miércoles, 27 de mayo de 2009
fin de semana largo
es gente nueva que luce vieja o conocida. O gente que ya conocía, pero que en realidad no conozco.
1.
El jueves por la mañana apareció en el msn un cartel de esos "fulano de tal te ha agregado a su lista de contactos bla bla bla"
Marqué aceptar porque bueno, la curiosidad es un asunto serio.
A las dos horas, fulano de tal, se conectó.
Resulta que era un chico que sospechaba que yo podía ser su compañera de la clase de alemán.
Si alguna vez me agregaran al msn sin que yo lo supiera, lo primero que diría sería algo así como quiensosdedondesacastemimailahnonosconocemosvamosahacerreasearch
y así empecé a indagar sobre la vida del muchacho
Sebastián se llama. Ya sabía que estudiaba alemán, le pregunté más cosas.
28 años. Estudiante de filosofia, casi doctorado, vive en Palermo, solo. Y, detalle no menor, es un absoluto fanático enfermo de las tildes.
A lo largo del chat, me obliga a escribir bien, ya que cuando obvio las tildes por pereza o lo que sea, se empecina en corregirme
johana dice:
y donde estudiaste?
sebastián dice:
Dónde
johana dice:
bueno, eso.
Durante la mañana me dice que lo sorprende que leerme sea algo entretenido, supongo entonces que el resto del mundo o un poco menos, lo aburre.
No me cuesta darme cuenta de que el chico toca el piano. Menciona a Bill Evans. Lo chicaneo diciéndole que seguro que le gusta Satie. Y luego le digo, bueno, Satie no, pero seguro que Chopin sí.
Hace algunos años, tuve un novio que estudiaba filosofía. Una de nuestras primeras conversaciones giró en torno a Bill Evans. Mi novio estudiante de filosofia también tocaba el piano. Por prejuicio o lo que sea, asumí que eran todos iguales. Le pregunté a Sebastián cuál era su disco favorito de todo el mundo. No me respondió. Es que yo creo que el disco favorito de alguien en la vida, dice mucho sobre la persona. Y no es un capricho. Es una convicción.
En este momento, mi disco favorito del mundo es Thriller de Michael Jackson.
Pero no sé por cuanto tiempo más.
otro viejo conocido apareció.
si, bob.
2.
El domingo por la noche fue el cumpleaños de Christian. En su casa, aprovechándome de su vasta discoteca de mp3, me llevé algunos discos. Nada nuevo, todo bastante predecible.
3.
El sábado por la tarde, ocurrió algo mágico.
Estaba sola en casa, algo bastante aburrida. Prendí la radio y también prendí un cigarro de chocolate malo
Por algún motivo, que creo firmemente tiene una cosmoconexión absoluta con lo que voy a contar, la estación de radio que suelo escuchar, no funcionaba.
Así que empecé a correr la perilla, buscando algo de música que me guste.
Y después de escuchar muchas canciones que yo simplemente denominaría como "de mierda", me detuve en algo que sonaba como una canción del disco nuevo de Bob Dylan.
Estoy casi convencida de que era.
Y, tirada en la cama, escuchando, cuando la canción terminó, empezó otra.
Con teclados, guitarra y una letra tan oh! bob, pero sin la voz de arena y pegamento.
Si era un intento deliberado por hacer una canción alla bob, era uno bastante bueno, pero por copión, merecedor de toda mi indignación. Como alguien osa hacer algo así!
rápidamente, agarré el papel que más cerca tenía, que era el resumen de la tarjeta de crédito. Allí escribí un par de líneas, fragmentos de la canción en cuestión
if i was a thief
perhaps i'd rob them
la canción terminó, y la vida siguió como siempre.
4.
al día siguiente, en la notebook de mi novio, robamos wifi por un rato a algún vecino que no estaría en casa.
En efecto, google mediante, pude saber que la canción era efectivamente obra de Bob y youtube mediante, la escuchamos
y puede que mi novio estuviera algo malhumorado en ese momento, pero para mi fue mágico.
Una canción total y absolutamente hermosa
y no me importa que en wikipedia pongan que es ligeramente parecida a "like a rolling stone".
no me importa
Porque lo es, y por algo es apenas un simple. Yo creo que es una maravillosa segunda parte. Una secuela perfecta y a juzgar simplemente por lo que transmite, algo un poco más feliz que su predecesora.
es Positively 4th street.
5.
El viernes por la mañana, recibí un mensaje de texto, mientras llevaba un sobre a un edificio de puerto madero.
Fue un viernes raro. Pasada la mitad de mayo el clima era digno de octubre. El ambiente era lindo, el río y había olor a vacaciones.
Tambié había olor a asado.
"Hola soy gisela
mi msn es..."
Gisela K. era mi mejor amiga cuando tenía cinco años. Luego nos cambiaron de colegio y nos separamos.
Ahora está en mi msn.
Hoy probablemente vaya a su casa.
También puede que venga Ariel, que era su novio en jardín de infantes, aunque el idilio no sobrevivió ni en primero, ni en segundo, ni en tercer grado, el último año que pasamos juntos.
6.
Esa noche, mi amiga victor y mi amigo nacho festejaron sus cumpleaños haciendo una fiesta con baile y torta. Nada mejor.
Allí tuve la posibilidad de observar al bebote, un chico que ya conocía de antes, pero que nunca me generó el interés suficiente como para ponerme a pensar en él, y menos aún en un mote que lo describa.
Como muchos deben saber, soy una apasionada del baile y de la pista de baile, y de la vida, porque no.
El bebote es un chico que no es muy lindo que digamos, aunque tampoco es feo, claro está. Es un chico que en el subte no llamaría la atención en absoluto.
Pero la pista de baile no es el subte.
Y cuando el bebote baila, lo hace maravillosamente bien. Le gusta bailar con las chicas, sacarlas a bailar, hacer pasos ingeniosos y que las chicas lo mimen y lo adoren, casi como un histeriqueo musicalizado con rumba.
Aunque el bebote no sería el bebote si no fuera porque hace algo de lo que pocos se percatan y es lo que lo hace tan especial a los ojos femeninos.
La gracia del bebote es que hace sentir lindas a las chicas
ese es su algo
y no importa que él no llame la atención en el subte, cuando baila con cualquiera de las chicas, las hace sentir lindas.
Y a las chicas les gusta sentirse lindas
ahí radica el encanto del bebote
8.
Y en la noche del domingo, me llevé The Freewheelin' Bob Dylan para escuchar y descubrir.
Y al principio no me gustó demasiado, pero estoy empezando a pensar que definitivamente se merece las 5 estrellas que le pusieron en el allmusic
y la canción blowin' in the wind, me recuerda un poco a yesterday y a las personas que realmente NO LO entienden
9.
cuando estaba en la primaria, nos hicieron aprender yesterday en la clase de inglés.
Desde entonces y sin cambiar de opinión jamás, me parece una canción horrorosa. Y cuando uno escucha cosas como here comes the sun, yesterday luce tan... insulsa.
Y yesterday es como blowin' in the wind. Es una de esas canciones cuyas letras a menudo aparecen ilustrando algo.
las letras traducidas, sin música huerfanas, no son algo feliz, y menos cuando se las utiliza para dar a entender algo.
