lunes 21 de septiembre de 2009

27 de junio 2009 /// frankfurt---hamburgo

Era las diez y cinco de la mañana en la esquina (del lado del Burger King) de la estación central de trenes de Frankfurt cuando no tenía noticias de Azzedine, ni del Mercedes Benz negro, ni de la pareja, ni de nada.

Apostada con mi mochila gigante en el lugar acordado, decidí ir hasta un teléfono público y llamar al número que me anotó Steffen en caso de que pase algo.

Atendió un hombre, y cuando pregunté por Azzedine, resultó que era él. Estaba en el auto dando vueltas buscándome a mí y al segundo pasajero que viajaba con nosotros.

Finalmente nos pudimos encontrar.

Azzedine lucía como un chico rico con el pelo cortado en una peluquería cara: era alto, morocho, tenía una remera blanca ajustada y rasgos árabes o algo así. Nuestro acompañante apareció a los pocos minutos. Yo le dije rápidamente que no había dormido nada y luego de acomodar la mochila en el baúl me subí a la parte de atrás del coche con mi almohada, mi mantita y mi view master. El otro chico que viajaba con nosotros se sentó adelante.

Dormir. Eso era lo único que podía hacer durante el viaje.

Cuando desperté, estábamos muy cerca de Hamburgo. Azzedine contó que justó ese fin de semana había un encuentro de motoristas y que probablemente veamos muchos por la calle. En el resto del viaje les conté que la noche anterior había estado de fiesta y que por eso dormí todo el tiempo.

Y entonces llegamos a la estación central de Hamburgo.

Me bajé del auto, agarré mi mochila, pagué los 25 euros, me despedí y pensé:

-Y ahora qué.

Entré a la estación, busqué una oficina de informes (lo cuál me tomó cómo quince minutos), pedí un mapa y una lista de hostels. Luego fui al pizza hut de la estación donde me compré una porción de pizza de muzzarella (o margherita como le dicen ellos), busqué un lugar donde sentarme (adentro de la estación había un patio de comidas con mesas y sillas) y me puse a estudiar mis posibilidades de alojamiento.

Al cabo de media hora, salí de la estación, me metí en un locutorio y empecé a llamar a los hostels más cercanos.

Terminé reservando en el más barato de la lista. Habitación compartida: 16 euros. Nada mal.

Me tomé el Ubahn hasta SternChanze, bajé y busqué el hostel.

Hamburgo, a diferencia de Frankfurt, es un poco más sucio y algo más caótico. El hostel se llamaba “instant sleep” y la habitación que ocupaba, recibía el nombre de “ecke” ya que estaba situada en la esquina del edificio, que constaba solamente de un primer piso. Había varias camas y cómo la gente que entrara o saliera de la habitación me daba desconfianza, metí todas, absolutamente todas mis cosas, en uno de los lockers que se hallaban en el pasillo. Aunque si tengo que ser sincera, debo decir que en esa primera instancia, prácticamente me pelee con el pequeño y angosto armario.

Una vez hube terminado con la burocracia propia del registro en el lugar, dejar las cosas, el depósito, el candado, etc. etc. etc., salí a pasear por el barrio.

El barrio en donde me encontraba se llamaba St. Pauli que es un pequeño vecindario donde las calles son angostas, las paredes están cubiertas de posters, pintadas y calcomanías. Hay mesas y sillas en las veredas de los bares y está lleno de locales para comer falafel.

Así que me agencié uno.

Luego fui al supermercado donde un chileno me reconoció el español mientras hacía la fila para pagar el agua que había comprado,

Y seguí caminando.

Estaba anocheciendo cuando pasé por debajo de una ventana de la cuál salía una música demasiado buena para ser en Alemania: Si, era P-funk.

Así que con mi botella de agua Volvic bajo el brazo, le hice señas a los dos hombres que estaban sentados en el umbral de la ventana (era un primer piso).

Les pregunté si podía subir, y así como si nada, entré a la fiesta.

Saludé a los de la ventana: se llamaban Daniel y Rupert.

Daniel tenía aproximadamente mi edad y estaba armando un cigarrillo con hash cuando llegué. Rupert tenía por lo menos diez años más y acababa de volver de viaje por la India.

Era un apartamento que ocupaba casi medio piso. Los techos eran altos y las habitaciones, grandes, amplias, estaban casi vacías.

En la cocina había mucha gente y cerveza. En la habitación del medio, había un castillo inflable.

Fui, me tiré y ahí estaba él.

Seguí mi camino hasta el baño. La bañera estaba llena de botellas de cerveza.

Volví a la pista de baile donde la música se ponía cada vez mejor, y no me cansaba de festejar al DJ, Thorsten.

Nos pusimos a hablar. Thorsten tenía una camisa blanca con un dibujo de un dragón, también llevaba pantalones blancos. Me contó que estaban festejando con el vecino dos cosas: su cumpleaños por un lado, y la mudanza de aquella casa, por el otro.

En un momento dado, alguien me ofreció hash. Una sóla vez había fumado hash y casi ni me acordaba. Así que acepté.

El hash es bueno. Genera siesta mental a los pocos segundos y luego se sienten nubes en la cabeza.

Es perfecto para bailar porque a uno le dan ganas de moverse con tanto humo en el cerebro.

Pero así como es bueno, también es efímero.

A los veinte minutos de haber fumado mis primeras pitadas de hash, descubrí que ya estaba en estado normal nuevamente.

Y no iba a tomar alcohol porque ya lo había hecho el día anterior.

“exotic latin american dancing bitch”: ese es el título que me adjudiqué aquella noche, ya que durante las primeras cinco horas no hice más que bailar aquella música que sonaba tan bien en esos parlantes tan grandes. Thorsten no paraba de poner estupendas canciones para bailar y el hash no dejaba de circular. Durante algunas horas, fui la extranjera ridícula que baila como loca en una fiesta donde no la conoce nadie,

Hasta que las cosas empezaron a caerse como fichas de dominó.

Fue cuando estaba en uno de mis puntos de ebullición máxima con el hash.

Thorsten le había comentado a varias personas mi atrevimiento al simplemente meterme en aquella fiesta donde no conocía nada excepto la música, y entonces, de repente, un rubio de 1,80 de altura me empezó a seguir a lo largo de las habitaciones de la fiesta. Hablaba español de la manera más torpe y aburrida que se pueda imaginar y en un momento dado empezó a asustarme ya que no se daba cuenta de que yo no quería ser quien le practique el idioma que había aprendido (mal) en la escuela secundaria.

Pero también era posible que todo fuera producto de mi imaginación debido a la paranoia que el hash pudiera llegar a generar.

En el transcurso de la fiesta conocí a Deo y a Houwaida, hermano y novia de Daniel respectivamente.

Deo estaba en el castillo inflable cuando entré a la fiesta y recorrí la casa por primera vez.

Houwaida llegó más tarde.

Y entonces estaba este tipo, el rubio que me seguía.

Y el hash seguía circulando, y no sabía si era la paranoia o que, pero me daba la sensación de que cada vez que le echaba una pitada a cualquier cigarrillo que me den, Rupert me miraba con gesto reprobatorio.

Y cuando me cansé del rubio, fui hasta Deo y le dije (en un inglés pésimo):

-Yo no sé si es el hash o que, pero me parece que ese blonde guy is following me

-No te preocupes, está todo en tú imaginación- dijo Deo.

Y entonces, en ese preciso momento, cuando Deo terminó de dar su diagnóstico, alguien me tocó el hombro: era el pibe rubio. Deo hizo una mueca y yo me dí vuelta y grité. Deo también gritó (hizo “aaaa!!!” pero un poco más bajo que yo) y el rubio se alejó con una expresión de horror.

Y entonces empezamos a hablar.

Una cosa.

Dos cosas.

Tres cosas

Y

-Ya viste Hamburgo desde arriba?- Preguntó él.

-No- le respondí.

-Follow me- dijo.

Y entonces se generó una de esas situaciones espantosas que suceden cuando alguien se va con alguien con quien se supone no tendría que irse de una fiesta.

Y yo pasé la puerta y me encontré en el pasillo. Sóla, con Deo. Y lo seguí.

Subimos cuatro o cinco pisos por escalera hasta llegar arriba de todo. Él abrió una puerta y entramos a una especie de baulera.

Otra escalera. Una de mano, larga, insegura.

Y entonces: Hamburgo desde arriba.

Era maravilloso: toda la ciudad iluminada por la noche sólo con las luces del verano. Muchos edificios, la altura, la oscuridad.

Nos tiramos en el piso a ver las estrellas.

Éramos él, Hamburgo y yo.

lunes 14 de septiembre de 2009

26 de junio 2009 /// frankfurt

Prendí la tele y era cierto: Michael Jackson había sido encontrado muerto en la bla bla bla bla…

La CNN y muchos otros canales de televisión así lo informaban.

También ese día había muerto Farrah Fawcett y en el programa de Larry King recordaban esos dos hechos todo el tiempo. Así que apagué el televisor y me fui a dormir.

El sillón era bastante cómodo.

Era el fin de un día muy agitado.

Al día siguiente, Steffen me despertó y me dijo que el sábado iba a ser muy complicado que yo me quedara allí, ya que él tenía que irse a la casa de su novia en un pueblo que no quedaba muy lejos y partía al día siguiente por la tarde (supongo que después de limpiar las cosas de la fiesta). Me dijo que podía consultar con algunos de sus amigos para ver sí me prestaban sillón, pero a mi se me ocurrió que no quería pasar el fin de semana en Frankfurt ya que por lo que había visto el día anterior, no parecía que fuera un lugar en extremo divertido para pasar un sábado a la noche.

Así que me vestí, y le dije que iba a pensar que hacer en el transcurso del día.

Nos tomamos el tren juntos. Él se bajó en la estación de su trabajo y yo seguí hasta el centro.

Otra vez en la estación central.

Me puse a caminar y no pasó más de una hora que en la puerta de una tienda de ropa encontré un pequeño altar homenaje para Michael.

Luego entré a un Zara y ahí estaba, la música de Michael.

Era demasiado temprano para saberlo, pero tuve la sensación de que Michael me acompañaría, quiera o no, durante buena parte del viaje.

Frankfurt es un lugar lleno de bicicletas, y ese día pude comprobarlo. En especial cuando pasé por una fuente y vi muchas muchas bicicletas amarradas a la reja que la rodeaba.

Caminé por el centro, y al llegar a una especie de plaza-peatonal, me encontré con un montón de niños que participaban en una especie de evento escolar.

Aparecían divididos por grupos, cómo por cursos, o escuelas, no entendía muy bien de que iba la cosa, pero por lo que veía, cada grupo de niños hacía algo en especial.

A un costado de la calle, una orquesta. Eran como 10 ó 15 chicos tocando diferentes instrumentos: batería, violines, frlautas, instrumentos de viento, etc. Era una grande e imperfecta orquesta. Su profesor los dirigía. Y puede que sonaran un poco desafinados, pero eran perfectos, todos esos niños, con sus instrumentos y sus lentes de sol, y su música típica de cuaderno de escuela primaria alemana.

En otro costado, un montón de niñas. Vestidas como ninjas, de negro, con espadas y un trapo atado a la frente, cuál karate kid, 15 chicas representaban una batalla de quien sabe qué. Eso fue lo que pude ver cuando la orquesta terminó de tocar.

Hacia el final de la representación todas las chiquitas (rubias en su mayoría) tomaron un globo amarillo. Su maestra también lo hizo. Los inflaron, y cuando reventaron, los globos hicieron un gran estruendo y todas se tiraron al piso al mismo tiempo. Hicieron como que estaban muertas, dejando sus espadas de madera por ahí. A lo lejos, yo veia cómo se reían a pesar de que tenían los ojos cerrados y estaban supuestamente muertas.

Seguí caminando y fui a parar a la iglesia de San Bartolomé. Entré, un par de fotos y de vuelta afuera.

Al pasar muchas horas en la calle, me dieron ganas de ir al baño. Y así fue cómo hice uno de mis primeros descubrimientos:

Me metí en un shopping, ya que en los shopping siempre hay baños.

Busqué el toilet y luego de bajar al subsuelo, descubrí que había que pagar 30 céntimos para entrar.

Varios días después, comprobé que era así en todos lados. Incluso en McDonald’s, incluso en los bares comunes.

Y en Alemania, toilet se pronuncia toilet, así como suena, nada de tualé

Estuve en la zona de los cabarets y de los junkies. Porque a pesar de que era Frankfurt y era tan limpio y tan pulcro, no faltaba la zona del reviente, que para que se den una idea, para mí era como caminar por blgrano en terminos de “tener cuidado”

Estaba sola, pero la sensación de “aca no pasa nada” era tan grande.

Comí algo por ahí y hacia las cinco de la tarde volví a casa de Steffen para ayudarlos con los preparativos de la fiesta.

Al llegar, Florian estaba vaciando una sandía y poniendo la pulpa adentro de un artefacto moderno para hacer jugo.

Cuando hubo terminado, metió todo el líquido dentro de la sandía hueca, le agregó una botella de vodka alguna y una de vino espumante.

La metió en la heladera.

La fiesta iba a ser en el edificio. Porque en la zona donde vive Steffen hay monoblocks, donde viven muchos estudiantes. Entonces, en el sótano del edificio, o más bien la planta baja, hay una especie de bar/salón de fiestas con mesas, sillas, sillones, una mesa de pool y un metegol. En el jardín hay una parrilla.

Hablamos con Steffen sobre lo que podíamos hacer respecto a mi situación de alojamiento y decidí que lo mejor era irme a otro lado. Después de un día en Frankfurt, me di cuenta de que no era tan grande y de que quedarme podría no ser una buena idea.

Así que decidí partir hacia Hamburgo al día siguiente , ya que me llamaba la atención ir a ver que había allí.

En Alemania, hay una página (http://www.mitfahrerzentrale.de/) en la cuál la gente que viaja en auto ofrece sus lugares disponibles para viajar con ellos, se puede reservar en el día y lo cierto es que es más barato que viajar en tren o autobús.

Así que Steffen hizo un par de llamadas. Yo prefería viajar con una mujer, así que después de hablar con varios hombres, llamó a una tal Azzedine que partía hacia Hamburgo al día siguiente a eso de las diez. Arregló todo de forma que nos encontráramos en la esquina de la estación central. Me dijo que era una pareja y que viajaban en un Mercedes Benz negro.

-Tengo buen olfato para darme cuenta si alguien es nice o no. Y este tipo parecía muy amable.

Me bañé y me di cuenta de que lo que para mi era tempranísimo, para los alemanes era “on time” Así que mientras me cambiaba, me di cuenta de que Alex, Florian y Steffen habían bajado a la fiesta. Y eso que aún era de día y no eran más de las siete de la tarde.

Cuando salí del baño me encontré con dos chicas. Las dos rubias, una tenía puesta un atuendo típicamente alemán: un vestido rojo largo, con una camisa y un delantal celeste. La otra era particularmente común.

Hablamos un ratito y bajamos.

Al llegar a la cocina, había MUCHA cerveza de marcas de todos los colores. Pero no había hielo. Y pregunté acerca de ese detalle y me miraron raro. No son amigos de tomar las cosas demasiado frías en Alemania, pensé.

Y la noche empezó a caer, la gente también, y las salchichas alemanas en la parrilla empezaron a arder.

Todas las personas que llegaban traían como mínimo un pack de seis cervezas.

Yo no tomo cerveza. El alcohol no me gusta demasiado.

Y de las drogas, ni noticias.

Steffen ya me había advertido que, por lo menos en su círculo de amigos, la droga, o sea, la marihuana, era algo raro.

Así que esperé un poco a ver si sentía algún olor familiar, pero nada.

Así que empecé a tomar algo que se parecía bastante al speed, con vodka.

Al cabo de un par de horas, asumí que nadie iba a fumar porro en esa fiesta y sí bien había pista de baile, estaba bastante desierta.

Había una computadora y desde allí se programaba la música. Lo que sonaba era Ac/Dc, Green Day y esas cosas que definitivamente NO hacen una fiesta más amena.

Los invitados seguían llegando y en vez de bailar o lo que sea, charlaban plácidamente y jugaban al pool o al metegol o a los dardos o a lo que sea.

Pero el baile ausente.

Así que decidí que no había forma de que no me divierta y subí a buscar el fernet que tenía para Caro.
Me hice uno con coca

Pero

La coca-cola no estaba lo suficientemente fría. Y no había hielo.

Fui por ahí con mi bebida exótica y para divertirme empecé a convidarla.

La primera chica, la del vestido teutónico, me dijo que sabía (tasted) a medicina.

Y Steffen dijo que era feo

Y Florian dijo que estaba bien, pero que prefería su vaso (con espacio suficiente para un litro y medio) de cerveza.

Todos hablaban alemán y yo ya estaba medio borracha de vodka, fernet caliente y bebida que estaba adentro de la sandía (que también estaba caliente).

Entonces llegaron unos chicos que se habían enterado de la fiesta mediante una cartelera o algo así de CouchSurfing.

Y dije

Acá yo me divierto, o me divierto. Porque eran apenas la una de la mañana cuando todo esto estaba sucediendo.

Así que me puse a bailar y rápidamente junté un par de adeptos.

Una chica de vestido azul aparentemente tenía las mismas ganas de bailar, así que nos mudamos, junto que el otro par de dancers, a la pista.

Yo tomé el control de la computadora y, cómo queriéndome revelar contra esa manga de alemanes que se divertían charlando, jugando al pool y tomando cerveza caliente, empecé a poner canciones un poco más… arriba.

Afortunadamente encontré una carpeta con canciones de Michael y una atrás de otra, empecé a ponerlas.

Era simple: programar un par de canciones, ir a bailar, y volver para programar más.

Hasta que apareció:

El típico tarado que quiere escuchar música que NO es para fiestas, precisamente en una fiesta.

