema de esos que aquejan al 95% de las mujeres: la malla

Al tener, como dirían los obreros que están construyendo enfrente de mi casa, un alto par de gomas siempre fue un problema el tema de la parte de arriba.

Recuerdo con rabia aquellas veces en las que salía de la pileta o del mar y mirando para abajo encontraba el motivo por el cuál la gente me miraba y mis amigos se reían. SI: a mi se me escapan las gomas.

La malla enteriza por lo menos a mi, me resulta bastante incómoda, así que no está contemplada como solución.

Como no tengo ninguna decente, hace varios días me lancé a la busqueda de LA malla. Fui a diversas tiendas y la verdad es que ningún modelo me entusiasmó demasiado. Hace tiempo que toda la ropa es fea. Hace tiempo.

Finalmente me compré una de lo más ordinaria (a lunares blancos fondo azul).

El tema es que cuando tenía 14 ó 15 años, se pusieron de moda los pantalones tiro bajo. O sea, o se veia el trasero o se veia la bombacha. Era así.

Lo que esa moda nefasta no ha dejado prever es que, al apretar constantemente la zona de los flotadores, con el tiempo se formaba un rollo más que, a decir verdad, deforma un poco a la persona.

Con el tiempo me di cuenta que una posible forma de revertir tanto mal (si, para las mujeres es TANTO MAL) era usando prendas a la cintura.

Igual tampoco es que me quita el sueño el tema de ese rollo maldito.

El tema es que cuando fui a buscar la malla y me probé la parte de abajo, le dije a mi amiga que me acompañó,

-boluda, se me re marca el rollo, no sé si llevarla
-que rollo?
-este!
-vos estás loca
-vos decís que el rollo no existe?
-existir, existe, pero no es para taaaaanto
-vos decís que el rollo está en mi imaginación?
-si, el rollo está en tu imaginación, aparte, te preocupas tanto, después vas a la playa y ves cada orca willy...
-ha ha la orca willy. Sabías que en realidad se llamaba keiko?

La orca keiko: en uno de esos programas que repetían cada dos por tres en animal planet o algún canal así, su caso era famoso porque era una orca criada en cautiverio a la cuál querían liberar, pero como no estaba acostumbrada a vivir en el mar o se moría de hambre o se la morfaban otros bichos.

Así que, paradójicamente, la orca de liberen a willy realmente prefería un tanque australiano.

Australia: Para fomentar el turismo, el gobierno australiano puso como 4378435927438572 millones de dólares (o coronas autralianas, el dato no lo tengo exacto) para financiar la nueva película del director de cine Baz Luhrman "australia". La película, protagonizada por Hugh Jackman y Nicole Kidman cuenta una historia de amor bla bla bla y está ambientada en... Australia.
La idea, parece, es que uno vea la película y le den ganas de conocer australia. Es algo así como lo que hace el novio de ester goris, o sea el rodriguez sáa que no es tragaleche con san luis, que pone platita para que la gente filme allí.

sepan disculpar si esperaban otra cosa. el lunes vuelvo con mejores cosas para contar.