Pero hoy, mientras escuchaba blowin' in the wind en el colectivo, entendí porque es tan buena esa canción.
aunque positively es mejor
10.
La noche del domingo fue el cumpleaños de Christian.
Nos juntamos en su casa y luego nos fuimos de bares a encontrarnos con más gente y a divertirnos.
Y aparecieron, Matias y Matias.
Matias es un chico que me cae maravillosamente bien. Siempre fue así.
Matias es un chico que me caía asquerosamente mal. Siempre fue así.
Ahora, Matias y Matias, por intermedio de Christian, son amigos.
Y hablando, de esa forma mágica en la cuál las palabras fluyen y el entendimiento total es posible, ahora Matias, Matias y yo, somos amigos.
Hoy voy a juntarme con Gisela y Ariel, voy a llevar fotos y algo que recuerde lo que fuimos.
Creo que voy a borrar a Sebastián del msn
Mi nuevo nickname será the freewheelin' johana
Ayer charlé con el el bebote
Planeo invitar a Christian, a Matias y a Matias a cenar a casa. yo cocinaré.
y ya falta tan sólo un mes para irme de viaje.
nada como el equipaje emocional
y es que a veces tengo un corazón demasiado sentimental.
jueves, 16 de abril de 2009
parte de la religión
Me encontraba sentada en la vereda de enfrente cuando el muchacho en cuestión se me acercó con una botella en la mano. La botella era claramente de vino a pesar de la bolsa en la que estaba metida y que hacía las veces de "ocultador de botella".
Era un chico de Avellaneda, había venido desde allá para ver a El Mató a un Policía Motorizado, una banda que le gustaba mucho.
Charlamos un rato, y cuando noté que mis amigos merodeaban las inmediaciones de la puerta, me despedí amablemente y me fui con ellos. Y el chico se quedó en el umbral, en el escalón, con su botella de vino colón.
Entramos, poca gente. La banda soporte era Hacia Dos Veranos y todavía faltaba un rato para que comience la velada. Cerveza por aquí, cerveza por allá. Feria de discos, flyers: nuestras estampitas.
Habiendose llenado un poco más el lugar, la primera banda comenzó.
Y lo que siguió, no fue una muestra ni de virtuosismo, ni de perfección sino de puro sentimiento.
Hacia dos Veranos es una banda que me gusta mucho. Me gustaría decir el por qué, pero es que no lo sé. Es simplemente música. Es el ruido mismo hecho música: creo que ahí reside su encanto.
Y es que esos chicos, realmente sienten, y es que se trata un poco de eso, de sentir. Y de creer.
Y yo no sé como será en el resto de sus días, pero esos músicos, en ese momento exacto, interpretando su música, eran felices, y no hacia falta tener una súper percepción para sentirlo, no: era palpable y visible y sobre todas las cosas real. Tan real como la música que nos rodeaba.
Es que esos músicos destilaban amor, amor por lo que hacían, amor por ese momento, y era notorio como, a pesar de que sea cursi, el amor embellece aún más las expresiones.
Y en esos momentos, cuando la música es buena, envuelve. Y el set fue corto, que pena, y efímero.
Pero que el escenario quedó listo para lo que vendría, yo puedo asegurarlo. No lo sospeché nunca, pero lo sentí.
Y pasó un rato y una canción en repeat constante hacía las cosas un poco tediosas. Por suerte existe la buena conversación. Yo no sé a quien se le ocurre que una canción estilo evanescense en constante final/comienzo es algo bueno para aclimatar un reci. Pensé en Morrissey,
quemen la disco
cuelguen al bendito dj
porque la música que pasa
no tiene nada que ver con mi vida
(ni con el momento)
Y entonces las cortinas se abrieron, y ya había mucha más gente. Eran chicos, eran jóvenes, bastante.
Y la música comenzó.
Y ellos comenzaron.
Bastaron pocos segundos para que varios chicos y muchachas dejaran de pensar en todo y se entregaran al pogo, al baile, a la ceremonia.
Estaban fuera de sí, se movían constantemente, ellos y sus labios, es que simplemente no paraban de contonearse.
Y era un pequeño mar de gente, pero generaban una gran marea.
Y dicen que la fé mueve montañas. Yo creo que mueve el mar.
Entonces recordé cuando tenía 16 ó 17 años, todo era nuevo, todo era sorprendente, todo era digno de fé.
Esos chicos arriba del escenario, esa música. Y si, cuando uno tiene el oído entrenado puede escuchar diferentes cosas y decir "esto se parece a tal o cual banda", es decir, reconocer influencias y si, yo escucho Franz Ferdinand hoy y puedo decir Gang of Four. Es así, es cierto.
Y puedo asegurar entonces, que El Mató a un Policía Notorizado escuchaba exactamente la misma música que escuchaba yo cuando era chica, que alucinaban con lo mismo. Es así, es cierto.
Y el truco está ahí, porque las bandas son un ida y vuelta, son una eterna cadena de links, y cuando yo empecé a escuchar música, a ver bandas, escuchaba a Fun People para luego agenciarme un disco de Black Flag.
Y con El mató... el camino es absolutamente inverso.
Pero para esos muchachos y chicas que bailaban adelante de todo, cantando, saltando y lo que sea más, el camino recién comienza.
Y yo podía ver que, así como yo creía en Fun People, que realmente les compraba, en el sentido real y metafórico, su música, esos chicos, realmente creían en la música de E.M.a.u.P.M.
Y yo sentía que, de tener una banda, seguro que sería como El mató... ya que compartimos los gustos, y lo noto. Mi banda sonaría como e.m.a.u.p.m., si.
Porque de eso se trata la música, de creer que siempre puede haber algo que puede sorprender, que podemos no conocer, y que nos puede afectar, que nos puede cambiar.
Y la pose que se adquiere con los años, con el hastío de haber visto mil veces lo mismo, no tiene válidez en ese momento, en el momento que se presencia como la música, LA MÚSICA, afecta a las personas, las mueve. Deja de tener validez, si, y no queda otra más que rendirse al ritmo, a la melodía, a la canción. A la música, nuestro Dios. Y bailar.
Puedo decir que vi como muchos jóvenes, que no son la mayoría, de hecho son amplia minoría, creían en esa música, en eso que para muchos sería ruido, que a ellos los deleitaba, nos deleitaba.
Y claro que tenía sentido que un chico solo haya venido desde Avellaneda para ver a la banda que le gusta, porque lo hicimos, aunque ya casi no lo hago, a pesar de que tiene sentido cuando de música se trata. Tiene sentido.
La resistencia existe, no todo está perdido cuando de rock de acá se habla. La demostración de fé ante esas apocalipticas canciones eran un contraste interesante y sobre todo bueno.
Y no estoy diciendo que El mató a un policía motorizado sean Los Salvadores del Rock, estoy diciendo que algunos creen en ellos, en su música.