Todo ocurrió cuando estábamos bailando. Estábamos tan contentos en el medio de Thriller o algo así cuando de repente se cortó y empezó a sonar algo con guitarras y distorsión que sonaba a rock pesado.

Fui y cambié la música un par de veces, pero al rato desistí porque me di cuenta de que no tenía sentido luchar contra la masa: éramos siete personas en la pista y en el resto de la fiesta eran más de treinta. Así que, borracha y derrotada, me retiré de la lucha.

En el medio de todo eso, implementé una táctica para tener siempre bebidas frías.

En el congelador puse dos vasos de fernet con coca. Al rato fui a buscar uno, me lo tomé, y puse otro. Me lo tomé y fui a buscar el otro y así. A veces variaba la mezcla y ponía speed con vodka en la heladera.

Y entonces me senté en un sillón. Steffen estaba con su novia y Florian y Alex con sus amigos. Me encontré sóla, borracha y aburrida. Y era como las tres de la mañana. La fiesta estaba llena de gente pero yo no entendía aquella forma tan aburrida de divertirse.

Así que me paré y me fui al metegol. Estaba tan ebria que me puse a relatar los partidos en español cuál Victor Hugo Morales. Total, a nadie le importaba no entender nada.

Varias horas antes, mientras nos ocupábamos del asunto del viaje a Hamburgo, Steffen me mostró el pantalón nuevo que iba a usar esa noche. Me contó que lo compró esa tarde y que por eso no lo lavó, y me preguntó si a mi me parecía que olía raro. La verdad es que el pantalón tenía un olor raro, cómo a humedad, pero no me pareció que fuera algo tan perturbador, y como era nuevo y Steffen parecía ansioso por usarlo, le dije que no creía que haya algún inconveniente si lo estrenaba sin lavar.

Durante las primeras tres horas de fiesta, Steffen se quejó del olor, y a mi no me parecía tan grave, después de todo, nada peor que comprar una prenda para usar en una fiesta y luego, por cualquier motivo, no hacerlo.

A las dos y media de la mañana, la sinceridad y la borrachera estaban a tope. Y fue entonces cuando me encontré con Steffen en la cocina. Yo estaba preparando un fernet para el congelador y el buscaba más cerveza. Y entonces lo sentí. No sé cómo, pero el olor a humedad llegó a mis fosas nasales.

-Steffen, andá a cambiarte ese pantalón que apesta, por favor- dije yo en un inglés más que torpe, ya que conforme pasaban las horas, mi dominio del idioma era cada vez más triste.

-Es lo que estuve pensando todo el tiempo, gracias por decírmelo- respondió él.

Así que mientras seguía tomando y deseando que en ese momento me ocurra un flashback de LSD, me puse a jugar al pool con mis excompañeros de pista. No me acuerdo el resultado, pero de repente, después de muchas horas, se hizo de día.

Así que hacia las siete, ocho de la mañana cuando ya la mayoría de los invitados se hubo retirado, yo también lo hice.

Fui a bañarme y a preparar mi equipaje.

El auto de Azzedine salía a las diez y yo tenía que estar ahí.

Y así, en el living de Steffen, con la resaca de los invitados, armé mi mochila, me despedí de Florian y Alex, que se fueron a dormir, Steffen me dio las indicaciones sobre cómo llegar a la estación central sóla (ya que por ser sábado a la mañana algunas líneas de tren estaban suspendidas) esperé un rato y me fui.

Bajé con la mochila, caminé algunas cuadras y llegué a la estación de trenes. Lo tomé, luego me tomé un bus, luego de nuevo el tren y allí estaba: la estación central.

Ahora tenía que esperar por Azzedine.

jueves 10 de septiembre de 2009

25 de junio 2009 /// frankfurt

Llegué a Frankfurt hacia las dos de la tarde. Me sellaron el pasaporte, busqué la mochila y de repente ya estaba en donde había planeado estar desde hacía mucho tiempo.

Al momento de partir aún no sabía si Steffen me iría a buscar al aeropuerto, así que lo primero y lo más importante era encontrar la forma de chequear el mail, ya que ahí se definiría el próximo paso a seguir.

En el meeting point del aeropuerto de Frankfurt había mucha gente cuando llegué, pero a medida que se fueron encontrando, el gentío fue disipándose lentamente.

Conocí a Steffen por medio de una página de Internet, así que a pesar de haber visto fotos, no tenía idea de cómo luciría en 3-D.

Me acerqué a un chico que pensé, podría ser Steffen y le pregunté por algún lugar con Internet. Me señaló una especie de cabina telefónica mezclado con pc: era una estación de Internet. Según recuerdo, salía algo así como 1 euro cada dos o tres minutos, así que en un puesto de cambio de dinero, me aseguré de pedir suficientes monedas.

Y el chico no era Steffen, era alguien esperando a su novia.

Así que me dirigí a la computadora express esa, metí un euro en la ranura y nada, salió por la ranura inferior del cambio.

Luego de mucho probar, y preguntar a alguien por ahí, llegué a la conclusión de que la máquina no funcionaba, así que con todo el equipaje a cuestas me fui al siguiente hall a buscar otra computadora.
Al llegar, tuve que esperar un rato ya que había cola para usarla.

Finalmente chequée el mail, y así me enteré de que Steffen no podía venir a buscarme, aunque me dejaba su teléfono para que nos encontremos después de que él salga del trabajo. Cuando busqué una lapicera para anotar el número, me di cuenta de que la presión o lo que sea del avión había hecho que el bolígrafo que tenía, explotara de tinta casi literalmente.

Así que después de lavarme las manos, busqué la forma de salir del aeropuerto y llegar al centro de la ciudad.

Ya fuera del aeropuerto, le pregunté a una señora y ésta me indicó que había un tren (el Ubahn, que es el subte alemán) que me llevaba al centro. Así que busqué la estación en las inmediaciones del lugar, pedí ayuda para comprar el boleto y me subí al tren con mis casi veinte kilos de equipaje.

Tras algunas estaciones, bajé en la estación central de trenes de Frankfurt, que es algo así como Retiro.

Salí de la misma y me encontré con la primera imagen de Europa en mi mente.

Un paisaje citadino limpio y soleado, una ciudad pequeña pero ordenada y pulcra.

Eso era Frankfurt.

Encontré un Internet Café en una esquina y me metí para llamar a Steffen y contarle que ya llegué. Él estaba en el trabajo pero quedamos en encontrarnos a las siete y media para ir a cenar.

La cita era en la estación de trenes Heddernheim.

Así que una vez hube cortado, volví a la estación de trenes, dejé mi equipaje en un locker y me fui a pasear por el centro de aquella ciudad llena de bicicletas y árboles y edificios de arquitectura clásica combinados con modernísimos rascacielos.

Me sorprendí de la escasa contaminación visual en las calles y estuve en una especie de plaza principal donde se alzaba un teatro muy hermoso, una fuente, y muchos puestos con comida típicamente alemana y de otros lugares del mundo.

Era un día soleado y hermoso. Era el principio de todo.



Frankfurt es la capital económica de la Unión Europea. Allí operan los grandes bancos y la ciudad, no es famosa precisamente por su oferta cultural.

Frankfurt es una ciudad modernamente rara.

Caminé y caminé: fui al supermercado a comprar agua y una vez allí, estuve un rato mirando las etiquetas de las botellas sin saber muy bien que llevar, así que opté por un agua chiquita en vez de una grande. Ir al supermercado en un país donde no se habla el idioma, es como estar en un sueño. Uno sabe que es agua, pero no sabe muy bien de que tipo.

Y para mi sorpresa, en Alemania, lo que se considera agua clásica en las etiquetas, es agua con gas. Y yo compré agua clásica, pensando que era Agua Clásica.

Paseé mucho rato por ahí y, hacía las seis, emprendí el camino hacia la cita con Steffen.

Él me reconoció por la mochila. Nos saludamos y decidimos ir a comer algo por ahí, ya que las siete de la tarde es la hora de la cena en Alemania.

Steffen era de estatura mediana, de pelo castaño oscuro y pecoso. Su cara daba la impresión de que nunca dejaba de sonreir y una de sus paletas estaba un poco más oscura que el resto de sus dientes. Eso le daba un aire aniñado y gentil. Usaba anteojos y lucía muy calmado, muy relajado. Su expresión franca me recordó a la que viera muchos años antes en el hermano menor de mi primer novio. No sé porque, no pude evitar pensar en eso. Tenía un aire familiar, y eso me hizo sentir bien.

Así que nos tomamos un tren hacia el restaurant.

Mi primera sorpresa en Alemania: Al subir al vagón, Steffen dejó mi mochila en la puerta del mismo y, tranquilamente me hizo un ademán para que lo siguiera un par de metros más allá, para sentarnos, le pregunté si era seguro dejar la mochila allí y él simplemente se rió. Asumí entonces que dejar la mochila en la puerta del tren no representaba ningún peligro.

Al cabo de un par de estaciones, Steffen se dio cuenta de que habíamos tomado el tren incorrecto y tuvimos que volver.

Era el atardecer cuando llegamos al restaurant.

Por fuera lucía cómo una típica casa alemana hecha de madera, pero por dentro, era cómo en las películas: la decoración total y absolutamente germánica. El comedor, espacioso y cálido. En ese lugar era fácil imaginarse un montón de gente borracha y rubia chocando porrones de cerveza al compás de risas ruidosas.

Pero en ese momento, me pareció que el lugar estaba algo bastante vacío.

Y yo seguí a Steffen, quién caminó directamente hacia el fondo, como sí conociera aquel restaruant desde hace años.

Y la sorpresa fue total: al fondo, al aire libre, se alzaba un hermoso y rústico jardín, lleno de mesas y lleno de felices ocupantes tomando bebidas y comiendo el equivalente a la picada de acá, en la cálida luz del atardecer de verano.

Pedí mi primera agua sin gas en Europa y un plato típico: una milanesa rara de cerdo con una salsa a base de hierbas con papas fritas y ensalada. Fue genial.

Hablamos muchísimo.

Y en el medio de la conversación, comenté el incidente del agua con gas. A Steffen le causó gracia.

Y luego me contó que él y sus amigos estaban planeando una fiesta para el día siguiente. Me puse feliz de que ya en mi segundo día en Europa haya una fiesta a la cuál asistir.

Al terminar de comer, fuimos a la casa de Steffen. Allí conocí a sus “flatmates” Florian y Alex. Y les regalé los barbijos que nadie usó en Ezeiza.

Steffen estudió algo relacionado con química o medicina, y me dijo que el tema del barbijo era algo estúpido, porque los gérmenes son tan pequeños que un barbijo jamás podría detenerlos. Y Florian, que también estudiaba algo por el estilo, le dio la razón.

A diferencia de Steffen, Florian era alto, rubio, de rasgos afilados y con un aspecto total y absolutamente alemán. Aunque si de apariencia germánica se trataba, poco tenía que envidiarle Alex, quien también lucía alemanísimo, rubio, regordete y cachetón.

En la casa se respiraban los preparativos para la fiesta del día siguiente. Florian y Alex habían comprado una buena cantidad de alcohol y planeaban tomárselo casi todo al día siguiente.

En la cocina, había un poster de Ron Jeremy pegado a la alacena. Cuando lo mencioné, los muchachos se mostraron muy sorprendidos de que sepa quien es Ron Jeremy.

Tomamos unos tragos antes de ir a dormir, y durante la charla, les conté sobre mis planes de ver bandas, y en lo posible, a Michael Jackson, quien comenzaba su serie de conciertos en diez días en Londres.

Me acomodé en el sillón, les dí una copia de Fecha de Vencimiento a los tres, seguimos charlando, y un rato más tarde, nos preparamos para ir a dormir.

Cuando estábamos a punto de darnos las buenas noches, Florian, quien se había retirado momentos antes, volvió a entrar al living, pero con una expresión algo rara en el rostro.

Chequeando las noticias, que esto, que lo otro, lo supo.

Y vino a decírnoslo:

Michael Jackson estaba muerto.

miércoles 9 de septiembre de 2009

24 de junio 2009 /// buenos aires-sao paulo


Llegó, blanco e inofensivo, el sobre que contiene el resumen de la tarjeta de crédito.

Lo abrí con la vaga esperanza de que lo que tenía que estar allí no esté ( ya que uno siempre oye por ahí ese tipo de leyendas bancario/urbanas en la cuál un gasto inmenso hecho con la tarjeta de crédito en x parte del mundo no se factura y todo queda sin pagar y en la nada) pero no, allí estaba: la cuenta por trescientos euros que gasté hace menos de un mes en una situación completamente descontrolada y más allá de mí en Barcelona.

Este relato no pretende dejar ningún tipo de enseñanza . Sólo, quizás, podría calificar como advertencia, pero ni siquiera.

Sólo soy una persona que hace lo mejor que puede con las circunstancias que se presentan.

Y desde que llegué, me la paso evadiendo algunos factores a fuerza de fumar porro. Y puede que no esté bien, pero es lo que puedo hacer por ahora. Sin trabajo y con la resaca de dos meses de total y absoluta felicidad, que otra cosa puedo hacer.

Esto.

Escribir.

Y en este momento estoy desempleada.

1.800 pesos no es demasiado dinero si se tiene un trabajo normal, se puede pagar. No es imposible.

Pero la fecha de vencimiento está allí y es una deuda que hay que saldar.

Y sólo puedo escribir.

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Hace un par de horas, hace exactamente once semanas, estaba subiéndome al avión que me llevaría a Sao Paulo para luego llevarme a Frankfurt para luego llevarme a quien sabe donde.

Dejé buenos aires con la certeza de que Steffen (a quien conoci por medio de
www.couchsurfing.com) me recibiría en Frankfurt.



Couchsurfing es una red social a través de la cuál, personas de todo el mundo ofrecen sus sillones a los viajeros de otras partes del mundo a cambio de... nada. Algo así cómo en el club de la hospitalidad.


Así que un par de meses antes, antes de irme, me hice un perfil y solicité alojamiento en algunos lugares en los que estaba segura, estaría en algún momento del viaje. Más allá de que tenía una estadía de dos meses (ya que el boleto de regreso lo estipulaba así) creo necesario aclarar que no me fui con demasiada plata. Quizás fue algo un poco inconciente, pero en ese momento no importó demasiado.


Estuve buscando alojamiento en Londres, pero hasta la fecha de la partida, no tenía nada asegurado.

En Amsterdam estaba la posibilidad de que Julian (a quien también contacté a través de CS) me reciba, pero hacia el 24 de junio, la verdad es que 8 de julio lucía algo bastante lejano.

Y en Northampton estaba Adam, quien inmediatamente se mostró amable ante la idea de recibirme, supuse entonces que el turismo no era el fuerte de ese lugar.



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Llevé mucha ropa de verano. Aquí estaba empezando el invierno, así que sólo llevé un sweater grueso pensando que allá el calor sería cómo acá .

Según los “dice tal”, en el aeropuerto la psicosis provocada por la gripe porcina estaba en su punto máximo, y “tal” le dijo a mi mamá que sin barbijo no dejaban ingresar a nadie a Ezeiza.

Así que eran las diez de la mañana, a mi me quedaban cosas por empacar y estaba recorriendo farmacias buscando barbijos para toda la familia.

Naturalmente, como sucede siempre en este país, estaban agotados.

Así que terminé comprando barbijos de pintor en la ferretería de la otra cuadra.

Barbijos para todos.

El avión partía a las dos.



A la hora de pesar el equipaje, la mochila tenía 15 kilos encima y el bolso de mano, 6.



En la mochila tenía un fernet para mi amiga que vive en Barcelona, Caro.



Creo que mi mamá lloró un poco al despedirme.

Nadie usó barbijos y terminaron todos en mi bolso de mano.

Eran muchas horas de vuelo las que tenía por delante.



Nunca antes había viajado en avión.



Me despedí de mis padres



Me fui.





Miraron mi equipaje de mano, sellaron mi pasaporte y luego, estar en la sala de embarque, completamente sola por primera vez en algún tiempo, fue raro. Esperé con mis auriculares escuchando alguna melodía feliz y tomé el primer avión. Un par de horas hasta Sao Paulo y de ahí, a Frankfurt.



Al llegar a Guarulhos tuve que esperar como dos horas hasta abordar el segundo avión.

Caminé por ahí, di vueltas por el free shop y cuando estaba mirando la pizarra de horarios, sentí algo molesto en la suela del pie.

Eran 200 reales.

Lo tomé cómo un augurio de buena suerte.

Al subir al avión hacía frio.

Me tocó la ventanilla y a mi lado, con un asiento de por medio, un hombre.

Brasilero y vestido de negro, tatuajes en el brazo, nos pusimos a hablar, mezclando inglés, portugués y español,

Y resultó que se llamaba Rogerio y que viajaba con Sepultura, ya que la banda iba a dar una serie de conciertos a la República Checa y él era algo así cómo el que les mantiene las guitarras en buen estado: “guitar technician” en sus propias palabras.

El vuelo fue muy largo y en ese lapso hablamos mucho, cenamos, desayunamos, dormimos, pedimos bebidas, nos reímos de un hombre adulto sentado adelante nuestro que intentaba socializar con su tímida y joven compañera de asiento, vimos en su notebook fotos de él con Sepultura en cualquier parte del mundo que se les pueda ocurrir y hasta tuvimos tiempo de jugar al chin-chon, ya que yo tenía un juego de naipes y él, ganas de aprender, así que le enseñé a jugar y, naturalmente, gané.

Supongo que por cortesía, hacia el final del vuelo, me dijo que si Sepultura tocaba en cualquier parte en la que estuviera yo (ya que también hablamos sobre mis planes de viaje) por supuesto que estaba invitada.



Al bajar del avión escuché muchos murmullos con acento brasilero que incluían la palabra "sepultura".



Los músicos estaban allí y la gente los miraba. Una situación típica de aeropuerto supongo.