Estoy diciendo que, aún, algunos creemos.
amigo piedra necesito que
me ayudes con mi auto otra vez
para llegar a ese lugar
nuevo, o - oo.
jueves, 5 de marzo de 2009
40
El primer disco que escuché de Bob Dylan fue en el año del novio juanmanuel. Éste, con mucho amor y dedicación, me grabó Highway 61 Revisited en un cd que tenía varios discos más en formato mp3. En ese disco estaban también, y primeros por un asunto alfábetico supongo, Hunky Dory, Ziggy Stardust y Aladin Sane de David Bowie.
Y ahora que lo pienso, Bob Dylan y David Bowie tienen las mismas iniciales pero al revés.
El asunto es que después de escuchar tres discos tan inmensos como esos, dudo que a alguien le quede espacio mental para más inmensidad. Por ese motivo, Highway 61 Revisited no me impresionó tanto como lo hicieron aquellos discos que mencioné.
De todas formas, en uno de esos discos había un indicio del enamoramiento posterior que experimentaría por el otrora señor Zimmerman.
Porque en Hunky Dory, efectivamente, hay una canción para Bob Dylan.
Y al año siguiente, tuve otro novio. Éste novio, no se podría decir que era fanático de Bob sino que era directamente un ferviente devoto (en el sentido más religioso de la palabra) de él.
Y justamente por negación, porque los fanatismos me molestan, en todo el año que duró la relación, jamás escuchamos nada de Dylan, y yo simplemente decía "escuché Highway 61 y no me impresionó" como excusa a esa devoción que creía injustificada.
Y me acuerdo que él siempre decía que si tenía un hijo le iba a poner Dylan, y entonces, yo simplemente pensaba que era una idea estúpida.
Que equivocada que estaba.
Y cuando se terminó el tema ese, recién ahí, cuando dejé ir al novio judíoenfermodeBobDylan, escuché Blonde on Blonde, y ahí entendí todo.
Y tenía sentido que Bob fuese el mesías y que se haya negado a serlo.
Todo cuadró perfectamente.
Fue en el verano que pasé con Pedro. Y es que Blonde on Blonde es tan gigante, tan obra maestra, que deconstruirlo me tomó una estación entera.
Y así como llegó marzo, llegó el otoño y también llegó Bob. Y claro que yo no tenía entradas.
Nunca tengo entradas.
Y era el 15 de marzo, y Bob estaba. Y esa tarde me encontré con un amigo. Y decididos a verlo como estábamos, fuimos a su encuentro.
Llegamos, y conseguir entradas era complicado. El telonero, era León Gieco, un artista que no me gusta en absoluto. León Gieco es tan, muy, tan opuesto a Bob. Es que él es tan... bono. Por suerte lo perdimos. Pero encontramos a un grupo de locos.
Locos de verdad.
Y si, resulta que hay una disposición que dicta que los enfermos, minusválidos y esas cosas tienen derecho a asistir a shows o eventos deportivos sin pagar nada. Es una disposición. Es.
Y ahí estaban ellos, que naturalmente, querían ver a Gieco. Amontonaditos, completamente pasados. Y nosotros con nuestras caras de sin entrada. En un momento dado, uno de ellos se nos acercó. Sigilosamente nos preguntó si queríamos entrar, le dijimos que si.
Cincuenta pesos a cada uno pidió.
No way man, estamos hablando del campo.
Treinta, hecho.
Así fue como por ese día, por unos minutos, fui la acompañante terapeutica de una mujer sin dientes que no paraba de reirse, que amenazaba a los guardias de seguridad, que empuñaba una botella de gaseosa barata con quien sabe que líquido adentro.
Finalmente entramos. Y nos separamos de los locos.
Fui al encuentro de mi novio de ese momento. Y lo besé cuando Bob (que de tan lejos podía ser Joaquin Sabina con sombrero y nunca lo sabría) tocó Just Like A Woman.
Que tardé en reconocer.
Pero que amé lo mismo.
Porque es así: hay chicas que aman a sus novios.
Y chicas que aman a Bob.
Como yo.
Y para siempre.
martes, 24 de febrero de 2009
casi casi
Hoy estuve pensando en que me gustaría empezar a escribir una novela que trate sobre la existencia de dios, el azahar y también sobre la teoria de que si dios no existe está todo permitido, pero como perdí la subasta de mercado libre de un par de patines blancos con bota y todo, decidí que en realidad odio al mundo y, como no tengo ganas de pensar en algo como eso, simplemente voy a contar algo que me pasó ayer.
En los últimos días, debido al exceso de tarea atrasada sin entregar de la escuelaesaterciariaalaqueasisto, me pasé bastante tiempo en casa, jugando al buscaminas, buscando fotos de bebés deformes, leyendo la wikipedia, haciendo los trabajos que adeudo y mandando curriculums a varios lugares, entre ellos mtv. Si, porque aún conservo intacto mi sueño de ser la ruth infarinato de mi generación.
Y así fue como ayer a la tarde el ring del teléfono interrumpió la partida de strip poker online que estaba manteniendo con JackDaStripper85, cosa que no me importó demasiado porque el tipo se dejaba ganar y jugar así ya era aburrido. La cuestión fue que me llamaron del canal de música ese para hacer un programa con los Hanson argentinos o sea los Airbag. Por lo que me comentó la chica, el programa consistía en cocinarles (en mi casa, me imagino) a los hermanos Airbag. Por un momento pensé en decir si, pero en el cuarto de segundo de lucidez que tuve me imaginé la siguiente situación:
Personajes: iojan -I-
Hermano airbag 1 (el baterista que tiene look hair metal onda bret michaels) -HA1-
Hermano airbag 2 (el que canta, que es una mezcla de chabón con tapado de cuero tipo grupo de cumbia Ráfaga y peinado y maquillaje re onda Misfits) -HA2-
Hermano airbag 3 (el que queda) -HA3-
No sé si lo sabrás, querido diario, pero soy una verdadera inútil en la cocina, ya que sólo me puedo jactar de saber tres recetas: esa salsa llena de cebollas y ajo, un revuelto que en realidad inventé cuando desistí de la idea de hacer tortilla -dado que nunca las podía dar vuelta con éxito- y panchos.
I: Y, ¿les gusta el revuelto que les cociné?
HA1: (con cara de asco) eh... si está muy rico
I: que bueno... cuentenme, ¿es muy dificil vivir sabiendo que son un invento de marketing con tres años de vida útil como máximo?
HA2: No somos un invento, yo toco la guitarra desde los 4 años...
HA3: y yo, el bajo desde los 5
I: en una revista, leí que su grupo nacional favorito es Rata Blanca. Ellos, hasta antes de la aparición de la radio mega, que los resucitó, hacían cumbia... ¿No les da miedo tener un futuro similar?
HA3: No, porque nosotros tenemos una base musical muy sólida, sabemos lo que queremos y lo nuestro es el rock y hacer discos del año.
I: Naaah, ¡¡¡si ustedes lo que quieren es levantarse minitas!!!
HA2: ¿me parece a mi o nos estás bardeando? ¿Pero que a vos no te gusta la banda?
I: (perdiendo la paciencia): ¿que me estás diciendo? Ni en pedo pago para verte. Estoy haciendo esto, en realidad no sé por...
HA1: (interrumpiendo) Sabés que? este revuelto es una mierda...
I: pero porque no te vas a hacer un peinado decente, fan de gun's and roses...?
(en ese momento, el HA1 revolea el plato y se genera una guerra de comida que termina cuando el perro pedro muerde al HA3 en el tobillo cuando este, intenta pegarme una piña)
Conclusión, diario:
rechacé la muy interesante propuesta de mtv, dado que todavía me queda algo de dignidad, y no quiero aparecer en la tele haciendo de groupie de un grupo de emos truchos y que encima, el gordo migral y el nerd me gasten por el resto de mi vida.
Así que después de ese llamado extraño me puse a ver los capítulos atrasados que tenía bajados de Gossip Girl y a pensar en algún buen tema para hacer una investigación para la escuela. Mis opciones hasta ahora son "Fabricación de muñecos en la república argentina" o "Porque ya no hay niños acordeonistas en la calle Florida"
Antes de ir a dormir me vi una entrevista hecha por Mauro Viale a Carlos Perciavalle y no pude evitar quedarme pensando en la frase "Lo de la cocaína duró dos años, y la verdad, estuvo bárbaro".
Me pregunto si los airbag tomarán coca...
lunes, 23 de febrero de 2009
Esteban, rolinga.
Esteban tenía 10 años y no hacía falta tener mucha visión a futuro para percibir el tipo de adolescente que perfilaba ser. Alto, delgado, y muy desgarbado, era uno de esos a los que cambian de escuela en quinto o sexto grado. Así que durante cerca de seis meses o más, para nosotros, entre nosotros, no fue Esteban, sino "el nuevo".
El nuevo tenía hermanos mayores. No era muy dificil darse cuenta.
Sólo con la distancia que da el tiempo pasado uno puede distinguir, y con razón, a los compañeros que tenían hermanos mayores de los que no. Porque los que tenían, siempre sabían algo más.
Era así.
Y me viene a la mente ese incidente que me contó Gisela Kutsch en tercer grado sobre esa vez en la que su hermano mayor, Martín, ganó un concurso de disfraces con El Disfraz Definitivo de Axl Rose. Si, porque a la hora de interpretar roqueros todos tenían jeans rotos, pero sólo Martín tenía calzas, probablemente robadas del bolso del gimnasio de la madre, y una de esas camisas cuadrillé rojo y negro que tan bien le queda a cualquier lesbiana del barrio.
No hacía falta ser muy observador para darse cuenta de que el hermano o hermana mayor del nuevo era rola. Si, le gustaban los Rolling Stones y para el caso también, los Ratones Paranoicos. Y por consiguiente, a Esteban también.
En esa época, para el resto de los peatones que circulaban por ahí, los Ratones Paranoicos eran esa banda que hacía la canción del programa de Tinelli. Y cantaban el rock del pedazo, y nosotros nos rompíamos la cabeza intentando darnos cuenta de qué era el pedazo.
Y Rolling Stones, era esa banda que vino en 1995, y que tenía ese video dirigido por David Fincher que daban en mtv todo el día. Y a mi, que me encantan los datos, simplemente me llamaba la atención que Charlie Watts era el más jóven y también era el más canoso.
Creo que es importante destacar que Esteban fue uno de los primeros en venir con una remera de banda a la escuela. Porque, seamos sinceros, a los diez años nadie tiene una remera de banda así como así.
Y en mi grado, los que usaban remeras de banda, ese año, eran cuatro: los ramoneros Juan Esteban, Rubén y Gabriela (que estaba enamorada de Rubén) y Esteban, el rola.
Mucha gente no lo recuerda bien, pero en la primaria, uno se la pasaba conversando. Sobre lo que sea. Y lo bueno, es que tampoco había forma de confirmar si lo dicho era mentira o no, salvo que seas Gabriela Campilongo intentando hacerle creer a tus amiguitas que Diana Lamas es amiga de tu papá y que te invitó a ver como se grababa Amigovios el jueves después de clase y que, para desenmascararte Johana haya sacado lo mejor del detective que lleva adentro y haya urdido un ingenioso plan para... bueno, esa es otra historia.
Entonces:
Creo que estaba intentando dibujar un caballito cuando Esteban se me acercó. Tenía puesta una remera de los Ratones Paranoicos y tenía la carpeta en la mano. La carpeta tenía una calcomanía con la lengua de los Rolling Stones. De eso me acuerdo perfectamente. Me preguntó por un problema que había tenido para diferenciar un circunstancial de lugar de un objeto directo y luego de aclararda la duda, comenzó su relato.
Creo que es una de las pocas conversaciones que recuerdo haber tenido con Esteban. Y lo más gracioso es que fue un monólogo.
-Sabés que el otro día estaba en mi casa y tenía un presentimiento. Un presentimiento feo. Me había acostado a dormir la siesta y cuando me levanté, le dije a mi vieja que me llevé a lo de Juanse, porque sentía que sino, podía pasar algo. Y fuimos, y justo lo vimos salir de la casa, y le grito "E JUANSE" y no va que justo estaba cruzando la calle, y paró para saludar con la mano, y justo venía un auto y si no era por el grito capaz que lo atropellaba, yo que sé.
-y después?
-nos volvimos a casa
-ah, o sea que sólo saliste para salvarle la vida a Juanse.
-si, mas o menos.
No se me ocurrió preguntar como es que sabía donde vívía Juanse. Tampoco se me ocurríó preguntar por esa madre tan flexible, que sale para llevar a su hijo a la casa de un roquero, sólo porque el chico tuvo un mal presentimiento al levantarse de la siesta.
Supongo que uno simplemente a esa edad no piensa en esos detalles.
A veces me cruzo con Esteban por el barrio. Y lo reconozco porque está igual, sólo que tiene una sombra que hace las veces de barba. Y es alto, flaco, desgarbado, y si, medio bastante rolinga.
Creo que la última vez que lo vi, tenía una remera de Viejas Locas y un morral.
viernes, 13 de febrero de 2009
alanis y yo
Ya desde 1995 Alanis me gustaba. Me parecía una genial respuesta a las madonnas, las kylies, las mariahs y las whitneys. Y en esa época mtv era un canal de música. Y yo no puedo decir que viví el grunge (aquello de lo que Alanis era apenas un resquicio) . Yo viví el brit-pop.
1995 fue un año puente: un año antes, kurt se había volado la cara. Oasis y Blur ya estaban en actividad, pero aún no eran ni tan populares ni tan antagónicos. En 1995 salía What's the Story (Morning Glory) de Oasis, y se cumplía la promesa hecha un año antes en Definitely maybe. A su vez, Blur hacía lo propio: en 1994 editó Parklife y en el '95 The Great Escape. Y Pulp, la tercera pata de la mesa, en esos mismos años, sacaba His 'n' Hers y el absolutamente genial Different Class.
Mientras tanto, y del otro lado del océano, el grunge agonizaba y mutaba. Después de dos discos tan incendiarios y sensibles como Gish y Siamese Dream, Smashing Pumpkins sacaba, en 1995 el tan extraño, extenso, hermoso e inmenso Mellon Collie and the Infinite Sadness. En 1995 Foo Fighters ya existía y en 1995 yo tenía once años.