Y mientras retiraba mi equipaje pensé en cómo iba a ver a Sepultura sí nunca le pregunté a Rogerio como podía hacer para contactarlo…



lunes 31 de agosto de 2009

volví

y ahora estoy endeudada y sin trabajo,
aunque con muchas aventuras encima.


así que hice un plan.

sépanlo.


cambiando el ángulo de la información...
les conté alguna vez que también hago comics?

éste lo anduve repartiendo por europa, espero que les guste











y sí, voy a aumentar el tamaño de la tipografia.

jueves 4 de junio de 2009

les dejo para que tengan

Hola Amiguitos:


Teniendo en cuenta que hoy es mi último día en este trabajo que me proveyó tantas alegrias(?) les cuento:


Envié el telgrama de renuncia la semana pasada.

A partir de la semana que viene, ya no me levanto más temprano, salvo que se me cante.

Me siento como si hoy fuera el último día de clases y me fuera de viaje de egresados.


Y en el aburrimiento diario, ustedes supieron entretenerme y les estoy eternamente agradecida por ello.


Pero no más



A partir de mañana:



No voy a tener el reloj de la muñeca adelantado 5 minutos

No voy a tener el reloj del celular adelantado 15 minutos


El despertador no sonará durante algún tiempo a las hipotéticas 7

Porque el despertador es el celular, claro está

Y al final, no me terminaré levantando a las siete y veinte reales


Cuando salga de casa, no veré, a eso de las ocho y media, aquel colectivo con la cara de Adrian Barilari gigante en la parte de atrás, promocionando el tratamiento que le permitió mantener su profesión: metalero
Ese colectivo me hace mucha gracia.




Sin embargo me pasa que:


Al llegar a la estación de subte, en el anden, me gusta pensar que estoy en la ruleta de la vida, y que si el subte se detiene y justo enfrente mío hay una puerta, es el augurio de un buen día.



Hoy la puerta del subte no se paró en mi lugar, porque ya estaba estacionado cuando llegué.

sin embargo, hoy es un buen día






Y próximamente cumple años uno de los primeros lectores que tuvo este blog, Leo. En honor a él, el mini último relato a continuación.



Pero primero, una introducción:

Leo es un chico que un día me mandó un mail diciendome que le gustaba mi blog y desde entonces, somos algo así como amigos.



Puede que no hablemos por teléfono nunca y que sólo lo haya visto una vez, pero en su blog, el escribe todas las cosas nuevas que hace a diario y el sólo hecho de intentar hacer algo nunca hecho antes, por más idiota que sea, me parece que habla bien de una persona.

Y cuando está medio mal, se nota en su blog.

Me gusta cuando postea seguido, es como tener novedades todos los días. y me da la sensación de que está bien.



Antes nos mandábamos mails seguido, pero yo soy muy vaga y ya ni le escribo. mal yo.



Y como decía, cumple años dentro de poco y yo no voy a estar, así que a modo de regalo, este relato sobre un par de primeras veces.

es así:

Un día me levanté con la certeza de que tenía que hacer algo que nunca haya hecho antes. Estaba en casa, sola, y quería hacer algo nuevo ese día.


Dí vueltas por la casa, hasta que llegué al baño.
Abrí el botiquin y encontré lo que buscaba
Así que me fui a un espejo grande
Y ese día empecé a usar el hilo dental
(algo que venía evitando hace tiempo porque me daba "impresion")



Otro día, un buen amigo mío vino a visitarme y me trajo una horma de jamón de regalo


y una vez que me aseguré de estar bien fumada
le dí un mordiscón
si, a una horma de jamón
y cuando la mordí, sentí como si estuviera comiendome a una persona, y mientras masticaba, sentí como mis arterias se llenaban de grasa
fue tan OH! bueno



así que esas fueron mis primeras veces con cosas de la vida




Y ahora, la semana que viene, me voy de viaje por Europa.
Espero poder postearles novedades
y cosas lindas
me siento optimista y feliz



les mando un saludo grande a todos, y retomaré la escritura al regresar
que tengan un feliz viernes

miércoles 27 de mayo de 2009

fin de semana largo

Desde el jueves aparecen.

es gente nueva que luce vieja o conocida. O gente que ya conocía, pero que en realidad no conozco.

1.
El jueves por la mañana apareció en el msn un cartel de esos "fulano de tal te ha agregado a su lista de contactos bla bla bla"
Marqué aceptar porque bueno, la curiosidad es un asunto serio.
A las dos horas, fulano de tal, se conectó.

Resulta que era un chico que sospechaba que yo podía ser su compañera de la clase de alemán.
Si alguna vez me agregaran al msn sin que yo lo supiera, lo primero que diría sería algo así como quiensosdedondesacastemimailahnonosconocemosvamosahacerreasearch

y así empecé a indagar sobre la vida del muchacho

Sebastián se llama. Ya sabía que estudiaba alemán, le pregunté más cosas.

28 años. Estudiante de filosofia, casi doctorado, vive en Palermo, solo. Y, detalle no menor, es un absoluto fanático enfermo de las tildes.
A lo largo del chat, me obliga a escribir bien, ya que cuando obvio las tildes por pereza o lo que sea, se empecina en corregirme
johana dice:
y donde estudiaste?
sebastián dice:
Dónde
johana dice:
bueno, eso.

Durante la mañana me dice que lo sorprende que leerme sea algo entretenido, supongo entonces que el resto del mundo o un poco menos, lo aburre.

No me cuesta darme cuenta de que el chico toca el piano. Menciona a Bill Evans. Lo chicaneo diciéndole que seguro que le gusta Satie. Y luego le digo, bueno, Satie no, pero seguro que Chopin sí.

Hace algunos años, tuve un novio que estudiaba filosofía. Una de nuestras primeras conversaciones giró en torno a Bill Evans. Mi novio estudiante de filosofia también tocaba el piano. Por prejuicio o lo que sea, asumí que eran todos iguales. Le pregunté a Sebastián cuál era su disco favorito de todo el mundo. No me respondió. Es que yo creo que el disco favorito de alguien en la vida, dice mucho sobre la persona. Y no es un capricho. Es una convicción.

En este momento, mi disco favorito del mundo es Thriller de Michael Jackson.

Pero no sé por cuanto tiempo más.

otro viejo conocido apareció.

si, bob.

2.
El domingo por la noche fue el cumpleaños de Christian. En su casa, aprovechándome de su vasta discoteca de mp3, me llevé algunos discos. Nada nuevo, todo bastante predecible.

3.
El sábado por la tarde, ocurrió algo mágico.

Estaba sola en casa, algo bastante aburrida. Prendí la radio y también prendí un cigarro de chocolate malo

Por algún motivo, que creo firmemente tiene una cosmoconexión absoluta con lo que voy a contar, la estación de radio que suelo escuchar, no funcionaba.

Así que empecé a correr la perilla, buscando algo de música que me guste.

Y después de escuchar muchas canciones que yo simplemente denominaría como "de mierda", me detuve en algo que sonaba como una canción del disco nuevo de Bob Dylan.

Estoy casi convencida de que era.

Y, tirada en la cama, escuchando, cuando la canción terminó, empezó otra.

Con teclados, guitarra y una letra tan oh! bob, pero sin la voz de arena y pegamento.

Si era un intento deliberado por hacer una canción alla bob, era uno bastante bueno, pero por copión, merecedor de toda mi indignación. Como alguien osa hacer algo así!

rápidamente, agarré el papel que más cerca tenía, que era el resumen de la tarjeta de crédito. Allí escribí un par de líneas, fragmentos de la canción en cuestión

if i was a thief
perhaps i'd rob them

la canción terminó, y la vida siguió como siempre.

4.
al día siguiente, en la notebook de mi novio, robamos wifi por un rato a algún vecino que no estaría en casa.
En efecto, google mediante, pude saber que la canción era efectivamente obra de Bob y youtube mediante, la escuchamos

y puede que mi novio estuviera algo malhumorado en ese momento, pero para mi fue mágico.

Una canción total y absolutamente hermosa

y no me importa que en wikipedia pongan que es ligeramente parecida a "like a rolling stone".

no me importa

Porque lo es, y por algo es apenas un simple. Yo creo que es una maravillosa segunda parte. Una secuela perfecta y a juzgar simplemente por lo que transmite, algo un poco más feliz que su predecesora.

es Positively 4th street.

5.
El viernes por la mañana, recibí un mensaje de texto, mientras llevaba un sobre a un edificio de puerto madero.

Fue un viernes raro. Pasada la mitad de mayo el clima era digno de octubre. El ambiente era lindo, el río y había olor a vacaciones.

Tambié había olor a asado.

"Hola soy gisela
mi msn es..."

Gisela K. era mi mejor amiga cuando tenía cinco años. Luego nos cambiaron de colegio y nos separamos.

Ahora está en mi msn.

Hoy probablemente vaya a su casa.

También puede que venga Ariel, que era su novio en jardín de infantes, aunque el idilio no sobrevivió ni en primero, ni en segundo, ni en tercer grado, el último año que pasamos juntos.

6.
Esa noche, mi amiga victor y mi amigo nacho festejaron sus cumpleaños haciendo una fiesta con baile y torta. Nada mejor.

Allí tuve la posibilidad de observar al bebote, un chico que ya conocía de antes, pero que nunca me generó el interés suficiente como para ponerme a pensar en él, y menos aún en un mote que lo describa.

Como muchos deben saber, soy una apasionada del baile y de la pista de baile, y de la vida, porque no.

El bebote es un chico que no es muy lindo que digamos, aunque tampoco es feo, claro está. Es un chico que en el subte no llamaría la atención en absoluto.

Pero la pista de baile no es el subte.

Y cuando el bebote baila, lo hace maravillosamente bien. Le gusta bailar con las chicas, sacarlas a bailar, hacer pasos ingeniosos y que las chicas lo mimen y lo adoren, casi como un histeriqueo musicalizado con rumba.

Aunque el bebote no sería el bebote si no fuera porque hace algo de lo que pocos se percatan y es lo que lo hace tan especial a los ojos femeninos.

La gracia del bebote es que hace sentir lindas a las chicas

ese es su algo

y no importa que él no llame la atención en el subte, cuando baila con cualquiera de las chicas, las hace sentir lindas.

Y a las chicas les gusta sentirse lindas

ahí radica el encanto del bebote

8.
Y en la noche del domingo, me llevé The Freewheelin' Bob Dylan para escuchar y descubrir.

Y al principio no me gustó demasiado, pero estoy empezando a pensar que definitivamente se merece las 5 estrellas que le pusieron en el allmusic

y la canción blowin' in the wind, me recuerda un poco a yesterday y a las personas que realmente NO LO entienden

9.
cuando estaba en la primaria, nos hicieron aprender yesterday en la clase de inglés.

Desde entonces y sin cambiar de opinión jamás, me parece una canción horrorosa. Y cuando uno escucha cosas como here comes the sun, yesterday luce tan... insulsa.

Y yesterday es como blowin' in the wind. Es una de esas canciones cuyas letras a menudo aparecen ilustrando algo.

las letras traducidas, sin música huerfanas, no son algo feliz, y menos cuando se las utiliza para dar a entender algo.

Pero hoy, mientras escuchaba blowin' in the wind en el colectivo, entendí porque es tan buena esa canción.

aunque positively es mejor

10.
La noche del domingo fue el cumpleaños de Christian.

Nos juntamos en su casa y luego nos fuimos de bares a encontrarnos con más gente y a divertirnos.

Y aparecieron, Matias y Matias.

Matias es un chico que me cae maravillosamente bien. Siempre fue así.

Matias es un chico que me caía asquerosamente mal. Siempre fue así.

Ahora, Matias y Matias, por intermedio de Christian, son amigos.

Y hablando, de esa forma mágica en la cuál las palabras fluyen y el entendimiento total es posible, ahora Matias, Matias y yo, somos amigos.



Hoy voy a juntarme con Gisela y Ariel, voy a llevar fotos y algo que recuerde lo que fuimos.

Creo que voy a borrar a Sebastián del msn

Mi nuevo nickname será the freewheelin' johana

Ayer charlé con el el bebote

Planeo invitar a Christian, a Matias y a Matias a cenar a casa. yo cocinaré.


y ya falta tan sólo un mes para irme de viaje.



nada como el equipaje emocional




y es que a veces tengo un corazón demasiado sentimental.


lunes 11 de mayo de 2009

rockeros -inoperantes- de vacaciones (VII)

Si! a pedido del público (?) vuelve vuestra saga favorita, la de los inútiles que comen cosas enlatadas, hacen dedo y toman un taxi y mil incoherencias más!
Creyeron que iba a cambiar el tamaño de la tipografía!?
pues gracias a vuestra solidaridad... No!





El cerro Uritorco se estaba prendiendo fuego y nosotros acábabamos de bajar del micro. Sin dar demasiadas vueltas, nos pusimos a averiguar sobre posibles opciones de lugares para acampar.

En la terminal de Capilla del Monte no supieron que decirnos, salvo que quizás los campings cercanos al cerro posiblemente estuvieran cerrados debido al incendio.

Nos pusimos a caminar, cansados, con las mochilas más pesadas que nunca, y con lo primero que nos cruzamos, fue con algunos hippies vendedores de artesanias para drogadeptos.

Les pedimos indicaciones y (predeciblemente) nos dijeron que era muy probable que el camping municipal, el más alejado del cerro, estuviera lleno, pero igual nos alentaron a probar suerte yendo en esa dirección, ya que al lado había otro camping.

Acto seguido nos mostraron sus productos: hechas con caña (si, de esa que se usa para hacer muebles inmundos) y tapitas de metal de fernet barato, pintados con quien sabe qué de un color marrón bastante feo, y adornados con chirimbolos de masilla o plastilina, los hippies, por tan sólo 10 pé las grandes, 5 pé las pequeñas, ofrecían las pipas más indisimulables y mayor consumidoras de marihuana del mundo.

Loli y el Pololo rápidamente declinaron la oferta, pero yo, nunca voy a saber por qué, empecé a considerarla.

Ellos caminaban apesadumbrados, y yo, maravillada como un indio frente a espejitos de colores, consideraba comprar alguno de esos artefactos espantosos.

Cuando Loli se dio cuenta, empezó a agarrarme del brazo y el Pololo empezó a decir "bueno, buenos, vamos" y yo me quedaba charlando y ELLOS me convencían sin demasiado esfuerzo.

Finalmente, después de pensarmelo dos minutos, desembolsé cinco pesos y me hice acreedora de la pipa más inmunda, menos discreta y más desperdiciadora de marihuana jamás concebida por el hombre.

Loli no podía salir de su asombro y el Pololo ni siquiera opinaba. A los 30 segundos empezaron a reirse y durante el resto de las vacaciones, cada vez que querían reirse de y no conmigo, sacaban a relucir el asunto de la pipa y buscaban explicaciones para dicho despropósito.

Mi excusa fue tan estúpida como la acción: "Es que necesitaba comprar algo"


Cuando Loli y el Pololo lograron reponerse del ataque de risa, seguimos con la busqueda de un lugar donde acampar. Era casi las nueve de la noche, y, preguntando e intentando no perdernos, fuimos al camping municipal.

La respuesta en este, y en los siguientes lugares, fue la misma: "como el cerro se está prendiendo fuego, los acampantes de los otros campings se vinieron para acá: no hay lugar".

De vuelta a la civilización, o sea, la calle principal, rendidos, nos tiramos en la calle a esperar que la suerte nos cambie.

En realidad, el Pololo se tiró a quedarse ahí con las mochilas. Loli se fue a buscar quien sabe qué y yo me fui a buscar la casa de la familia Núñez, una gente que, según nos dijeron en un kiosco, alquila su jardin para que la gente como nosotros acampe allí.

Después de caminar varias cuadras, descubrir que esa familia es un invento de la imaginación del kiosquero, que la gente en Capilla vive literalmente con la puerta abierta, notar cuan lindo es el lugar ese en sí y reflexionar sobre los motivos de mi reciente adquisición, decidí volver al campamento homeless en la principal.

Antes de retirarme definitivamente de la búsqueda, entré a un hotel a preguntar si había lugares. Era una residencia rosada con varios jóvenes sentados en su porche, al que se llegaba luego de subir unas escaleras. En la recepción no había nadie y cuando le pregunté a una chica con auriculares respecto a este hecho, hizo como que no entendía y me respondió con "auerhgt?". Me fui.

Todos los homeless tienen un perro, y nosotros no podíamos ser la excepción. Al llegar al lugar donde estaba el Pololo, noté que un pulgoso integrante se había sumado a nuestro disfuncional grupo de viaje.

Lo bueno de Capilla del Monte es que la calle principal está techada, así que si teníamos que dormir en la calle, por lo menos no sería a la intemperie.

El perro daba vueltas, Loli puteaba y el Pololo ya estaba resignado. En eso, apareció un niño que se puso a juguetear con el animal e inmediatamente su madre.

Ambos llevaban el mismo sweater, de esos que están hechos como con lana de llama o como quiera que se diga. Con motivos de la puna o algo así, el sweater del niño era una réplica en miniatura del que usaba su madre. La mujer, muy amable, se puso a charlar con nosotros, le contamos nuestro problema y nos dijo:

-en mi camping creo que hay lugar y no pasa nada con el tema del incendio

Rápidamente le dimos nuestro número de teléfono y ella, que ya se volvía a su camping, prometió llamarnos en cuanto supiera si podíamos ir allí.

Mientras esperábamos el llamado, el Pololo siguió jugando con el perro y nosotras nos fuimos a dar vueltas. Había que pensar en la comida, un tópico que habíamos descuidado.

Finalmente, en el medio, la llamada llegó y empezamos a juntar todo como para ir al camping que nos indicó la mujer. Como no podía ser de otra manera, contratamos un remis que tuvimos que esperar un rato largo porque con el tema del incendio "había muchos pedidos y pocos autos".

Fuimos a un kiosco a abastecernos de provisiones y rápidamente revivimos el episodio del día anterior en Nono: en el almacen del camping, los tres, tardando quince minutos para comprar algo de fiambre y unas papas fritas.

El Pololo es vegetariano, así que la comida no es un detalle menor. Y así, de la misma forma en que se puede tardar más de un cuarto de hora, sin reparar en la creciente cara de fastidio del que atiende y de los clientes detrás nuestro que no paran de bufar, en elegir, como dice Loli, "dos boludeces", se puede tardar la misma cantidad de tiempo en un kiosco. Que a mi no me gusta el matambre, que el Pololo no come carne y que a mi cualquier cosa me da lo mismo pero "esa fritanga no me la como ni en pedo", así todo el tiempo.

Finalmente el remis llegó y pusimos nuestras mochilas en el baul. En el camino notamos como un viento poderoso se levantaba a medida que nos acercábamos al camping. Era casi las once de la noche y después de dar millones de vueltas, habíamos encontrado un lugar donde dormir.

jueves 7 de mayo de 2009

terrorismo frustrado

Adoptando una actitud total y absolutamente adolescente, decidí hacer algo al respecto con el odio que me genera la literatura basura (llamese chick-lit, dick-lit o como sea que la prensa le ponga) durante mi hora de almuerzo.


No me acuerdo si conté, que un día en la oficina, Mónica me prestó el libro en el que se basaba la serie "sex and the city" y que lo empecé a leer y no pude pasar del capítulo tres de lo insoportable y estúpida que me resultaba ese tipo de prosa. No es fácil para alguien que lee a Salinger abrazar este tipo de libros con amor, pero para no hablar sin saber, le dí una oportunidad.


Trabajo en una oficina en la cuál me toca almorzar sola. A las 13 horas se van todos a comer y yo me quedó para abrirles la puerta. Mi horario de almuerzo, por consiguiente es a las dos.


En el año que llevo trabajando en este lugar, me he convertido en una especie de experta en localizar, bares, pagos fácil, librerias, shoppings y todo lo que esté en microcentro. Hasta conventos que ofician de almorzadero de oficinistas con tapper he llegado a descubrir (para luego frecuentar).


Pero después de 11 meses de recorrido diario por éstas calles, ya me aburrí de los falabella, el zara, el shopping, las librerias, los parques, las farmacias, las casas de cambio, los kioscos, las peatonales, las estatuas vivientes, la galeria jardín y todo lo que se encuentre a diez cuadras a la redonda (en realidad a la media redonda ya que pasando alem está puerto madero, lugar que encuentro bastante repulsivo y aburrido) de la intersección de las avenidas corrientes y alem.


Todos los días viajo en subte. Y para conseguir monedas, compro de a uno o dos viajes. La cuenta: 5 días a la semana, diez tarjetas por semana, 40 tarjetitas por mes, en fin, mucho papel que se va a la basura, mucho papel desperdiciado.


Una de las cosas que me indigna (en el fondo soy una persona alegre, eh?) es la gente que compra libros basura: o sea, literatura de mala calidad fruto de agentes de marketing y oportunistas.


Pero este fin de semana, después de darle vueltas al asunto, di con una especie de solución (o algo así) al problema de la aburrida hora de almuerzo, el exceso de cartoncitos del subte y mi fijado desagrado por los libros de mierda.


En la tarde del martes, junté todas las tarjetas que encontré tiradas por ahí, agarré un marcador y metí todo en la cartera.


Dándole vueltas a la idea (ingenua quizás) de que se puede hacer algo por el mundo, a partir de la premisa "no es culpa del chancho, sino del que le da de comer" tuve la idea de comenzar una agresiva y anónima campaña focalizada no en el autor (y no, porque no puedo tirarle una bomba a carolina aguirre) pero sí en el lector.


Ayer por la mañana, agarré todos los cartoncitos y en todos, de a uno, escribí con el marcador negro (de trazo contundente para que se note bien) la frase "HÁGASE UN FAVOR Y COMPRE UN LIBRO DE VERDAD"


Si, ya sé que es un poco abstracto eso del "libro de verdad", pero mi idea es que esa frase afecte a cualquiera que piense que comprarse el libro "los enredos de la señorita packman" o "loca por las compras" ( o sea, viajo en subte, sé que la gente, sobre todo las mujeres, lee eso) pueda ser una buena idea y que reflexione sobre el hecho de que de la nada, le apareció esa especie de consejo y bueno, eso solo, porque nunca voy a saber si empeoré el mercado editorial de best-sellers y si las acciones de anagrama (editorial que considero, dentro de todo, prestigiosa, excepto por las traducciones inmundas de Bukowski que dejan mucho que desear) se dispararon a causa de mi idealismo aburrido.


Así que ayer, feliz con la idea de fomentar la literatura de calidad, y aumentar las cuentas bancarias de los herederos o quien tenga los derechos de autor de los libros de Oscar Wilde (por decir alguien a quien respeto como escritor), comencé a recorrer las librerias buscando libros-víctima para insertarles, discretamente, mi mensaje.


Una libreria, dos librerias, tres librerias y... nada.


Parecía que mi sueño se había hecho realidad con sólo desear, sin necesidad de accionar: como por arte de magia, las mesas llenas de libros basura habían desaparecido y en su lugar, había cosas cuanto menos un poquito más interesantes, como el libro de Junot Díaz, que hojée el otro día en cúspide y lucía divertido y robable, o como la biografia de Ballard que salió hace poco.


Pero no, el mundo no funciona así.


Así que en la cuarta libreria pregunté por qué no "conseguía" el libro "luz, cámara, acepto" por ningún lado.


La respuesta del vendedor fue que los libros que más se venden, por un asunto de practicidad, los llevaron a la feria del libro y que en el resto de las sucursales dejaron pocos ejemplares, que probablemente ya se habrían vendido.


Claro, me olvidé de ese factor, la feria del libro, ese lugar que las personas que leen un par de libros por año visitan anualmente para sentirse en contacto con la cúltura,


Así que tuve que contentarme con meter mis tarjetitas en algunos crepúsculo, un loca por las compras pocket y en la biografia de guillote coppola.






Eso sí, la semana que viene no queda títere con cabeza, o por lo menos, bestiaria sin tarjeta.

lunes 4 de mayo de 2009

desencanto

Anoche, mientras terminaba de leer otro libro de Douglas Coupland a fuerza de haber dormido durante toda la tarde, me llamó mi papá para avisarme que mañana venía a casa a dejarme algo de plata.

Cuando mis padres se separaron, yo no sé si adrede o no, mi papá se llevó el mueble que tenía el cajón donde guardábamos las fotos familiares de la época en la que vacacionábamos en mar del plata, íbamos al zoológico, los cumpleaños se festejaban en familia y muchas situaciones familiares eran dignas de ser retratadas con cámara fotográfica.

Hace ya algunas semanas que no puedo dejar de pensar en una foto mía en la que tengo un guardapolvo con cuadritos y corbatita, 5 años, una, en mi recuerdo, indisimulable cara de asco y un hombre disfrazado de papá noel a mi lado.

La memoria suele ser engañosa, así que mientras hablábamos de asuntos de dinero, un tema de conversación más que recurrente entre mi progenitor y yo, le pedí que me buscara la foto y que me la traiga mañana o sea, hoy.

Y en mi imaginación, mientras estaba acostada, leyendo, no pude evitar imaginarme a mi papá sólo, en su casa de Tandil, revolviendo el cajón con las muestras de una época en la que formaba parte de algo, de una familia, en este caso.

Sentí pena por él, y por nosotros.



Mi mamá últimamente cree que vivimos en una pensión o algo así, ya que cada vez que limpia algo, insiste en colocar cartelitos.

El viernes al llegar a mi casa, no sólo me encontré con los platos lavados y secados, sino que también me encontré con un cartel:

Escrito con un fibrón azul, sujeto con imanes publicitarios de diversos deliverys al artefacto metálico que se erige encima de las ornallas, rezaba: si encontró todo limpio dejelo como estaba, o algo así.

la escena me resultó graciosa en un principio, deprimente en un final.

El sábado se repitió la escena, esta vez en el baño. Encima del inodoro, agarrado precariamente con cinta scotch, el mismo fibrón azul y otro papel: "si encontró el baño limpio, dejelo en esas condiciones NO HAY CIERVO" (si, escrito con c).

Teniendo en cuenta que eran las diez u once de la mañana, ni apelando a mi más descontroladamente cínico sentido del humor, pude encontrarle la gracia a la situación: se me antojó excesivamente triste, sobre todo la parte de la falta de ortografia, tanto que ni siquiera atiné a hacer un comentario malicioso al respecto.

no hay ciervo, o dios, ese léxico que aplican en las iglesias evangelistas.

Mi hermano menor fue más drástico, arrancó los carteles y los tiró a la basura. Así, sin más.

La mayoria del contacto inmediato que las personas de mi edad tienen con las personas en edad adulta, es a través de sus padres. Y cuando pienso en los temas de conversación que prevalecen en el trato con los míos, no puedo evitar deprimirme.

con mi papá: plata, cosas negativas sobre mi mamá, cosas negativas sobre mi hermano, listo.

con mi mamá: plata, cosas negativas sobre mi papá, la negación de mi hermano hacia el hecho de que el novio de mi mamá duerma en mi casa, las últimas ofertas, lo mal que estoy parada frente al mundo, plata.

Sé que las familias no son perfectas, pero realmente cuando veo carteles como los que aparecieron en mi casa, realmente envidio a la gente que puede charlar sobre algo sustancial con sus padres, o sobre algo trivial, o sobre lo que sea, pero que pueden tener una conversación en si.

Y estoy casi convencida de que mi actitud de "son todos idiotas o que" se la debo a mis padres y no me gusta nada pero no puedo evitarlo.



Creo que últimamente pienso demasiado en eso. Quizás por eso quiero ver la foto en la que estoy con papá noel, como si fuera una forma de cerciorarme de si la temprana expresión de asco es real o un simple producto de mi imaginación.

me gusta pensar que en la foto podría haber algún tipo de respuesta, aunque claro, no la hay.

viernes 24 de abril de 2009

discos, libros, etc. la vida

Hace ya algún tiempo que Pedro duerme conmigo, no en la cama, sino en la alfombra.

Me gusta que me haga compañia cuando hay y no hay gente en casa, es como estar con un amigo.

A veces Pedro no puede dormir y quién sabe por qué se pone a llorar o a revisar el tacho de basura o a dar vueltas por el lugar, o sea, lo percibo, se pone fastidioso.

Tengo que admitir que me siento orgullosa de haber encontrado un disco que lo tranquilice: cuando se pone así de inquieto, es automático, me levanto de la cama y busco entre la montaña de digipacks que tengo amontonados al lado de los discos copiados un disco en particular, Rose Kennedy de Benjamin Biolay. Lo pongo a un volumen que se escuche pero que no moleste e, instantaneamente el perrito se tranquiliza.

Ya lo probé varias veces e invariablemente funciona.

Anoche, a eso de las seis de la mañana le agarró uno de esos accesos y tuve que recurrir a Benjamin, pero desafortunadamente la que después no se pudo dormir fui yo.

Así que agarré el libro que estoy leyendo, Generación X de Douglas Coupland y me puse a leer hasta que se haga la hora de levantarse.

Ultimamente todos los libros que leo son sobre jóvenes desencantados en las décadas del 80 y 90.

En esos libros se perciben las mismas cosas que son perceptibles ahora, pero con una variante, no aparece el tema de la internet ni el del teléfono móvil. Es un detalle nimio que no hace a las cosas, ya que la angustia existe y existirá siempre que haya personas, pero que los elementos contemporáneos de comunicación (que están a años luz de solucionar el tema de la angustia) no aparezcan en los libros hace que de algún modo me sienta ajena a ellos. El único que atisba a jugar un poco con esos elementos tan modernos, tan de ahora, es David Foster Wallace y hasta ahí.

Mientras estoy acostada, con mi pijama con dibujitos, entre mis sábanas de estampado escocés, al lado del muñeco de la pantera rosa que abrazo por las noches y que duerme todo el día, me pregunto cuál será el próximo escritor desencantado que me va a tocar leer. Y la respuesta es obvia: cualquiera. Pero me refiero puntualmente al escritor desencantado de esta era. Alguien como yo, que vive en la época que vivo yo, y que está desencantado de los tiempos como lo estoy yo (por ahora).

Y mientras tanto Benjamin Biolay sigue cantando y en una pausa en mi lectura, recuerdo cuando lo conocí, bah, cuando lo vi en persona, cuando las piernas me temblaron, cuando dije alguna estupidez.

Fue el año pasado, hacia fines de abril.

En el verano que recorrí Bolivia, me llevé su segundo disco, el doble Negatif. Y quedé fascinada. Es que los franceses tienen ese no sé que, que yo bauticé distancia y Benjamin Biolay en particular tiene ese no sé que que hace que su música sea simplemente maravillosa y eso:

maravillosa

Pero la sorpresa mayor se escondía en su predecesor, Rose Kennedy, un disco conceptual cuyas canciones giran alrededor de la mitología del clan Kennedy, del cuál se dice que están malditos, que esto, que lo otro.

Y las canciones están a la altura. Es un disco perfecto.

Y era el año pasado y vino Benjamin Biolay y fue una de las pocas veces en las que, excepto por una sóla, me sabía todas las canciones del repertorio. Y si hay algo de lo que me puedo jactar, es de que soy una persona con mucha determinación.

Así que después de varias idas y vueltas, fui al camarín, y llamenme groupie o lo que quieran, pero fue una de las pocas veces en las que me quedé sin palabras, y en un inglés bastante torpe, sólo recuerdo que dije dos cosas

la primera: que me gustaría que alguien le sacara una foto a mi cara, porque realmente estaba hecha una estúpida

a lo que él respondió: está todo bien con tu cara

la segunda: yo era la histérica que pedía que toquen "los angeles"

él: no, esa canción no la tocamos en esta gira.

Y todo eso ocurrió un viernes. El domingo volvía a tocar y claro que fui.

Y tocó los angeles.

Y no sé si lo hizo por mi pedido, pero la versión fue tan torpe como mi inglés. Se notaba que estaba sin ensayar.

Y fue tan torpe como hermosa.

Y este año, en mi cumpleaños número 25, mi enamorado me regaló la edición importada de ese disco tan amado.

Y esa edición, es la que escuchamos con Pedro en las noches en las que no podemos dormir.

jueves 16 de abril de 2009

parte de la religión

Anoche conocí a un chico mientras esperaba en la puerta de La Trastienda a que lleguen unos amigos.

Me encontraba sentada en la vereda de enfrente cuando el muchacho en cuestión se me acercó con una botella en la mano. La botella era claramente de vino a pesar de la bolsa en la que estaba metida y que hacía las veces de "ocultador de botella".

Era un chico de Avellaneda, había venido desde allá para ver a El Mató a un Policía Motorizado, una banda que le gustaba mucho.

Charlamos un rato, y cuando noté que mis amigos merodeaban las inmediaciones de la puerta, me despedí amablemente y me fui con ellos. Y el chico se quedó en el umbral, en el escalón, con su botella de vino colón.

Entramos, poca gente. La banda soporte era Hacia Dos Veranos y todavía faltaba un rato para que comience la velada. Cerveza por aquí, cerveza por allá. Feria de discos, flyers: nuestras estampitas.

Habiendose llenado un poco más el lugar, la primera banda comenzó.

Y lo que siguió, no fue una muestra ni de virtuosismo, ni de perfección sino de puro sentimiento.

Hacia dos Veranos es una banda que me gusta mucho. Me gustaría decir el por qué, pero es que no lo sé. Es simplemente música. Es el ruido mismo hecho música: creo que ahí reside su encanto.

Y es que esos chicos, realmente sienten, y es que se trata un poco de eso, de sentir. Y de creer.

Y yo no sé como será en el resto de sus días, pero esos músicos, en ese momento exacto, interpretando su música, eran felices, y no hacia falta tener una súper percepción para sentirlo, no: era palpable y visible y sobre todas las cosas real. Tan real como la música que nos rodeaba.

Es que esos músicos destilaban amor, amor por lo que hacían, amor por ese momento, y era notorio como, a pesar de que sea cursi, el amor embellece aún más las expresiones.

Y en esos momentos, cuando la música es buena, envuelve. Y el set fue corto, que pena, y efímero.

Pero que el escenario quedó listo para lo que vendría, yo puedo asegurarlo. No lo sospeché nunca, pero lo sentí.

Y pasó un rato y una canción en repeat constante hacía las cosas un poco tediosas. Por suerte existe la buena conversación. Yo no sé a quien se le ocurre que una canción estilo evanescense en constante final/comienzo es algo bueno para aclimatar un reci. Pensé en Morrissey,

quemen la disco
cuelguen al bendito dj
porque la música que pasa
no tiene nada que ver con mi vida

(ni con el momento)

Y entonces las cortinas se abrieron, y ya había mucha más gente. Eran chicos, eran jóvenes, bastante.

Y la música comenzó.

Y ellos comenzaron.

Bastaron pocos segundos para que varios chicos y muchachas dejaran de pensar en todo y se entregaran al pogo, al baile, a la ceremonia.

Estaban fuera de sí, se movían constantemente, ellos y sus labios, es que simplemente no paraban de contonearse.

Y era un pequeño mar de gente, pero generaban una gran marea.

Y dicen que la fé mueve montañas. Yo creo que mueve el mar.

Entonces recordé cuando tenía 16 ó 17 años, todo era nuevo, todo era sorprendente, todo era digno de fé.

Esos chicos arriba del escenario, esa música. Y si, cuando uno tiene el oído entrenado puede escuchar diferentes cosas y decir "esto se parece a tal o cual banda", es decir, reconocer influencias y si, yo escucho Franz Ferdinand hoy y puedo decir Gang of Four. Es así, es cierto.