Motivos por los cuáles, todas esas cosas recién enumeradas no las descubrí sino hasta 1997, el año en el que empecé a comprarme discos.
Pero si, claro que veía televisión (y mucha) y escuchaba la radio. Entonces, cuando esas bandas estaban de moda, si bien no tenía los discos, veia sus videos y escuchaba sus canciones.
Quizás por ser chica, tanto en edad como en género, la figura de Alanis me llegó tanto. Realmente no sé en que cosas me podría sentir identificada con aquella mujer que a sus 24 años cantaba con una incleíble furia que el novio la había dejado por otra cuando en realidad, a esa edad yo ni siquiera me besaba con, bueno, con nadie.
El asunto es que ella me gustaba tanto tanto que en 1996 le pedí a mi papá que me lleve a obras a verla. Nunca había ido a un recital en mi vida, pero a los once años, sentía que tenía que ir. Rubén me dijo que no tenía problema y que, como si se tratara de un trato, yo podría acompañarlo a ver a Memphis la Blusera, una banda que me daba bastante lo mismo.
Al final, la fecha del recital llegó y, a pesar de mis constantes recordatorios, no fuimos. Rubén nunca me dio un motivo válido para el incumplimiento de esa promesa. Pero sucedió así. Y a mis tempranos once años, ya odiaba a mi papá, porque bueno, los niños son así y una promesa hecha a un niño es una promesa que hay que cumplir, porque los niños creen en lo sagrado de las promesas y los juramentos.
Así que esa noche, mientras quien sabe que ropa tendría puesta Alanis, quien sabe que canciones habrá cantado, quien sabe como habría sido la lista de canciones, nosotros, la familia, estábamos cenando en un restaurant que nada tenía que ver con el entonces estadio obras sanitarias. y yo con cara de orto. Tenía once años y ya era muy antipática y tenía cara de orto. Los adultos se divertían en su mesa, y los niños a un costado dormían en sus sillas, con sacos haciendo las veces de almohada y yo pensando en la promesa rota.
En 1997 empecé primer año en un colegio industrial y a fines de marzo, mis escasas compañeras de curso, que al cabo de un mes ya eran mis mejores amigas, me regalaron un sobre con algo así como 15, 20 pesos para que me compre algo que me guste.
Y lo recuerdo perfectamente. Ir a la disquería del barrio, que hace más de cinco años es una tienda de ropa, preguntar cuanto sale y llevarlo. Así, sin más.
Y claro que me cansé de escuchar ese disco. Y claro que me sé todas las canciones. Y claro que aún hoy recuerdo las letras y los videos. Y claro que el librito del cd está medio hecho mierda de tanto mirarlo, leer las letras, los créditos, los agradecimientos.
Porque es así: tenés doce años y la música es un mundo completamente nuevo que se abre y que no tiene límites. Hay de todo, de todos y mucho. Y uno piensa en esas personas que tienen millones de discos, ya sean de vinilo, en cassettes o en cd y se pregunta si todos esos discos fueron escuchados con la misma atención e intensidad con la que se escuchó el primer disco comprado.
Y pasaron los años, y pasaron los gustos y crecí.
Y en 1998 salió Supposed Former Infatuation Junkie y en 1999 Alanis volvió y no hubo Rubén que valga. Y fuimos al luna park con mi vecina/compañera de inglés, Diana y con Melissa, mi mejor amiga (punk) repetidora.
Y creo que fue el primer recital al que fui. O por lo menos, es el primero que recuerdo. El luna park lleno, una banda soporte que se llamaba Auge que era bastante inmunda pero que me gustó lo mismo. Era la emoción.
Y todavía tengo por ahí el programa y una pua amarilla que regalaban como souvenir.
Y entonces, resulta que la semana pasada Alanis Morissette estuvo en Buenos Aires. A casi diez años de esa visita.
Salí del trabajo, me fui a merendar con mi amiga Linnea y a eso de las nueve fui al Luna Park.
Y entre 1999 y 2009 escuché mucha música. Y cuando descubrí que Alanis no era más que algo de Joni Mitchell, algo de Carole King, algo de Jeff Buckley y algo de muchas y muchos más, productor incluído, dejó de parecerme la gran cosa. Su estilo confesional casi que me daba asco. Me parecía música para gordas feministas y algo resentidas. Recordé ese episodio en el cuál, en un mismo instante me compré Under Rug Swept, el tercer disco de Alanis y The Velvet Underground and Nico. Y recordé que cuando los escuché, el disco de Alanis me pareció una porqueria en comparación.
Pero de todas formas fui. Las entradas salían entre 80 y 400 pesos y pensé que nadie iba a pagar eso para ver tamaño dinosaurio de los noventa.
Que equivocada estaba.
En el diario, ese mismo día, el jueves pasado, salió una nota en el que, entre otras cosas, contaban que las entradas estaban agotadas. Pensé que sería mentira, que era una maniobra de prensa.
Que equivocada estaba.
Porque al llegar, lo único que había era gente y más gente. En su mayoría mujeres. Y sentí vergüenza y asco de estar ahí. Con todas esas personas que aún pensaban que ella era magnifica y que pagaban para verla. Mi intención al ir, era claramente la opuesta. Porque, a pesar de que puedo, no había forma de que pague ni un peso para ver a alguien que es apenas el recuerdo de una admiración infantil y desmedida. Creo que se llama desencanto.
Y esas personas congregadas ahí, son las mismas que dicen que r.e.m. es su banda favorita. Son las mismas que creen que porque tienen un disco de aerosmith les gusta el rock. Son las hermanas de tu novio, o tus primas que escuchan radio disney y que piensan que Avril Lavigne realmente es punk.
Es que la gente no entiende.
Y yo tampoco entiendo.
Por eso me fui. Estaba en la puerta y ni siquiera lo intenté. Me subí al 140 y me fui a lo de Linnea.
No vi a Alanis Morissette y no hubo Rubén de por medio.
El jueves me exorcicé de ella y también de él.
Y para festejarlo nos fuimos a bailar.
Igual, de todas formas, más allá de todo esto, sigo pensando que You Learn es una buena canción.
martes, 10 de febrero de 2009
el último tramo del viaje a través del mejor país del mundo entero
Llegaron desde Oruro en micro -luego de 7 horas de viaje aproximadamente- a las 5 ó 6 de la mañana. Como todavía era de noche y tenían bastante sueño, Caro y Carolina se quedaron a dormir en el micro hasta que se hizo de día.
Durante la noche, de una manera poco feliz, se percataron de que no sólo había personas en el micro: unos perritos lloraban, alguien los había llevado en un bolso. Cuando los perritos cesaron su llanto, Carolina pensó sí no se habrían muerto.
Ya de mañana, una vez afuera del micro, Caro y Carolina se dedicaron a buscar alguna de esas agencias de las que hacen tours por el Salar de Uyuni
También buscaron boletos para tomar el último tren del día, para ir a Villazón, para luego ir a Bs. As.
No consiguieron los pasajes aunque sí consiguieron, a fuerza de regatear, la excursión al salar a un módico precio que la dueña de la agencia les pidió por favor que no revelaran.