Y puedo asegurar entonces, que El Mató a un Policía Notorizado escuchaba exactamente la misma música que escuchaba yo cuando era chica, que alucinaban con lo mismo. Es así, es cierto.

Y el truco está ahí, porque las bandas son un ida y vuelta, son una eterna cadena de links, y cuando yo empecé a escuchar música, a ver bandas, escuchaba a Fun People para luego agenciarme un disco de Black Flag.

Y con El mató... el camino es absolutamente inverso.

Pero para esos muchachos y chicas que bailaban adelante de todo, cantando, saltando y lo que sea más, el camino recién comienza.

Y yo podía ver que, así como yo creía en Fun People, que realmente les compraba, en el sentido real y metafórico, su música, esos chicos, realmente creían en la música de E.M.a.u.P.M.

Y yo sentía que, de tener una banda, seguro que sería como El mató... ya que compartimos los gustos, y lo noto. Mi banda sonaría como e.m.a.u.p.m., si.

Porque de eso se trata la música, de creer que siempre puede haber algo que puede sorprender, que podemos no conocer, y que nos puede afectar, que nos puede cambiar.

Y la pose que se adquiere con los años, con el hastío de haber visto mil veces lo mismo, no tiene válidez en ese momento, en el momento que se presencia como la música, LA MÚSICA, afecta a las personas, las mueve. Deja de tener validez, si, y no queda otra más que rendirse al ritmo, a la melodía, a la canción. A la música, nuestro Dios. Y bailar.

Puedo decir que vi como muchos jóvenes, que no son la mayoría, de hecho son amplia minoría, creían en esa música, en eso que para muchos sería ruido, que a ellos los deleitaba, nos deleitaba.

Y claro que tenía sentido que un chico solo haya venido desde Avellaneda para ver a la banda que le gusta, porque lo hicimos, aunque ya casi no lo hago, a pesar de que tiene sentido cuando de música se trata. Tiene sentido.

La resistencia existe, no todo está perdido cuando de rock de acá se habla. La demostración de fé ante esas apocalipticas canciones eran un contraste interesante y sobre todo bueno.

Y no estoy diciendo que El mató a un policía motorizado sean Los Salvadores del Rock, estoy diciendo que algunos creen en ellos, en su música.

Estoy diciendo que, aún, algunos creemos.

amigo piedra necesito que
me ayudes con mi auto otra vez
para llegar a ese lugar
nuevo, o - oo.

martes 7 de abril de 2009

aventuras de la vida cotidiana: ya puedo volver a vestirme de negro

Después de acumular durante semanas y semanas ropa sucia en el canasto, me decidí a lavarla.

En el lavarropas, claro.

Que se pensaban que iba a lavarme los corpiños a mano? Déjense de joder por el amor de dios.

Lo primero que hice fue separarla por colores: lo negro todo junto (eso incluye azul marino y marrón chocolate), la ropa clara en otro montoncito y la ropa de color en una montaña.

Y si, dado que Carmen se empeña en lavar todo junto color con blanco y eso con negro y me destiñe todo, le dije que no me lave más la ropa que lo iba a hacer yo. No sé en que estaba pensando.

Así que para comenzar, agarré la montaña de ropa oscura y la metí en el lavarropas. Puse jabón en polvo y suavizante. Programé el aparato para que sea un lavado corto, porque, por si no lo saben, cuando ponen lavados largos, la ropa oscura se arruina y queda toda descolorida como la remera de kiss que uso para dormir que antes era negra pero que ahora es gris.

Mientras la ropa se lavaba, decidí ir a farmacity a comprarme un desodorante.

Nunca pensé que hacerlo podía ser tan complicado!

Llegué y fui directo a la góndola correspondiente. Para mi desgracia, en los altoparlantes sonaba una canción de wham! que no me dejaba concentrarme en la fragancia que quería elegir.

Lo único que podía hacer era cantar ueik mi ap bifor iu gou gou dount liv mi jangin laik e io io y bailar al compás de la irresistible melodía como quien no quiere la cosa.

Cuando la canción terminó, fijé mi vista en la sección donde están todos los desodorantes rexona juntos y descubrí que los desodorantes ya no se pueden "probar" porque tienen una especie de precinto de seguridad que no deja oler sin romperlo. Y como soy una persona de bien, claro que no lo rompí, no sea cosa que me descubran.

Así que para elegir el desodorante tuve que guiarme por los nombres de las fragancias: tropical energy, lemon splash, shiny y happy.

Por supuesto que elegí la fragancia happy, porque yo quiero oler como una persona feliz, y si un desodorante me promete que voy a ser y oler a feliz, claro que lo compro. No lo dudo.

Así que volví a mi casa y saqué toda la ropa negra del lavarropas y la puse a centrifugar en el secarropas. Luego la separé por géneros, o sea, remeras por un lado, pantalones por el otro, medias, calzones y corpiños en otro montoncito. Sacudí todas las prendas antes de colgarlas y recordé cuando era chica y mi mamá me hacía colgar la ropa, que me gustaba separar los broches por colores y que todo combine.

viernes 27 de marzo de 2009

cabeza de radio

Ok, ok, si claro que me gusta Radiohead... O sea, escuché los primeros discos hace como diez años. Claro, yo era muy jóven cuando apareció Kid A. Recuerdo haberlo escuchado y que me guste más que Ok Computer. Y si, ya sé que la gente adora esta banda... pero a mi, simplemente, nunca me terminó de cerrar. Y eso que me sé The Bends bastante bien y un poco menos, Pablo Honey.


Después de Kid A, de los discos restantes escuché poco y nada, en casas ajenas, en videoclips, en la radio... que si me bajé el disco gratis? por supuesto que no.

Y no, nunca dije que yo fuera como ustedes.

Y yo era jóven y pensaba que la vida apestaba y escuchaba algo de Radiohead para convencerme de ello. Y aún recuerdo una de las primeras charlas con quien sería mi mejor amigo durante algunos años. Él hablaba de Kid A en la puerta de la escuela, conmigo y varios amigos más. Una perorata así de larga se mandó el muchacho, todo para que yo lo interrumpiera hacia el final, sólo para decirle...

Todo eso lo leíste en inrockuptibles, no?


Y bueno, el tiempo pasa y la vida no apesta. La vida es bastante divertida y buena al fin y al cabo. Cosas emocionantes pasan todo el tiempo. Si. Todo el tiempo. Sólo hay que ser lo suficientemente poco oveja como para saber encontrar la diversión.


Y no, 300 pesos. Quien diablos en sus cabales pagaría 300 pesos por algo más de dos horas de show?

Que oveja que es la gente.


Pero esto es sobre otra cosa, sobre la gente y su falta de curiosidad y su vocación de oveja y bla bla bla. ¿qué sí hablo como una maldita superada snob? claro que sí.


Es mi vocación. Quizás lo soy.

De todas formas no lo voy a entender nunca. Por suerte, entiendo muy bien que no entiendo. Te vamos a pedir mucha mucha plata y nos la vas a dar. Así. sin más.


Y ahora mismo. Ahora ya, sólo por snob les digo: bajense YA Partie Traumatic de Black Kids. Mi amigo matias dice que esa banda es una mierda. Yo digo que sirve para bailar.


Cualquier cosa que sirva para bailar es buena.


CUALQUIER COSA


Porque cuando la vida no apesta, uno se da cuenta de que es un baile. Y si radiohead no me hace bailar. no significa que sea malo o pésimo o inmundo. Significa que no me interesa.


Porque yo soy una bailarina nata.


y los bailarines



bailan



Y claro que no me iba a perder a Radiohead. Y claro que no iba a pagar 300 pesos. Porque seré pobre pero no soy ninguna oveja.


Y si, claro que pagué para ver a Madonna. Y si, claro que bailé como nunca. sóla y divertida.


Y si, claro que en Madonna, soborné al de la puerta.


Nunca pagaría lo que madonna quiere. has escuchado querida madge? nunca tendrás mi dinero!


Y entonces, cuando se dice que tal regaló su disco por internet y que la música es libre es de todos y vamos con la revolución comunista y de repente pedís tres gambas, trecientos pesos para verte: lo que tiene de comunista tu (ficticia) revolución lo tiene más de común que de ista, y ahí ya no me caes bien y si, voy a escuchar tu música pero nunca tendrás mi dinero.


Y no porque no lo tenga, sino porque no te creo.


Y entonces, te despedís en la marea humana de chicos con jean y remera descolorida negra, de tu novio, que también usa jeans y remera descolorida negra. Y él se va. Feliz. Y deseas que se divierta mucho pero a la vez te da asco que sea tan igual a todos. que sea tan oveja. tan poco propenso a la aventura. Tan--- "pago lo que sea".


Y cuando tu novio se fue. contento, con la entrada, vayan pasando chicos, con la entrada en la mano, vamos rebaño todos juntos por este pasillo las chicas a la derecha con la cartera abierta, los chicos a la izquierda con la mochila abierta, nada de comida, ni de botellas, no, te vamos a vender las cosas a 4 veces su valor, ahí es donde comienza la aventura.


Y entonces, nadie paga la emoción que genera la incertidumbre, y la banda no importa, pero entrar si.


Y entonces primero intentás colarte por la parte aquella por donde sigue el rebaño. y el de seguridad se da cuenta y te echa.


y la aventura exige más riesgo.


entonces, bordeas todo el club. hasta el final. llegás a defe y en el camino ves mucha gente como vos. gente que quiere entrar pero que no quiere pagar. pero que probablemente no paga porque no puede, y en realidad, se muere por ver a la banda. o gente como uno que tanto joder.


y entonces, seguís caminando y llegaste al fin, al final del último club. es defe. y lo bordeas y entonces, cuando llegás a la autopista, luego de haber atravesado una puerta amenazada con ser tirada por una turba de fanáticos, llegás a la autopista.


y hay un policia.


uno que no te deja pasar.


uno que no deja pasar a nadie.


y está oscuro.


y el policia se va.


y bordeás la autopista. y la banda ya no importa. importa esa aventura que estás viviendo en ese momento.



Hay que correr



antes de que se den cuenta.



CORRER



Y así, llegás a donde está el segundo policia. uno que vigila un camino oculto, un camino oscuro, con tierra, pasto alto, y lo que sea. un camino al fin.



y no te deja pasar.



pero le decís venga hombre que sólo soy una chica buena



que no vamos a hacer nada malo



que si usted lo dispone, nos vamos cuando usted lo diga.



vaya nomás muchacha



y ahi. al final del pasillo. una luz



y al final de la luz



dos hombres.



oiga amigo que no será posible pasar.



no chicos, vayanse que nos meten en problemas. pero si te doy plata. no tampoco. vayanse. sólo queremos estar acá. y radiohead se escucha perfecto desde aquel pasillo. y suena airbag y estás ahí y en realidad todo esta cerca



y en la oscuridad. mientras la música suena, muy alta por cierto, un canuto se enciende. y se siente paz, en ese pasillo en el que nunca estarías en tu vida, sino fuera porque hay que bailar.



este es el baile



pero no. que tu no bailas con la más fea.



y entonces, ligeramente colocados, vemos sombras. sombras que corren y desaparecen.



y, colocados, abandonamos el pasillo. aquel pasillo oscuro, lleno de hojas y quien sabe que más, porque nunca vimos nada. Solo sentimos, en la oscuridad, que había hojas y tierra y nosotros y el baile y la música en el aire.



y entonces señor policia nos vamos. podemos obtener algo mejor. (pero cualquier cosa, volvemos, eh?)



y al final del club, aún en la autopista, con los autos, los carteles, la velocidad, el viento, la oscuridad, las paredes, vemos una reja. una cerca coronada con alambres de púa. Y ovejas que al saltar dejan de serlo. ovejas que al tirar la cerca abajo, dejan de serlo.



y entonces un chico te sostiene la mano y saltas la reja.



y estás adentro.



más cerca que lejos.



y la música, omnipresente, se respira.



y entonces, en medio de ese campo, otrora canchita de fútbol, con el pasto crecido, con tu altura hecha pasto alto, con la visión reducida, corres, bailás. bailamos.



está muy oscuro y no se sabe que va a pasar. a donde vas a terminar. a donde vamos a terminar, y en mano de quienes y hay peligro, y hay linternas, y hay gritos. y estamos adentro, nos escondemos, buscamos el mejor camino, está oscuro y la música omnipresente.



la música en el aire.



y finalmente la luz



la luz de las pantallas de televisión elevadas a quien sabe la millonésima potencia y la espectacularidad y la gente regocijándose en la espectacularidad del evento que tanto, hay que hacer valer el dinero.


y la música más fuerte. más alta. y las luces más fuertes, más altas.



y sólo se te ocurre pensar, que mecánico, que frío, que exacto.



al final, no valía lo que costaba.



pero el baile, es el baile.


ES.

lunes 9 de marzo de 2009

las amigas nazis

a. hola que hacés? estoy llamando a tu casa, pero me da como que no pueden recibir llamadas...

z. es que no pagamos el teléfono

a. eso es porque tu compañero es un drogadicto y vos una borracha. malditos colgados...sale algo hoy?

z. si, está esa fiesta. creo que nos vamos a juntar acá y vamos más tarde. me acosté un rato, me duele un poco la cabeza...

a. aaa y que onda con eso? no sé si ir. estoy acá tirada comiendo papas fritas y mirando tele. no sé que hacer, me da mucha fiaca arrancar

z. uh, que rico papa fritas... y yo no sé... estoy con un dolor de cabeza... hoy no vi comida en todo el día...

a. uh z, y bueno, por eso te duele la cabeza, por no comer. dejá de preocuparte por la comida, no vas a volver a engordar. De última, hoy comé algo sustancioso y mañana hacés la dieta líquida esa que hace leticia brédice, onda, mañana sólo tomás tés, infusiones, sopa... mmm me pregunto si podrás comer yogur. supongo que si es yogur líquido no pasa nada.

z. pero no es por la dieta... es que colgamos y no fuimos al super y en casa no hay nada

a. uh que quemados. igual, comé algo, vamos a lograrlo, no vamos a engordar...

z. no, no vamos a volver a ser gordas. Igual viste que nosotras somos chicas de huesos grandes...

a. si, mi teoria es que como de chicas estabamos re bien alimentadas, eso hizo que nuestros huesos sean fuertes y grandes. posta, hay chicos que la madre ni le cocina. nosotras dentro de todo tuvimos una infancia bien alimentada

z. si engordás no vas a poder seguir siendo mi amiga...

a. que forra. o sea que si engordo me voy a tener que juntar con vero...

z. si, yo sólo quiero amigos flacos y lindos

a. si posta, ni da ser gordo o feo. a esos habría que gasearlos a todos.

z. haha

a. que nazi sonó eso... que preferís ser, hitler o goebbels?

z. creo que el bigotito me gusta más

a. yo quiero ser amon goethe, el de la lista de shindler que hace ralph fiennes. Ese que estaba re bueno y le cabía la mucama judía, pero que como era judía no se la podía agarrar.

z. o sea que la vas de reprimida.

a. no, sólo me gustaba el hecho de que el tipo estaba re enamorado de la mucama, pero como era judía y él era nazi no se la podía agarrar. uh, ahora voy a quedar como la reprimida... yo no quiero ser la reprimida!

jueves 5 de marzo de 2009

40

para celebrar el relato/divague/ lalala #40, les dejo una historia verídica, o sea de la vida real, sobre como entré a ver a Bob Dylan por la módica suma de 30 pé ($, no penélope cruz, dado que en españa, así como nosotros decimos susana diego beck, a la actriz le dicen así)



El primer disco que escuché de Bob Dylan fue en el año del novio juanmanuel. Éste, con mucho amor y dedicación, me grabó Highway 61 Revisited en un cd que tenía varios discos más en formato mp3. En ese disco estaban también, y primeros por un asunto alfábetico supongo, Hunky Dory, Ziggy Stardust y Aladin Sane de David Bowie.


Y ahora que lo pienso, Bob Dylan y David Bowie tienen las mismas iniciales pero al revés.


El asunto es que después de escuchar tres discos tan inmensos como esos, dudo que a alguien le quede espacio mental para más inmensidad. Por ese motivo, Highway 61 Revisited no me impresionó tanto como lo hicieron aquellos discos que mencioné.


De todas formas, en uno de esos discos había un indicio del enamoramiento posterior que experimentaría por el otrora señor Zimmerman.


Porque en Hunky Dory, efectivamente, hay una canción para Bob Dylan.


Y al año siguiente, tuve otro novio. Éste novio, no se podría decir que era fanático de Bob sino que era directamente un ferviente devoto (en el sentido más religioso de la palabra) de él.


Y justamente por negación, porque los fanatismos me molestan, en todo el año que duró la relación, jamás escuchamos nada de Dylan, y yo simplemente decía "escuché Highway 61 y no me impresionó" como excusa a esa devoción que creía injustificada.


Y me acuerdo que él siempre decía que si tenía un hijo le iba a poner Dylan, y entonces, yo simplemente pensaba que era una idea estúpida.


Que equivocada que estaba.


Y cuando se terminó el tema ese, recién ahí, cuando dejé ir al novio judíoenfermodeBobDylan, escuché Blonde on Blonde, y ahí entendí todo.


Y tenía sentido que Bob fuese el mesías y que se haya negado a serlo.


Todo cuadró perfectamente.


Fue en el verano que pasé con Pedro. Y es que Blonde on Blonde es tan gigante, tan obra maestra, que deconstruirlo me tomó una estación entera.


Y así como llegó marzo, llegó el otoño y también llegó Bob. Y claro que yo no tenía entradas.


Nunca tengo entradas.


Y era el 15 de marzo, y Bob estaba. Y esa tarde me encontré con un amigo. Y decididos a verlo como estábamos, fuimos a su encuentro.


Llegamos, y conseguir entradas era complicado. El telonero, era León Gieco, un artista que no me gusta en absoluto. León Gieco es tan, muy, tan opuesto a Bob. Es que él es tan... bono. Por suerte lo perdimos. Pero encontramos a un grupo de locos.


Locos de verdad.


Y si, resulta que hay una disposición que dicta que los enfermos, minusválidos y esas cosas tienen derecho a asistir a shows o eventos deportivos sin pagar nada. Es una disposición. Es.


Y ahí estaban ellos, que naturalmente, querían ver a Gieco. Amontonaditos, completamente pasados. Y nosotros con nuestras caras de sin entrada. En un momento dado, uno de ellos se nos acercó. Sigilosamente nos preguntó si queríamos entrar, le dijimos que si.


Cincuenta pesos a cada uno pidió.


No way man, estamos hablando del campo.


Treinta, hecho.


Así fue como por ese día, por unos minutos, fui la acompañante terapeutica de una mujer sin dientes que no paraba de reirse, que amenazaba a los guardias de seguridad, que empuñaba una botella de gaseosa barata con quien sabe que líquido adentro.


Finalmente entramos. Y nos separamos de los locos.


Fui al encuentro de mi novio de ese momento. Y lo besé cuando Bob (que de tan lejos podía ser Joaquin Sabina con sombrero y nunca lo sabría) tocó Just Like A Woman.


Que tardé en reconocer.


Pero que amé lo mismo.


Porque es así: hay chicas que aman a sus novios.


Y chicas que aman a Bob.


Como yo.


Y para siempre.




Oh, hear this Robert Zimmerman
I wrote a song for you
About a strange young man called Dylan
With a voice like sand and glue
Some words of truthful vengeance
They could pin us to the floor
Brought a few more people on
And put the fear in a whole lot more

lunes 2 de marzo de 2009

fqa (anónimo i love you)

anónimo dijo:

Esto de reividicar la droga en los blogs es tan de argentinos pelotudos... en la tv, bueno, la tv nacional, ¿qué decir? entre mirarla y hacerte una paja la actividad cerebral es la misma, pero es lamentable cuando estas mirando blogs y encontras boludeces asi, giles contando que se drogan o citando a pelotudos contar que se drograban,es muy lamentable notar como esa paja de la tv se nutre de los debiles para llegar a todas partes. Si tenes un tema con la droga te drogas y punto, pero cuando sos un pelotudo, del tipo andy chango para darles un ejemplo bien claro, que los hay muchos, vas a la tv a hablar de la droga como si hubiera algo que decir,o escribis algo en tu blog, pero el caso es el mismo, gente que habla de la droga porque no sirve ni para drograse.Repito, si tenes un tema con la droga te drogas y punto, cualquier otra cosa solamente sirve para demostrar que sos un pelotudo.O una pelotuda.



hola querido anónimo:

si, porque a diferencia de jane y kristian (que en mi humilde opinión la tienen re clara), los anónimos me caen rebien. me encantan!

me tomo la molestia de contestarte porque bueno, si vos te tomaste la molestia en escribirme porque sentías ganas de expresar todos tus sentimientos, estás en todo tu derecho (sino, baneo o modero los comments y listo).

yo supongo que no, porque sino no hubieras escrito, leiste la parte de arriba. si, si, toda esa enorme cantidad de texto que está justo abajito del título del blog.

bueno, veamos, ahí dice que esto es un blog de ficción. O sea que es medio como de mentirillas. si, si, mentirilla!


en mi texto, yo parafrasée algo que vi en la tele y que me llamó la atención.

yo, como vos, estoy en contra de las drogas. Considero que le hacen mal a la gente y que en malas manos, como las tuyas, pueden ser muy peligrosas. De hecho, la gente que consume asiduamente cocaína me cae muy muy mal.

Y si, anónimo, considero que tenés mucha razón en lo que decís, sobre todo en eso de que mirar tele y hacerse una paja equivalen al mismo grado de actividad mental.

mmm tenés razón pero a medias, porque me parece que hacerse una paja está mucho mejor, no?


De todas formas, si el mundo pensara como vos anónimo, que triste que sería, no?


Ayer a la noche, terminé de leer Luces de una Gran Ciudad, un libro de Jay McInerney que realmente recomiendo. Si, si, es muy bueno. Y a que no sabés que anónimo? El libro es sobre un tipo que se droga. Si! con merca encima.


Entonces, si la gente que se droga o se emborracha, sólo se limitara a hacer eso que decís, simplemente, drogarse o emborracharse el mundo estaría privado de grandes cosas, como de los textos de Bukowski, de Burroughs, o el que lei estos días de McInerney. A veces el arte y la droga se llevan bien, pero en general, se llevan mal.

A mi no me molesta que seas un simple anónimo, anónimo. El único problema es que hay muchos anónimos. De hecho, hace poco, invité a un anónimo a no regresar a este blog porque bueno, estaba como un poco lleno de odio, y en mi blog, yo sólo quiero amor y paz y que la gente se quiera y esas cosas.

Así que bueno, anónimo, te mando un beso grande, y un abrazo igual de grande también. Y, para que sientas que estoy cerca tuyo y que te quiero, me gustaría que pongas en youtube la canción de Michael Jackson "don't stop till you get enough" y le pongas el volumen bien alto, y que bailes y que sonrías, porque de esa forma, no hay forma de empezar mal el día, aunque esté nublado y el pronóstico anuncie lluvias.

Y a los demás que me leen. Los quiero mucho. Johan.-

martes 24 de febrero de 2009

casi casi

querido diario:

Hoy estuve pensando en que me gustaría empezar a escribir una novela que trate sobre la existencia de dios, el azahar y también sobre la teoria de que si dios no existe está todo permitido, pero como perdí la subasta de mercado libre de un par de patines blancos con bota y todo, decidí que en realidad odio al mundo y, como no tengo ganas de pensar en algo como eso, simplemente voy a contar algo que me pasó ayer.

En los últimos días, debido al exceso de tarea atrasada sin entregar de la escuelaesaterciariaalaqueasisto, me pasé bastante tiempo en casa, jugando al buscaminas, buscando fotos de bebés deformes, leyendo la wikipedia, haciendo los trabajos que adeudo y mandando curriculums a varios lugares, entre ellos mtv. Si, porque aún conservo intacto mi sueño de ser la ruth infarinato de mi generación.

Y así fue como ayer a la tarde el ring del teléfono interrumpió la partida de strip poker online que estaba manteniendo con JackDaStripper85, cosa que no me importó demasiado porque el tipo se dejaba ganar y jugar así ya era aburrido. La cuestión fue que me llamaron del canal de música ese para hacer un programa con los Hanson argentinos o sea los Airbag. Por lo que me comentó la chica, el programa consistía en cocinarles (en mi casa, me imagino) a los hermanos Airbag. Por un momento pensé en decir si, pero en el cuarto de segundo de lucidez que tuve me imaginé la siguiente situación:

Personajes: iojan -I-
Hermano airbag 1 (el baterista que tiene look hair metal onda bret michaels) -HA1-
Hermano airbag 2 (el que canta, que es una mezcla de chabón con tapado de cuero tipo grupo de cumbia Ráfaga y peinado y maquillaje re onda Misfits) -HA2-
Hermano airbag 3 (el que queda) -HA3-

No sé si lo sabrás, querido diario, pero soy una verdadera inútil en la cocina, ya que sólo me puedo jactar de saber tres recetas: esa salsa llena de cebollas y ajo, un revuelto que en realidad inventé cuando desistí de la idea de hacer tortilla -dado que nunca las podía dar vuelta con éxito- y panchos.

I: Y, ¿les gusta el revuelto que les cociné?
HA1: (con cara de asco) eh... si está muy rico
I: que bueno... cuentenme, ¿es muy dificil vivir sabiendo que son un invento de marketing con tres años de vida útil como máximo?
HA2: No somos un invento, yo toco la guitarra desde los 4 años...
HA3: y yo, el bajo desde los 5
I: en una revista, leí que su grupo nacional favorito es Rata Blanca. Ellos, hasta antes de la aparición de la radio mega, que los resucitó, hacían cumbia... ¿No les da miedo tener un futuro similar?
HA3: No, porque nosotros tenemos una base musical muy sólida, sabemos lo que queremos y lo nuestro es el rock y hacer discos del año.
I: Naaah, ¡¡¡si ustedes lo que quieren es levantarse minitas!!!
HA2: ¿me parece a mi o nos estás bardeando? ¿Pero que a vos no te gusta la banda?
I: (perdiendo la paciencia): ¿que me estás diciendo? Ni en pedo pago para verte. Estoy haciendo esto, en realidad no sé por...
HA1: (interrumpiendo) Sabés que? este revuelto es una mierda...
I: pero porque no te vas a hacer un peinado decente, fan de gun's and roses...?

(en ese momento, el HA1 revolea el plato y se genera una guerra de comida que termina cuando el perro pedro muerde al HA3 en el tobillo cuando este, intenta pegarme una piña)

Conclusión, diario:
rechacé la muy interesante propuesta de mtv, dado que todavía me queda algo de dignidad, y no quiero aparecer en la tele haciendo de groupie de un grupo de emos truchos y que encima, el gordo migral y el nerd me gasten por el resto de mi vida.

Así que después de ese llamado extraño me puse a ver los capítulos atrasados que tenía bajados de Gossip Girl y a pensar en algún buen tema para hacer una investigación para la escuela. Mis opciones hasta ahora son "Fabricación de muñecos en la república argentina" o "Porque ya no hay niños acordeonistas en la calle Florida"

Antes de ir a dormir me vi una entrevista hecha por Mauro Viale a Carlos Perciavalle y no pude evitar quedarme pensando en la frase "Lo de la cocaína duró dos años, y la verdad, estuvo bárbaro".

Me pregunto si los airbag tomarán coca...

lunes 23 de febrero de 2009

Esteban, rolinga.

Hace muchos muchos años, cuando estaba en la primaria, tenía un compañero que se llamaba Esteban Ramírez.

Esteban tenía 10 años y no hacía falta tener mucha visión a futuro para percibir el tipo de adolescente que perfilaba ser. Alto, delgado, y muy desgarbado, era uno de esos a los que cambian de escuela en quinto o sexto grado. Así que durante cerca de seis meses o más, para nosotros, entre nosotros, no fue Esteban, sino "el nuevo".

El nuevo tenía hermanos mayores. No era muy dificil darse cuenta.

Sólo con la distancia que da el tiempo pasado uno puede distinguir, y con razón, a los compañeros que tenían hermanos mayores de los que no. Porque los que tenían, siempre sabían algo más.

Era así.

Y me viene a la mente ese incidente que me contó Gisela Kutsch en tercer grado sobre esa vez en la que su hermano mayor, Martín, ganó un concurso de disfraces con El Disfraz Definitivo de Axl Rose. Si, porque a la hora de interpretar roqueros todos tenían jeans rotos, pero sólo Martín tenía calzas, probablemente robadas del bolso del gimnasio de la madre, y una de esas camisas cuadrillé rojo y negro que tan bien le queda a cualquier lesbiana del barrio.

No hacía falta ser muy observador para darse cuenta de que el hermano o hermana mayor del nuevo era rola. Si, le gustaban los Rolling Stones y para el caso también, los Ratones Paranoicos. Y por consiguiente, a Esteban también.

En esa época, para el resto de los peatones que circulaban por ahí, los Ratones Paranoicos eran esa banda que hacía la canción del programa de Tinelli. Y cantaban el rock del pedazo, y nosotros nos rompíamos la cabeza intentando darnos cuenta de qué era el pedazo.

Y Rolling Stones, era esa banda que vino en 1995, y que tenía ese video dirigido por David Fincher que daban en mtv todo el día. Y a mi, que me encantan los datos, simplemente me llamaba la atención que Charlie Watts era el más jóven y también era el más canoso.

Creo que es importante destacar que Esteban fue uno de los primeros en venir con una remera de banda a la escuela. Porque, seamos sinceros, a los diez años nadie tiene una remera de banda así como así.

Y en mi grado, los que usaban remeras de banda, ese año, eran cuatro: los ramoneros Juan Esteban, Rubén y Gabriela (que estaba enamorada de Rubén) y Esteban, el rola.

Mucha gente no lo recuerda bien, pero en la primaria, uno se la pasaba conversando. Sobre lo que sea. Y lo bueno, es que tampoco había forma de confirmar si lo dicho era mentira o no, salvo que seas Gabriela Campilongo intentando hacerle creer a tus amiguitas que Diana Lamas es amiga de tu papá y que te invitó a ver como se grababa Amigovios el jueves después de clase y que, para desenmascararte Johana haya sacado lo mejor del detective que lleva adentro y haya urdido un ingenioso plan para... bueno, esa es otra historia.

Entonces:

Creo que estaba intentando dibujar un caballito cuando Esteban se me acercó. Tenía puesta una remera de los Ratones Paranoicos y tenía la carpeta en la mano. La carpeta tenía una calcomanía con la lengua de los Rolling Stones. De eso me acuerdo perfectamente. Me preguntó por un problema que había tenido para diferenciar un circunstancial de lugar de un objeto directo y luego de aclararda la duda, comenzó su relato.

Creo que es una de las pocas conversaciones que recuerdo haber tenido con Esteban. Y lo más gracioso es que fue un monólogo.

-Sabés que el otro día estaba en mi casa y tenía un presentimiento. Un presentimiento feo. Me había acostado a dormir la siesta y cuando me levanté, le dije a mi vieja que me llevé a lo de Juanse, porque sentía que sino, podía pasar algo. Y fuimos, y justo lo vimos salir de la casa, y le grito "E JUANSE" y no va que justo estaba cruzando la calle, y paró para saludar con la mano, y justo venía un auto y si no era por el grito capaz que lo atropellaba, yo que sé.
-y después?
-nos volvimos a casa
-ah, o sea que sólo saliste para salvarle la vida a Juanse.
-si, mas o menos.

No se me ocurrió preguntar como es que sabía donde vívía Juanse. Tampoco se me ocurríó preguntar por esa madre tan flexible, que sale para llevar a su hijo a la casa de un roquero, sólo porque el chico tuvo un mal presentimiento al levantarse de la siesta.

Supongo que uno simplemente a esa edad no piensa en esos detalles.

A veces me cruzo con Esteban por el barrio. Y lo reconozco porque está igual, sólo que tiene una sombra que hace las veces de barba. Y es alto, flaco, desgarbado, y si, medio bastante rolinga.

Creo que la última vez que lo vi, tenía una remera de Viejas Locas y un morral.

ok, ok (II)

creo que de a poco lo voy entendiendo.

a ustedes les gustan los cuentos de hadas del rocanrol.

y yo tengo uno o dos para contar.

así que, en un intento (útil o no ya veremos) por interactivizar el asunto, esta semana ustedes proponen bandas y yo les hago el cuentito.

en sus marcas, listos, fuera!

a ver como resulta el relato de lunes.

sólo porque me pintó, eh?

viernes 13 de febrero de 2009

alanis y yo

Sí se entiende que el primer disco que alguien compra en su vida es aquel que es elegido con sumo cuidado, ya sea por las canciones , el artista o lo que sea, aquel que se paga con dinero propio, ya sea ahorrado de los vueltos, o regalado por alguien más, a una edad donde la plata no se obtiene a cambio de trabajo, yo podría decir que el primer disco que compré en mi vida fue Jagged Little Pill de Alanis Morissetette en 1997.

Ya desde 1995 Alanis me gustaba. Me parecía una genial respuesta a las madonnas, las kylies, las mariahs y las whitneys. Y en esa época mtv era un canal de música. Y yo no puedo decir que viví el grunge (aquello de lo que Alanis era apenas un resquicio) . Yo viví el brit-pop.

1995 fue un año puente: un año antes, kurt se había volado la cara. Oasis y Blur ya estaban en actividad, pero aún no eran ni tan populares ni tan antagónicos. En 1995 salía What's the Story (Morning Glory) de Oasis, y se cumplía la promesa hecha un año antes en Definitely maybe. A su vez, Blur hacía lo propio: en 1994 editó Parklife y en el '95 The Great Escape. Y Pulp, la tercera pata de la mesa, en esos mismos años, sacaba His 'n' Hers y el absolutamente genial Different Class.

Mientras tanto, y del otro lado del océano, el grunge agonizaba y mutaba. Después de dos discos tan incendiarios y sensibles como Gish y Siamese Dream, Smashing Pumpkins sacaba, en 1995 el tan extraño, extenso, hermoso e inmenso Mellon Collie and the Infinite Sadness. En 1995 Foo Fighters ya existía y en 1995 yo tenía once años.

Motivos por los cuáles, todas esas cosas recién enumeradas no las descubrí sino hasta 1997, el año en el que empecé a comprarme discos.

Pero si, claro que veía televisión (y mucha) y escuchaba la radio. Entonces, cuando esas bandas estaban de moda, si bien no tenía los discos, veia sus videos y escuchaba sus canciones.

Quizás por ser chica, tanto en edad como en género, la figura de Alanis me llegó tanto. Realmente no sé en que cosas me podría sentir identificada con aquella mujer que a sus 24 años cantaba con una incleíble furia que el novio la había dejado por otra cuando en realidad, a esa edad yo ni siquiera me besaba con, bueno, con nadie.


El asunto es que ella me gustaba tanto tanto que en 1996 le pedí a mi papá que me lleve a obras a verla. Nunca había ido a un recital en mi vida, pero a los once años, sentía que tenía que ir. Rubén me dijo que no tenía problema y que, como si se tratara de un trato, yo podría acompañarlo a ver a Memphis la Blusera, una banda que me daba bastante lo mismo.