La excursión consistía en visitar el Salar, el hotel de Sal, el Cementerio de trenes, una laguna con flamencos y un museo de esculturas hechas con sal, donde además de cobrar entrada, cualquier tipo de porquería especialmente diseñada para turistas europeos estaba a la venta.
Hacia las once de la mañana mientras Carolina y Caro se encontraban en la calle, esperando el yip que las llevaría al Salar, un gran grupo de escolares de todas las edades, apareció de la nada.
De a poco, corriendo en círculos, por pares, tomados de la mano, entraron. Quien sabe de donde venían, en pocos minutos invadieron la calle principal del pueblo: el centro. Y la gente, apostada allí, esperándolos, les tiraba agua con artefactos tan caseros como mangueras, botellas o baldazos. Algunos estaban más preparados y tenían metralletas y bombitas de agua.
El pueblo entero estaba ahí y había agua y espuma por doquier.
Y ellas, con miedo a que las mojen, porque no tenían ni hotel ni ropa limpia (y hasta el momento tickets de tren tampoco).
Ya sea por no tener pasajes de tren, no saber si colarse o no en el mismo y la posibilidad siempre latente de quedarse varadas en Uyuni y sin plata, Caro estaba de muy mal humor y absolutamente intratable.
A pesar de todo eso, aquel día Caro comió su última porción salchipapa ( vendida por una señora muy simpática que tenía un puesto en la calle) en tres años y por primera y última vez comió una cosa hecha con papas y rebozador que vendían en un puestito a una cuadra, por decirlo del algún modo, del museo de sal.
La cosa esa era muy rica y fue una suerte que haya existido en ese momento específico, ya que la milanesa de llama del tour era realmente asquerosa.
Hacia la noche, compraron los tickets de tren a veinte dólares en clase high high y se embarcaron hacia Villazón.
El tren tenía calefacción y un abundante desayuno que incluía té, huevos revueltos, jugo y un montón de poquerías más.
En el tren había una nena que Carolina dijo que era igual a Caro por lo ñañosa.
Mientras dormía, arropada por una manta cortesía de la empresa de trenes, Caro soñó con las galletitas cremositas, las moraditas, la salchipapa y el arroz chi-fa de pollo frito JA JA de La Paz (donde hasta tenían sobres de ketchup con el dibujo de un pollo haciendo ja ja) que evitaron que se muera de hambre y apatía durante el viaje y que probablemente nunca volvería a comer.
jueves, 22 de enero de 2009
blonde on blonde
Algunos meses antes había finalizado la relación con un novio cuya característica principal era ser fanático absoluto de Bob Dylan. Y yo realmente no entendía a que venía tanta obsesión, realmente no lo podía entender, hasta aquel verano.
Había escuchado Highway 61 Revisited un par de años antes, y realmente Bob Dylan no me había parecido la gran cosa. Que equivocada que estaba.
Hasta que una tarde de calor, aburrida, agarré un disco que había bajado y quemado (porque el verano de 2008 también aprendí a quemar discos) pero que no había escuchado. Me dije: hoy voy a experimentar algo nuevo. Y vaya novedad.
La cosa empieza así, diciendo, como quien no quiere la cosa, "todos deberían colocarse (get stoned)". Así, de la nada, la primera canción. Es "Rainy day women # 12 & 35". Y me imaginé a una de esas familias típicamente estadounidenses tan wonder years, tan kevin arnold, escuchando esa canción en el stereo del auto, en la radio, mientras se van de vacaciones a atlantic city. Y las caras. Los padres probablemente no entenderían muy bien de que va la cosa, o simplemente interpretarían el "get stoned" como una variable del verbo apedrear. Y la hija hippie agarraría el chiste y sonreiría, y luego, en la soledad sin padres de algún momento del hotel, quizás le contara a sus hermanos menores de que iba la cosa con esa canción y si la escuchasen de nuevo, en el auto, en la radio, los tres, desde el asiento de atrás, se mirarían cómplices y pícaros mientras los padres adelante, siguieran mirando al frente ignorando algo que ellos sí sabían.
La ventana de mi habitación, da al patio interno del edificio. En ese patio, Pedro pasa bastantes horas, ya sea durmiendo, comiendo, o corriendo. Cuando hace mucho calor, me gusta sentarme en la ventana que da al patio, porque justo por esa ventana, pasa una corriente de aire que en los días calurosos no es nada despreciable. A veces me siento a leer, y a veces a nada. Simplemente me siento.
Ese día, puse la música con el volumen considerablemente alto. No alto como cuando uno pone the velvet underground a toda pastilla para tapar los ruidos llamados luis miguel o thalia, alto como para escuchar bien y aprovechar que no hay nadie en casa.
Y era la primera canción, y Pedro vino, y se sentó en el ángulo de noventa grados que forman las paredes del patio, en la esquinita. Vino y se sentó.
Y yo seguí el consejo de Bob, porque no todos los días Bob Dylan aconseja cosas así. I got stoned. Y me gusta pensar que por una cuestión de fumador pasivo, Pedro también got stoned.
Y entonces, la segunda canción y ya no había vuelta atrás. A partir de ese día, Blonde on Blonde, se convirtió en mi disco favorito del mundo entero. Y de Pedro también, porque no importa que banda ponga, si pongo ese disco, Pedro viene y se sienta en la esquina esa y yo lo miro, y puedo jurar que él está escuchando. Se sienta y escucha y le gusta.
Y yo siento que lo quiero cada día más, y que ese es nuestro secreto, nuestro disco favorito. Y cuando Pedro tiene miedo porque hay truenos, lo traigo conmigo y pongo ese disco. Y estamos juntos, en silencio, escuchando.
Porque eso es lo que hay que hacer con Blonde on Blonde: sentarse y escuchar. Hacer solamente eso. Nada de tener la tele en mute, charlar con alguien, mirar fotologs o lo que sea que se hace mientras tanto. Con Bob (y con Pedro) es sentarse, escuchar, y disfrutar, pero disfrutar de verdad.
lunes, 29 de diciembre de 2008
esa rockera, rockera navidad
Creo que casi todos los años, alrededor de la misma fecha, toca boom boom kid, o sea nekro, o sea miss muerte, o sea el de fun people, o sea carlos rodriguez.
Ésta navidad tocó en niceto.
Me enteré del reci el lunes 22 cuando, en el barrio chino, vi una fotocopia pegada a un poste. Pensé si ese anuncio no pertenecería a algún año anterior, y en caso de que no lo sea, pensé en ir.
Así que el 25 de diciembre a la tarde me encontró con resaca, tirada en el sillón, tomando coca cola sin gas, con la ropa del día (de la noche) anterior puesta y mirando troya por tnt.
(*troya:
nunca una película me interesó menos en la vida. La idea de ver a brad pitt en pollerita no es tan atractiva como cualquier productor de hollywood puede pensar y si esas cosas me importaran, no me sorprendería saber que esa película fue un fracaso comercial. Al verla, sólo me queda la sensación de que esa película es un chiste demasiado caro.