Al final, la fecha del recital llegó y, a pesar de mis constantes recordatorios, no fuimos. Rubén nunca me dio un motivo válido para el incumplimiento de esa promesa. Pero sucedió así. Y a mis tempranos once años, ya odiaba a mi papá, porque bueno, los niños son así y una promesa hecha a un niño es una promesa que hay que cumplir, porque los niños creen en lo sagrado de las promesas y los juramentos.

Así que esa noche, mientras quien sabe que ropa tendría puesta Alanis, quien sabe que canciones habrá cantado, quien sabe como habría sido la lista de canciones, nosotros, la familia, estábamos cenando en un restaurant que nada tenía que ver con el entonces estadio obras sanitarias. y yo con cara de orto. Tenía once años y ya era muy antipática y tenía cara de orto. Los adultos se divertían en su mesa, y los niños a un costado dormían en sus sillas, con sacos haciendo las veces de almohada y yo pensando en la promesa rota.

En 1997 empecé primer año en un colegio industrial y a fines de marzo, mis escasas compañeras de curso, que al cabo de un mes ya eran mis mejores amigas, me regalaron un sobre con algo así como 15, 20 pesos para que me compre algo que me guste.

Y lo recuerdo perfectamente. Ir a la disquería del barrio, que hace más de cinco años es una tienda de ropa, preguntar cuanto sale y llevarlo. Así, sin más.

Y claro que me cansé de escuchar ese disco. Y claro que me sé todas las canciones. Y claro que aún hoy recuerdo las letras y los videos. Y claro que el librito del cd está medio hecho mierda de tanto mirarlo, leer las letras, los créditos, los agradecimientos.

Porque es así: tenés doce años y la música es un mundo completamente nuevo que se abre y que no tiene límites. Hay de todo, de todos y mucho. Y uno piensa en esas personas que tienen millones de discos, ya sean de vinilo, en cassettes o en cd y se pregunta si todos esos discos fueron escuchados con la misma atención e intensidad con la que se escuchó el primer disco comprado.

Y pasaron los años, y pasaron los gustos y crecí.

Y en 1998 salió Supposed Former Infatuation Junkie y en 1999 Alanis volvió y no hubo Rubén que valga. Y fuimos al luna park con mi vecina/compañera de inglés, Diana y con Melissa, mi mejor amiga (punk) repetidora.

Y creo que fue el primer recital al que fui. O por lo menos, es el primero que recuerdo. El luna park lleno, una banda soporte que se llamaba Auge que era bastante inmunda pero que me gustó lo mismo. Era la emoción.

Y todavía tengo por ahí el programa y una pua amarilla que regalaban como souvenir.

Y entonces, resulta que la semana pasada Alanis Morissette estuvo en Buenos Aires. A casi diez años de esa visita.

Salí del trabajo, me fui a merendar con mi amiga Linnea y a eso de las nueve fui al Luna Park.

Y entre 1999 y 2009 escuché mucha música. Y cuando descubrí que Alanis no era más que algo de Joni Mitchell, algo de Carole King, algo de Jeff Buckley y algo de muchas y muchos más, productor incluído, dejó de parecerme la gran cosa. Su estilo confesional casi que me daba asco. Me parecía música para gordas feministas y algo resentidas. Recordé ese episodio en el cuál, en un mismo instante me compré Under Rug Swept, el tercer disco de Alanis y The Velvet Underground and Nico. Y recordé que cuando los escuché, el disco de Alanis me pareció una porqueria en comparación.


Pero de todas formas fui. Las entradas salían entre 80 y 400 pesos y pensé que nadie iba a pagar eso para ver tamaño dinosaurio de los noventa.

Que equivocada estaba.

En el diario, ese mismo día, el jueves pasado, salió una nota en el que, entre otras cosas, contaban que las entradas estaban agotadas. Pensé que sería mentira, que era una maniobra de prensa.

Que equivocada estaba.

Porque al llegar, lo único que había era gente y más gente. En su mayoría mujeres. Y sentí vergüenza y asco de estar ahí. Con todas esas personas que aún pensaban que ella era magnifica y que pagaban para verla. Mi intención al ir, era claramente la opuesta. Porque, a pesar de que puedo, no había forma de que pague ni un peso para ver a alguien que es apenas el recuerdo de una admiración infantil y desmedida. Creo que se llama desencanto.

Y esas personas congregadas ahí, son las mismas que dicen que r.e.m. es su banda favorita. Son las mismas que creen que porque tienen un disco de aerosmith les gusta el rock. Son las hermanas de tu novio, o tus primas que escuchan radio disney y que piensan que Avril Lavigne realmente es punk.

Es que la gente no entiende.

Y yo tampoco entiendo.

Por eso me fui. Estaba en la puerta y ni siquiera lo intenté. Me subí al 140 y me fui a lo de Linnea.

No vi a Alanis Morissette y no hubo Rubén de por medio.

El jueves me exorcicé de ella y también de él.

Y para festejarlo nos fuimos a bailar.

Igual, de todas formas, más allá de todo esto, sigo pensando que You Learn es una buena canción.

martes 10 de febrero de 2009

el último tramo del viaje a través del mejor país del mundo entero

Cerca del 24 de febrero, el carnaval estaba en su punto máximo de esplendor y el viaje de las amigas Caro y Carolina, llegaba a su fin.

Llegaron desde Oruro en micro -luego de 7 horas de viaje aproximadamente- a las 5 ó 6 de la mañana. Como todavía era de noche y tenían bastante sueño, Caro y Carolina se quedaron a dormir en el micro hasta que se hizo de día.

Durante la noche, de una manera poco feliz, se percataron de que no sólo había personas en el micro: unos perritos lloraban, alguien los había llevado en un bolso. Cuando los perritos cesaron su llanto, Carolina pensó sí no se habrían muerto.

Ya de mañana, una vez afuera del micro, Caro y Carolina se dedicaron a buscar alguna de esas agencias de las que hacen tours por el Salar de Uyuni

También buscaron boletos para tomar el último tren del día, para ir a Villazón, para luego ir a Bs. As.
No consiguieron los pasajes aunque sí consiguieron, a fuerza de regatear, la excursión al salar a un módico precio que la dueña de la agencia les pidió por favor que no revelaran.

La excursión consistía en visitar el Salar, el hotel de Sal, el Cementerio de trenes, una laguna con flamencos y un museo de esculturas hechas con sal, donde además de cobrar entrada, cualquier tipo de porquería especialmente diseñada para turistas europeos estaba a la venta.

Hacia las once de la mañana mientras Carolina y Caro se encontraban en la calle, esperando el yip que las llevaría al Salar, un gran grupo de escolares de todas las edades, apareció de la nada.

De a poco, corriendo en círculos, por pares, tomados de la mano, entraron. Quien sabe de donde venían, en pocos minutos invadieron la calle principal del pueblo: el centro. Y la gente, apostada allí, esperándolos, les tiraba agua con artefactos tan caseros como mangueras, botellas o baldazos. Algunos estaban más preparados y tenían metralletas y bombitas de agua.

El pueblo entero estaba ahí y había agua y espuma por doquier.

Y ellas, con miedo a que las mojen, porque no tenían ni hotel ni ropa limpia (y hasta el momento tickets de tren tampoco).

Ya sea por no tener pasajes de tren, no saber si colarse o no en el mismo y la posibilidad siempre latente de quedarse varadas en Uyuni y sin plata, Caro estaba de muy mal humor y absolutamente intratable.

A pesar de todo eso, aquel día Caro comió su última porción salchipapa ( vendida por una señora muy simpática que tenía un puesto en la calle) en tres años y por primera y última vez comió una cosa hecha con papas y rebozador que vendían en un puestito a una cuadra, por decirlo del algún modo, del museo de sal.

La cosa esa era muy rica y fue una suerte que haya existido en ese momento específico, ya que la milanesa de llama del tour era realmente asquerosa.

Hacia la noche, compraron los tickets de tren a veinte dólares en clase high high y se embarcaron hacia Villazón.

El tren tenía calefacción y un abundante desayuno que incluía té, huevos revueltos, jugo y un montón de poquerías más.

En el tren había una nena que Carolina dijo que era igual a Caro por lo ñañosa.

Mientras dormía, arropada por una manta cortesía de la empresa de trenes, Caro soñó con las galletitas cremositas, las moraditas, la salchipapa y el arroz chi-fa de pollo frito JA JA de La Paz (donde hasta tenían sobres de ketchup con el dibujo de un pollo haciendo ja ja) que evitaron que se muera de hambre y apatía durante el viaje y que probablemente nunca volvería a comer.

lunes 9 de febrero de 2009

premios

hoy a la mañana, el lector Leo me firmó en el post anterior y me comentó que me había honrado con un premio al blog.

Recordé que hace poco, Yotelocorto también me había dado un premio.

No sé muy bien de que la va el asunto de los premios.
supongo que es una excusa para poner un link que haga que la gente entre al blog de uno.

Y si, no va demasiado conmigo. Es demasiado tramiterío y me aburre un poco esa idea.

De todas formas, si a alguien le interesa saber que es lo que leo, en términos de blog claro, puede fijarse en mi perfil donde encontrarán una vasta lista con mis preferencias.

Hace varios días un anonimo me sugirió que aumente el tamaño de la tipografia y cambie el color del fondo.

Estoy analizándolo aunque, sinceramente, no creo que vaya a suceder.

jueves 5 de febrero de 2009

sábado a la noche ( III )

situación C:

La hija se bajó del taxi y junto a su amigo, entraron a Kentucky.

Ahí había varias personas, más tarde la hija no podría recordarlos bien debido a su incipiente estado de ebriedad.

Aún así, le pidió un fernet con coca cola al muchacho de la barra como para mantener la simpostura y se lo tomó.

Estuvo ahí un rato más, habló con su amiga Florencia, a quien no veia hace bastante tiempo. Nadie sabrá nunca sobre que hablaron.

Carolina también estaba ahí.

La hija sacó un par de fotos.

Y de repente apareció el Isa.

Y entonces Isa se dispuso a tomar una cerveza con Pocho, que de tanto estar, toda la noche allí, alguna gente supuso que era el novio de la hija.

Y la hija, hablando con Caro deciden, sentencian:
"Ya fue, nos vamos al Salón"

(salón pueyrredón)

Reclutaron a Javi y se encontraron con otro pibe en la puerta.

Despidieron a Pocho, al Isa, a Florencia.

Subieron y a bailar.

A partir de ahí todo será bastante confuso (mucho más) ya que, por ejemplo, aparecerá un chico, Francisco, y tendran diálogos como el siguiente:

F: Si vos sos una pseudo neoyorquina que quiere ser más cool que todas
LH: ¿ah si?
F: Es así. Y es algo negativo
N: ah.

A Francisco, horas antes, le habían robado el auto y ahí estaba, algo pasado, acusándola de ser cualquiera.

Quizás lo era.

Pero harta de escucharlo, le estampó un beso. Y así probó lo que Francisco decía.

En aquel lugar también estaba Christian, también pasado (seguramente alcoholizado) bailando con varias chicas a su alrededor, ellas también bailaban.

Después de bailar durante varias horas, emprendieron la retirada.

Carolina le prestó un saquito a Francisco porque hacía frío a eso de las 6 de la mañana.

Y la hija se fue a dormir, presintiendo la resaca, la propia y la de su madre, del día siguiente.

Que ya era ese día. Que era domingo.

miércoles 4 de febrero de 2009

a favor, en contra

1.
En mi trabajo, una de mis compañeras me prestó el libro en el cual se basa la serie de televisión "sex and the city". Cerca de la navidad, yo le había regalado ese libro con motivo de aquel ritual inherente al ambiente laboral llamado "amigo invisible".

Trabajo de recepcionista y, cuando abrí el papelito del sorteo y vi que tenía que comprarle algo a Mónica, pensé mucho en que podría regalarle a una persona de la cuál no sabía demasiado.

Esa misma semana, tenía que comprar otro regalo: uno de navidad para mi amigo Nico.

Entonces recordé: a Mónica le gusta leer. Todos los días cuando pasa por la puerta (que le abro yo) la veo con alguna que otra novela rosa en la mano.

Porque es así: hay gente a la que le gusta leer y hay gente a la que le gusta leer basura.

Y yo, que con mis libros de Bret Easton Ellis y Chuck Palahniuk me creía la reina de la basura literaria.

Así que un domingo fui a hacer aquellas compras.

Para Nico, elegí un libro de Palahniuk. Para Mónica, como no sabía muy bien que tipo de novelas rosas le gustaban, elegí, un poco por sugerencia del vendedor, ese libro que ahora "con el tema de la película" se estaba vendiendo bastante bien: "sex and the city" de Candace Bushnell.

El vendedor envolvió los dos libros (de proporciones idénticas) con el mismo papel de regalo.

A uno de los libros le hice una marca para no confundir destinatarios.

El día del amigo invisible llegó, y, naturalmente, confundí los libros.

La cara de Mónica fue muy graciosa (era de esas caras que no pueden ocultar ni decepción ni sorpresa) cuando abrió el paquete equivocado.

Y yo que no podía parar de reirme.

Al día siguiente le di el libro que sí correspondía y me dijo que le gustaba, que lo iba a leer cuando termine algo que estaba leyendo en ese momento.

Así que desde que volví de las vacaciones, como para sacar tema de conversación, le pregunto que le pareció el libro.

Entonces:
Parece que Mónica se cansó de mi inquisición diaria sobre "sex and the city" porque hace un par de días, vino muy sonriente con el ejemplar en la mano y me lo prestó.

Aburrida, a la tarde, lo empecé a leer ayer.

respuestas:
si, es medio bastante malo
si, es de fácil lectura
¿que qué es la fácil lectura?

Después de leer un par de capítulos (que no es nada dificil porque bueno, cada capítulo no tiene más de tres páginas) se me ocurrió que era bastante parecido a un blog de esos que luego se convierten en libros: sencillo, con capítulos cortos, lenguaje facil, situaciones (no sé para quien) supuestamente cotidianas, etc.

Aburrida, abri clarin.com para ver si la lista de muertos del accidente de colectivos se había engrosado un poco.

Y me encontré con una nota

Una nota que decía que el género chick-lit (literatura para chicas) al estilo "sex and the city" era un boom en algunas editoriales que habían publicado chick-lits tanto argentinos como extranjeros.

Y enumeraban una serie de títulos que se pueden encontrar en las mesas de novedades de lugares como el ateneo o musimundo

Porque esas no son librerias. Que quede claro.

Y, entre los títulos, próximos a editarse, se encontraba un exponente de otro nuevo género, llamado dick-lit.

El dick-lit, me parece que es algo así como literatura para mujeres hecha por hombres pero que nada tiene que ver con los hombres.

¿qué como llegué a esa concusión?

Elemental

El título del dick-lit que se va a editar próximamente es "hablalo con mi abogado", un blog que sigo hace algún tiempo y que narra las cosas que le ocurren a un tipo que se divorció de una mina que está medio loca y que tiene tres hijos y que sale con mujeres cuyos nombres empiezan con la letra V.

El tipo supuestamente se llama Esteban, y supuestamente su blog está basado en hechos reales.

En realidad nunca hubo un cartel en aquel blog que dijera "este blog supuestamente está basado en hechos reales", pero, a juzgar por los comentarios que recibe diariamente, parece que su público blogueril asumió que si, que todo lo narrado es real.

Claro que alguna vez se generó alguna que otra controversia en la ventana de comments, sobre si el tipo en realidad no era un bestiaria dos o algo así.

Y si, la respuesta llegó de la mano del gran diario argentino.

El autor se llama Diego Gualda y tiene un blog en clarin.

Así que "hablalo con mi abogado" próximamente será un libro.

y aquí viene mi descargo:

Está bien que uno lea ese tipo de blogs para pasar el tiempo, porque está aburrido en el trabajo y no da como para sentarse a leer cualquier cosa que demande un mínimo de atención porque bueno, es el trabajo y el teléfono suena, hay que hacer cosas y retomar un Nietzsche en ese contexto puede ser más tortuoso que el libro en si.

Por eso está bueno leer esas cosas livianas, que uno las deja a la mitad y el mundo sigue.

Y que uno se da cuenta que son livianas.

Pero lo que no puedo evitar preguntarme es:

¿Qué clase de persona invierte su verdadero tiempo libre en leer algo tan simple como un libro salido de un blog?

¿Qué clase de persona gasta plata en un libro que se lee gratis por internet?

¿Qué clase de persona prefiere una lectura cómoda ante una retadora?

Que quede claro, soy basurera pero también me gusta pensar.

¿Y cuando se trata de libros, porque habría de leer bestiaria pudiendo leer a Salinger o a Cheever?

Esto es simplemente una reflexión.

y un consejo:

puede que a Bolaño no le guste, pero "hacia el oeste, el avance del imperio continúa" de David Foster Wallace (relato incluído en el libro, también recomendable "la niña del pelo raro") no tiene desperdicio.

si, aconsejo firmemente leerlo.

y si no les gusta, lo podemos discutir.

viernes 30 de enero de 2009

sábado a la noche ( II )

situación B:

Luego de que la hija lograra huir de aquel lugar espantoso, el canto bar, se subió a un taxi con su amigo Pocho, quien también estaba allí.

En el taxi, en el camino, mientras se dirigían hacia aquella pizzeria ubicada en godoy cruz y santa fé llamada Kentucky, hablaron sobre fútbol con el taxista que (según sus propias palabras) si bien no entendía demasiado sobre aquel deporte, le parecía que era una vergüenza que Argentina haya perdido contra un equipo que juega tan torpemente como Alemania.

Antes de que los amigos se bajen del auto, manifestó su deseo de que Portugal gane el mundial.

Era el año 2006 y se estaba jugando la copa del mundo.

miércoles 28 de enero de 2009

sábado a la noche

situación A:

Uno de esos pubs karaoke ubicado en la calle Beiró. Allí se celebró, en algún año de ésta década, el 51° aniversario del nacimiento de una madre.