¿por donde empezar? Actuaciones: la película cuenta con el ya nombrado pitt, el starlet orlando bloom, peter o'tool, eric bana y un par de actores más o menos conocidos. Lo cuál no asegura que la película sea buena. Planos tres cuartos de perfil de brad, mirando al horizonte diciendo cosas como juro por el honor de mi primo muerto que la venganza recaerá sobre el rey sarasa y su prole toda, no es algo muy creible de ver y mucho menos aún, esos planos de tres, cuatro segundos de duración en los que el marido de angelina jolie pone cara de malo y mira vaya uno a saber que cosa que se encuentra en el horizonte. Los dialogos, son imposibles, y sus interpretaciones irrisorias: "antes de tu llegada a esparta yo era un fantasma"
Visualmente está muy bien y todo eso, pero la verdad es que es una película bastante aburrida y sobre todo, mala.
Y brad pitt haciendo de aquiles. Eso es lo que me pone peor. O sea, no es que a brad pitt le tirás un sanguche de milanesa y el tipo se pone una pollera. No. Lo peor de la película en mi opinión, tiene que ver con el hecho de que le deben haber pagado 32848438832894893492 millones de dólares a brad pitt para hacer una interpretación tan inmunda. O sea, el tipo está en su casa jugando con sus catorce hijos o peleandose con la mujer y tiene que venir alguien con una torta MUY sabrosa como para que el tipo deje de hacer lo que sea que este haciendo y se ponga una pollera y memorice esos diálogos tan horribles. Para eso me compro la odisea o la ilíada o lo que corresponda, que seguro es más entretenido)
Así que, mientras miraba ese bodrio y me debatía entre comer ensalada rusa o mayonesa de atún de almuerzo a las cinco de la tarde, me acordé del recital y me pregunté si el cartel decía que empezaba a las nueve o a las diecinueve: En caso de estar anunciado a las diecinueve, eso significaba que en horarios del rock empezaría a las veinte. Y si estaba anunciado a las nueve, bueno... llegaría un poco temprano.
La noche anterior fui a una fiesta. Tomé y fumé tanto que terminé tirada en el balcón, con la presión baja y vomitando (debido a la borrachera) los palitos y papas fritas que me bajonée (por la fumata).
A las siete de la mañana me subieron a un taxi. Antes de ir a la fiesta me probé mucha ropa que quedó tirada en la cama. Cuando bajé del taxi y llegué a mi casa, la ropa seguía ahí. La moví un poquito y, sin apagar la luz, que a pesar de que ya era de día prendí, me hice un bollito y me tiré a dormir. Sin sacarme la ropa, así como estaba. Gracias que me saqué las zapatillas.
Así que al otro día, cuando estaba en el sillón, tirada literalmente, mirando esa película tan horrible, no me hacía sentir muy bien la perspectiva de seguir en ese estado y ver la siguiente película, que era harry potter y no sé que cosa. Así que, con la ropa puesta de la fiesta de la noche anterior, me puse los lentes de sol más grandes que tengo, las zapatillas y me tomé el primer colectivo que pasó, que me dejó justito, justito en la puerta de niceto.
Que estaba llena de gente. Adolescentes en su mayoría. Y cuando pienso en boom boom kid, no puedo no pensar en el flautista de hamelin que atraía a las ratas. No puedo no pensar que este hombre, que hace rato dejó de ser niño (aunque lo niegue) en vez de atraer ratas, atrae adolescentes.
Y fue como volver al pasado. Ahí estaba yo, sóla, casi invisible, mirándolos a todos. A todos los que fui. chicas con pelos de colores. chicas con tatuajes. chicas con aros en la cara. chicos con ropa de feria americana. chicos con parches en la mochila. chicos con peinados inflados. y yo era esa, pero que casi ya no soy.
a pesar de que la noche anterior tenía un jopo que aquella tarde, cual torre de pisa, luchaba por no caerse.
hacer la cola para comprar la entrada. y estar adentro.
Es así. el tipo es un performer. y puede que a mucha gente no le guste. pero puede que a mucha gente si, y es así. Y estoy casi convencida de que el primer recital de mucha gente fue con ese hombre. Y los jóvenes que lo adoran porque no se vende. Y a mi que me encanta porque cuando era chica, me llevó a preguntarme quien era ese morrisey o como sería la canción original esa stay free. Y así conocí a the clash.
Y puede que no sea un gran músico. Pero definitivamente esta suerte de equeco rockero con rastas es un gran educador.
Y ahí estaba él, oficiando de stripper del indie. Y al comenzar el show, él que tenía una camperita de jean, remera, sombrero y eso... a medida que pasaban las canciones se sacaba más y más ropa.
Y saltaba y cantaba y yo adelante. Y entonces volvi a sentirlo: era el sudor ajeno de un chico en cueros que saltaba y gritaba y bailaba y ocasionalmente se frotaba contra mi. Y no putée. Porque de eso se trata: de estar en el baile y bailar.
nada de quejarse porque la chica de adelante se subió a los hombros del novio.
y con los pantalones mojados me fui para atrás. y no sin esfuerzo. Estar adelante en un recital es dificil pero oh! tan divertido.
Y justo cuando buscaba un lugar desde donde ver bien, un chico me dijo que me vio afuera y que pensó que yo era de las que se iban arriba a ver todo muy comodamente.
pero no. yo rockeo.
así que me perdí de nuevo y estaba ahi entre toda esa gente.
si alguna vez fueron a un recital de boom boom kid, seguro que saben que el tipo, en un momento dado, saca la tabla de surf y surfea sobre la gente. Es una gracia.
y en una canción dada, lo hizo de nuevo.
sacó la tabla quiensabededonde y se subió y la gente lo llevó. lo llevó muy lejos. Hasta que se hundió.
y la banda seguía tocando.
seguían en la misma vuelta, hasta que vuelva y siga con la canción
pero la tabla se hundió
y los segundos pasaron
y los segundos se hicieron
uno, dos minutos.
y la banda que seguía tocando.
Y bbk que se transformó en houdini. un houdini desaparecido por arte de magia
y cuando la incertidumbre y la tensión eran palpables
emergió la tabla con el performer arriba, surfeando.
y alguien se quejó de que no había agua en los baños
y puede que eso no esté bien
pero el show siguió
y todos nos fuimos contentos
y no tuve que ver harry potter y no sé que cosa.
bonus track:
a la salida del reci, me encontré con dos amigos del secundario, y fue divertido el hecho de que después del reci, hicimos todas ess cosas que hacíamos después de los recis: fuimos a comer empanadas por ahí, a charlar, a tomar jugo en la estación de servicio y seguimos charlando y fue como si el tiempo realmente no hubiera pasado para nosotros.
lunes, 22 de diciembre de 2008
navidat, navidat, dulce navidat
La madre de Carolina es una mujer especial. Especial en el sentido negativo de la palabra, pero bueno, especial al fin.
A poco más de un año de la separación de su marido, la madre de Carolina, Cristina, se encontró haciendo amistad con Norberto, un policía que conoció en la iglesia evangelista a la que acude todos los domingos y varios días a la semana.
Norberto es un policía marplatense que, con la intención de ganar un poco más de plata, se mudó a la capital del país, o sea, a buenos aires. Tiene 43 años, (diez menos que Cristina) dos hijos de un primer matrimonio, y una hija de un segundo. Empezó a ir a la iglesia porque se sentía desamparado y sin suerte en el amor.
Su primera familia vive en mar del plata. Todos los meses, Norberto le envía algo de dinero a sus hijos, Marcos (que tiene 18 años y trabaja armando hamburguesas en mc donald's) y Juampi (que tiene 13 y se pasa el día mirando televisión y molestando a su madre, que cuando se cansa lo manda a lo de la abuela, que cuando se cansa, lo manda a lo de la tía). Su primera mujer, Celeste, siempre se queja de que no le alcanza y le reprocha el hecho de que le de más plata a su segunda esposa.
La segunda mujer de norberto, Yanina, tiene veintipico de años y, después de un noviazgo corto quedó embarazada de Leila, la hija que ahora Norberto no ve tanto como quisiera, ya que la relación no prosperó a pesar de que se casaron para que la bebé tuviera una familia.
Cristina y Norberto se conocieron en la iglesia, y una vez, el marido (o sea, el padre de carolina) se fue de la casa, profundizaron su amistad.
La gente pensaba que eran novios o algo así, pero la verdad es que los dos estaban solos y se hacían compañia. La amistad duró varios meses hasta que Norberto conocio a Gladis, también en la iglesia.
La mayoria de la gente no lo sabe, pero en las iglesias evangelistas las relaciones amorosas son diferentes a las del mundo normal. Si por ejemplo A conoce a B y se gustan, no es como que A la invita a salir a B y salen, se conocen, se dan besos, se van a la cama, se ponen de novios, se casan y tienen hijos. No. Si A conoce a B y le gusta, A va a hablar con el pastor de B, quien habla con B. Si B está de acuerdo en seguir adelante, A y B se juntan a rezar, orar como le dicen ellos, y luego de 6 meses o un año, quizás se casen y probablemente una vez casados empiecen lo que nosotros llamamos un noviazgo común y corriente. La diferencia es que si uno no está conforme con su pareja puede cortar la relación sin mucho tramiterio (legal, no emocional) que digamos, pero si A no está conforme con B porque deja la pasta dental sin tapar, la ropa tirada por ahí, no lava los platos o simplemente no es tan compatibles como pensaba, tiene que divorciarse.
Así que en un momento dado Norberto conoció a Gladis y estuvieron orando durante varios meses hasta que llegó la navidad.
Algún tiempo antes, Cristina le había propuesto a Norberto, que iba a pasar las fiestas sólo, que pasen la nochebuena todos juntos (ella y sus dos hijos) en algún restaurante. Él aceptó e hizo reservas para cuatro en un lugar, muy concurrido por cierto, al que solía ir a comer, a principios de diciembre .
El asunto fue que por algún motivo (que seguro tuvo que ver con Gladis), Cristina y Norberto se pelearon faltando pocos días para navidad.
Y las reservas que estaban hechas.
Así que esa noche, cuando Cristina y sus hijos llegaron al lugar, se encontraron con que las reservas hechas ya habían sido usadas por otro. Sin entender demasiado, Cristina miró a su alrededor y se encontró con que la mesa que, según ella, le correspondía, estaba ocupada por Norberto y Gladis.
Claro, ella pensó que después de la pelea, Norberto no se animaría ni a asomarse al restaurant (porque parece que Cristina tenia la razon en la discusión) y Norberto pensó exactamente lo mismo (porque parece que él tenia la razon en la discusión) pero de Cristina.
Así que cuando se encontraron los tres, Cristina, Norberto y Gladis, y empezaron a levantar la voz, un mozo rápidamente improvisó una mesa para tres lo más lejos posible de Norberto.
Y de ese modo, Cristina y Norber, pasaron la navidad separados, pero juntos.
Y a las doce, Carolina y su hermano, que tenían un sentido del humor bastante ácido, fueron a la mesa de Norberto a desearle una feliz navidad.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
teatro isabelino
Pero hay hechos que cambian la vida y el especial de midachi que una cierta noche pasaron en telefé, les cambió la vida a ellos.
Era un sketch humorístico en el cuál, a través de canciones populares de siempre, se contaba la historia de un triángulo amoroso. Ellos lo vieron, y lo eligieron para interpretarlo en el acto escolar del día del niño, un acto en el cuál los alumnos tienen total libertad para interpretar lo que se les de la gana.
Midachi es un trío santafesino que hace humor popular. En su repertorio abundan las imitaciones y tienen algunos personajes propios. En 1995, año en que transcurre esta historia, eran muy populares y si bien estaban orientados al público adulto, con un poco de picardía, los niños a veces entendían los chistes. Claro que los entendían a medias.
En aquel acto escolar que se celebraba las primeras semanas de agosto, en general las chicas hacían coreografias insulsas ideadas por madres aburridas y los chicos hacían las veces de estrellas de rock. Por aquel improvisado escenario montado en el patio de la escuela, pasaron algunos beatles, queen, y hasta michael jackson que en esa época aún era un referente para aquella prejuventud.
Así que con bastante anticipación, los tres amigos prepararon el sketch. Los primeros ensayos fueron en alguna casa y, días antes de la función, directamente en horas que se tomaban prestadas de las clases regulares.
El día de la actuación llegó, y después de un grupo de niñas que bailó la canción de Chiquititas, el trío hizo lo suyo. Al principio, la cara de los otros niños fue de asombro. Ya de por si era extraño ver a dos chicos travestidos interpretando una historia de amor con un tercero. Y lo que podría haber sido motivo de burla, al obtener la apobación de los adultos que se reían a carcajadas con las monerías que hacían esos tres muchachitos, pasó a ser motivo de admiración.
Así que a partir de ese día y por el resto del ciclo primario, los tres amigos pasaron a ser los más populares de la escuela. Y entre sus compañeros la reacción fue bastante peculiar. Por un lado, todos querían ser amigos de Ignacio, Matias y Nicolás. Por el otro, secretamente los envidiaban.
Nadie sabe como, pero el video con la filmación casera de aquella representación llegó a las manos de un productor televisivo que los convocó para un casting. Las madres de los tres amigos no cabían en sí de orgullo. No debe ser dificil imaginárselas imaginando la estadía en el mágico mundo de la televisión. Otro grupo madre minimizaba el hecho, un poco por envidia, un poco por quien sabe. El resto simplemente ignoraba el episodio. Los compañeros estaban ansiosos.
Finalmente el día del casting llegó.
Las semanas pasaron y nunca llamaron a los niños para estar en la televisión. La psicosis de tener probablemente compañeritos famosos se fue apagando con el correr del tiempo.
Los amigos estaban desilucionados. Se dieron cuenta de que no eran tan buenos como creían. Ese momento fue fatal. Lo sospecharon en el casting, lo confirmaron con la no llamada.
Repitieron el mismo sketch a pedido de las maestras (que seguían embelesadas con el trio) en el acto de fin de año. La interpretación fue diferente. Tenía un semblante amargo.
Aquel día del especial de midachi de telefé, los padres de aquellos niños, los tendrían que haber mandado a dormir.
Les habrían ahorrado un tempranísimo sabor a derrota.