Ella, recién separada. Un matrimonio de veinte años o más, quien sabe. Y ahora, que ya tiene 51 años, vino a parar a un antro como este.

El lugar se llamaba Cheetah y contaba con algunos pros y muchos contras.

Había pizza ilimitada y el alcohol era relativamente barato. El alcohol barato provoca que la gente tome mucho y variado. Si uno está necesitado de traca traca, el hecho de que haya mucha gente ebria concentrada en un sólo lugar aumenta la chance de regresar a casa en compañia.

El animador del lugar era insoportable. Un tipo que alguna vez fue ligeramente conocido por haber interpretado el papel de una especie de payaso bastante odioso e idiota llamado Boby Goma en un popular programa de televisión que se emitía a principios de la década del noventa llamado Ritmo de la Noche . Aquel programa fue uno de los primeros éxitos del famosisimo conductor televisivo Marcelo Tinelli. El canal de televisión telefé lo ponía al aire los domingos por la noche y gracias a él se disparó el estrellato de luminarias del espectáculo argentino tales como El "Teto" Medina, "Lanchita" Vizzio y la bailarina Paula Robles (quien luego de que Tinelli se separara de su primera mujer, Soledad Aquino, se convertiría en la actual esposa del animador).

Dado que las bebidas alcoholicas eran baratas, aquella noche (como tantas otras) el baño de mujeres se convirtió en el vomitadero oficial de muchas féminas de esas que mezclan cerveza con gancia y terminan vomitando los zapatos de la amiga (no menos borracha) que le sostiene el pelo y que irrumpe en el lugar diciendo algo así como "POR FAVOR DEJENLA PASAR QUE ESTÁ POR VOMITAR!!!".

En ese antro, si alguien tuvo exito con algún miembro del sexo opuesto (porque ningún homosexual de bien jamás iría a un lugar así) seguro que se le durmió en el auto de camino al hotel alojamiento más cercano.

Aquella noche abundaban las chicas (con inclinaciones gatunas) que bailaban y cantaban (muy mal por cierto) las canciones del intérprete colombiano juanes -y otros por el estilo- en el contexto del karaoke. Ellas, sobre el escenario, contoneándose como si su vida se fuera en ello, y como si el baile frenético disimulara la once-a-week borrachera. Ellas, que no necesitaban mirar la pantalla del televisor que mostraba la lírica de la canción con un fondo de playa digna del caribe, porque, borrachas y todo, se sabían la letra de memoria.

Una de las supuestas cosas divertidas en aquel lugar era cuando Boby Goma ( otrora conductor de Nivel X, aquel programa de la señal de cable Magic Kids que explicaba como ganar al Mortal Combat ) leía en voz alta los mensajes que los concurrentes de aquella fiesta infecta se mandaban entre sí.

Y él leía, muy jocoso, cosas como "LAURA, SI TE GUSTA LA LECHE, YO TENGO EN POLVO. FIRMA: EL QUE TE VA A DAR TODA LA NOCHE"

Al terminar con el asunto del karaoke y los mensajes, Boby Goma procedió a juguetear, ante la atónita mirada de aquel borracho público, con un muñeco de Pikachu (de esos que uno los aprieta y hacen un ruido irritante ) y cada vez que lo hacía sonar, pedía disculpas y explicaba literal y divertido: "es que le chifla el orto"

Hacia las dos de la mañana el karaoke terminó y las mesas fueron movidas hacia un costado y la gente, que a esa altura no entendía demasiado, se puso a bailar el meneaito y el baile del pimpollo.

La madre mientras tanto, en el baño de mujeres, se reia sin parar y le decía a la hija, también allí presente, cosas como: "Estás borracha porque te veo raro".

La madre en 51 años tomó la misma cantidad de alcohol que la hija en 22. Así que imaginense lo que es la navidad tan solo con sidra.

Hacia las tres de la mañana la hija logró huir del lugar.

Por supuesto que, antes de irse, le dijo a las amigas de la madre que si la veían muy mal, o sea borracha, la suban a un taxi y la envíen a su casa. Al día siguiente la hija iría a buscar el auto.-

lunes 26 de enero de 2009

posible dialogo entre gente aburrida ( y/o fumateada )

-...pero ahora estoy al re pedo, me acabo de comer un sanguche de fiambrín y estoy escuchando a lanegan

-ai el fiambrin me re copa, pero es tan artificial! ...partiendo del nombre: fiambrín

-claro, es un híbrido, en teoria no es nada

-es un invento, o sea, ¿qué es eso que tiene en el medio? ¿alguien sabe a ciencia cierta qué es?

-no, pero lo que sé es que tendría que tener las mismas proporciones, tanto de queso como de jamón. Supuestamente es jamón y queso unidos: ¡Es el hijo del jamón y el queso! ¡Es el producto de su amor!

-con razón es tan artificial, porque el jamon y el queso son homos... ¡Es adoptado!

-o quizás no...no sé sí alguna vez se amaron...por eso es tan artificial...

-seguro que alquilaron un vientre para su fecundación

-quizás el jamón amaba al queso, pero el queso no amaba al jamón, entonces se inseminó artificialmente. ¡Claro! Pobre fiambrin....

-pobre

-es un paria

-es medio bastardo

-claro

-es un fiambre bastardo

-un mestizo

-tan bastardo que ni siquiera le pusieron un nombre, sino que alteraron un poco el género. Es como que a una persona le pongan personín

-ninguno se hizo cargo, sino sería quesamón o jameso

-jameson es bueno

-jenna jameson podría ser la que donó el vientre

-claro, le agregamos la ene atras, para darle un toque de distinción. jajaja terrible !!!


jueves 22 de enero de 2009

blonde on blonde

El verano del año 2008, o sea el verano anterior, descubrí algo especial en Pedro. Solos en casa, sin demasiado que hacer, pasamos bastante tiempo juntos. Así que el verano de 2008 podría fácilmente ser catalogado como "el verano que pasé mucho tiempo con Pedro y descubrí que le gustaba el folk".


Algunos meses antes había finalizado la relación con un novio cuya característica principal era ser fanático absoluto de Bob Dylan. Y yo realmente no entendía a que venía tanta obsesión, realmente no lo podía entender, hasta aquel verano.


Había escuchado Highway 61 Revisited un par de años antes, y realmente Bob Dylan no me había parecido la gran cosa. Que equivocada que estaba.

Hasta que una tarde de calor, aburrida, agarré un disco que había bajado y quemado (porque el verano de 2008 también aprendí a quemar discos) pero que no había escuchado. Me dije: hoy voy a experimentar algo nuevo. Y vaya novedad.

La cosa empieza así, diciendo, como quien no quiere la cosa, "todos deberían colocarse (get stoned)". Así, de la nada, la primera canción. Es "Rainy day women # 12 & 35". Y me imaginé a una de esas familias típicamente estadounidenses tan wonder years, tan kevin arnold, escuchando esa canción en el stereo del auto, en la radio, mientras se van de vacaciones a atlantic city. Y las caras. Los padres probablemente no entenderían muy bien de que va la cosa, o simplemente interpretarían el "get stoned" como una variable del verbo apedrear. Y la hija hippie agarraría el chiste y sonreiría, y luego, en la soledad sin padres de algún momento del hotel, quizás le contara a sus hermanos menores de que iba la cosa con esa canción y si la escuchasen de nuevo, en el auto, en la radio, los tres, desde el asiento de atrás, se mirarían cómplices y pícaros mientras los padres adelante, siguieran mirando al frente ignorando algo que ellos sí sabían.

La ventana de mi habitación, da al patio interno del edificio. En ese patio, Pedro pasa bastantes horas, ya sea durmiendo, comiendo, o corriendo. Cuando hace mucho calor, me gusta sentarme en la ventana que da al patio, porque justo por esa ventana, pasa una corriente de aire que en los días calurosos no es nada despreciable. A veces me siento a leer, y a veces a nada. Simplemente me siento.

Ese día, puse la música con el volumen considerablemente alto. No alto como cuando uno pone the velvet underground a toda pastilla para tapar los ruidos llamados luis miguel o thalia, alto como para escuchar bien y aprovechar que no hay nadie en casa.

Y era la primera canción, y Pedro vino, y se sentó en el ángulo de noventa grados que forman las paredes del patio, en la esquinita. Vino y se sentó.

Y yo seguí el consejo de Bob, porque no todos los días Bob Dylan aconseja cosas así. I got stoned. Y me gusta pensar que por una cuestión de fumador pasivo, Pedro también got stoned.

Y entonces, la segunda canción y ya no había vuelta atrás. A partir de ese día, Blonde on Blonde, se convirtió en mi disco favorito del mundo entero. Y de Pedro también, porque no importa que banda ponga, si pongo ese disco, Pedro viene y se sienta en la esquina esa y yo lo miro, y puedo jurar que él está escuchando. Se sienta y escucha y le gusta.

Y yo siento que lo quiero cada día más, y que ese es nuestro secreto, nuestro disco favorito. Y cuando Pedro tiene miedo porque hay truenos, lo traigo conmigo y pongo ese disco. Y estamos juntos, en silencio, escuchando.

Porque eso es lo que hay que hacer con Blonde on Blonde: sentarse y escuchar. Hacer solamente eso. Nada de tener la tele en mute, charlar con alguien, mirar fotologs o lo que sea que se hace mientras tanto. Con Bob (y con Pedro) es sentarse, escuchar, y disfrutar, pero disfrutar de verdad.

martes 20 de enero de 2009

uruguay

-Es como si lo hubieran entendido todo. O al contrario.

-Claro, el tema ese de los championes, el choto y el chivito.

-No, boludo. Va un poco más allá. Uno va a comer a un lugar y se encuentra con que las servilletas absorben la grasa! En serio. Creía que el tema ese de las servilletas que no absorben absolutamente nada era un asunto universal, pero no, resulta que uno entra a un bar y se encuentra con que los dedos llenos de aceite por la papas fritas tienen vuelta atrás en el servilletero sin necesidad de ir al baño inmediatamente a lavarse las manos. Y no es que necesitas tres, cuatro servilletas como acá, no, ni ahí.

-Hay algo que me parece que se llama tenedor.

-No seas pelotudo, eso es de maricón. Comer papas fritas con tenedor, en un bar de mala muerte, dejate de joder... es como la pizza.

-Yo la como en el plato, con cubiertos. Y a veces las empanadas también.

-Porque sos puto, por eso. Y la pizza... nada de pizza canchera. Allá la pizza es sólo la masa, con salsa y orégano. Justo como a mi me gusta! Y lo pedís como pizza, que no es circular sino cuadrada.

-Y si querés una muzza?

-La pedís así: "hola señor, quiero una muzzarella grande/chica para llevar."

-¿Y si querés comprar el queso sólo?

-Para empezar, vas al super o a la fiambrería. Y lo pedís por el peso que querés. Te zarpás vos.

-Bueno, bueno, aflojándole con el tonito.

-Y que querés, si me hacés preguntas pelotudas.

-Era un chiste, siome.

-Si ya sé, pero te estoy contando algo y te hacés el pelotudo. Cualquiera.

-Bueeeeeeno. A ver que más le pasó en las vacaciones, señorita corrección para hablar...?

-Encima me gastás. Bueno, después está el tema de los colectivos, que paran todos juntos en una misma parada, o sea, no es como acá, que tenés las paradas todas separadas de varios colectivos que pasan por una misma calle. No.

-Ya sé lo que me vas a decir, que la gente no está psicótica con el tema de las monedas. Hiciste el mismo comentario cuando volviste de mar del plata.

-Y si. es así. che, que onda este mozo que no viene?

-Miralo fijo, en una de esas te justo te mira y se rescata un toque...

-Lo voy a mirar fijo y voy a pensar en él. mozo, mozo, mozo.

-te mira?

-No.
Bueno, en la costa de allá es medio así. Es como si realmente se tomaran su tiempo, realmente pueden tardar mucho para atenderte, horrible.

-Es que ese tipo se lo está tomando. El tuyo y el mío, en un vaso de trago largo y no es como que mi tiempo vale tanto, pasa que me muero de hambre.

-Qué te vas a pedir?

-Mmm no sé. vos?

-No sé. Una coca y alguna cosa más... y bueno, te decía, que allá no son colectivos, son buses. "hola, donde me tomo tal bus?". El primer día pregunté si había algún colectivo que me lleve para el lado donde estaba parando y la mujer del kiosco me preguntó que era un colectivo, pero para mi que se hizo la boluda, la que no entendía, y bueno, te subís y hay una máquina que te da el boleto, pero a la vez, hay una persona que te cobra. O sea que está el conductor que está en la suya, o sea manejando, y alguien que te agarra las monedas, te da el vuelto y apreta el botón para que el boleto salga de la maquinita. Muy simpático. creo que podría trabajar de cobrar el colectivo. Si si.

-Estás hablando en serio?

-Si, por qué no. Me gustan los trabajos con poca responsabilidad.

-¿Qué se van a servir?

-Una coca, y unas papas fritas.

-Una cerveza, y... no sé... compartimos las papas?

-Bueno dale. Te decía, en la terminal, en el baño, había varios carteles... para empezar entrabas y había una balanza que le metías una moneda y no sólo te decía tu peso, sino que también te daba tus números de la suerte para que le juegues a la quiniela o al loto, o a la ruleta. Y lo de los carteles... por ejemplo uno decía: "La duración de un minuto no es la misma si estás afuera o adentro" que, teniendo en cuenta que era el baño de mujeres, supongo que sería algo así como "no cuelgues, pelotuda". Y después había otro cartel que indicaba que los niños varones mayores de 8 años debían concurrir al baño de caballeros.

-Claro, ya puede ir solo...

-La cerveza, la cocacola, las papas fritas. ¿algo más?

-No.

-No... bah si, no me podrías traer sal y ketchup?

-Si.

-Que hincha pelotas que sos.

-Soy el terror de los mozos. Aaaaa me acordé de algo más. Viste esa publicidad de sprite, la de "las cosas como son"?

-Si...

-Bueno, la otra vez, acá, vi una que decía "sprite dice: mentís en el chat" y aparecía una foto como de una esquina con dos personas no muy agraciadas, como si se fueran a encontrar onda cita. Bueno, allá en la calle, vi el mismo, pero que decía "sprite dice: te mienten en el chat". ¿No es una diferencia sutil pero complicada...?

-Y... entonces lo que sprite no dice es que los argentinos son mentirosos y los uruguayos no.

-Claro, algo así. che, estás papas están buenas... pero que servilletas de mierda!

lunes 19 de enero de 2009

traficante internacional

-el tema es así: si ves perros, descartá el paquete. con urgencia. no cuelgues.
-ok, ok. ¿y si no hay?
-no pasa nada
-al revés, pasa.


La travesía era por barco, entre otros medios de transporte. Era el regreso de Uruguay.

Pero empecemos por el final.

Luego de algunos días recorriendo la costa oriental, j se dió cuenta de que no iba a fumar todo lo que tenía encima, y como el material era de muy buena calidad, tomó la quizás estúpida decisión de traerse de vuelta el paquete.

el domingo a las ocho de la mañana tenía que estar en la terminal tres cruces, (que es algo así como el retiro de montevideo) así que en la noche del sábado, a las nueve y media, para ser más exacta, j se subió a un bus en la terminal de la paloma. Que queda a tres horas y media de montevideo.

A esa hora empezó el vía crucis.

21:30:
j en la paloma, sube al bus. Cargamento: un bolso con la menor cantidad de ropa posible. la cartera (con el paquete en uno de sus bolsillos interiores) y una bolsa con:
-un par de zapatillas sucias
-adentro de una caja
-dos paquetes de yerba canarias
-la lata que venía de regalo comprando los dos paquetes de yerba

( La lata:
alguien pidió un paquete de yerba de esos que no se consiguen en argentina. j dudó sobre si llevar el paquete o no, ya que eso representaba algo más para llevar teniendo en cuenta el más que voluntariamente escaso equipaje. Hasta que sucedió el episodio del supermercado. Con una fumata previa a hacer las compras del día, j se dirigió al supermercado del pueblo, y entre paquetes de jabón en polvo, botellas de suavizante y trapos de piso, a un costado, formando una especie de montaña de packs al costado de la góndola, la vio: la lata más fea del mundo. J tenía que tener esa lata. La promo era simple, comprando dos paquetes de yerba, uno se llevaba la lata de regalo. Y j no lo dudó. Aún cuando no tomara mate, compró los dos paquetes de yerba, todo para tener aquella horrible lata de regalo)

-la lata que venía de regalo comprando los dos paquetes de yerba

-un caballito azul de plástico encontrado en la calle
-y la campera

21:30 hs.:
arranca el bus

00:45 hs.:
el bus llega a tres cruces. Faltan siete horas y media para subirse al siguiente bus.

y j con el paquete encima

y los perros

y el tema de dormir en la estación.

siete horas y media.

sorteo

ayer regresé de mis vacaciones por ahí.

por suerte para mi, uruguay no resultó ser tan aburrido como auguraba el amargo comentario del querido mcatmos

y hoy tengo que hacer lo que prometí

imaginenselo

la recepcionista

sola, en su escritorio, anotando cinco nombres en un papel cualquiera de esos que sobran en su lugar de trabajo

la tijera, cortando, los dedos ágiles doblando los papelitos con los nombres

y piensa que son cinco

pero quizás deberían ser cuatro.

si n. ganara habría que enviar la remera por encomienda... que fiaca

y donde vivirá el resto?

y resulta que justo tiene la bolsa en la que vino un almanaque de escritorio del 2009, cortesía del bar de la vuelta de la esquina.

y los papelitos están ahí, ahora, en la bolsa esa

y la chica mete la mano


Saca un papel


lo abre (estaba doblado, claro)


y el/la ganador/a de la remera jesus king 777

es:













































MCATMOS!





AVISO:

no se aceptan devoluciones y no puede canjearse el premio por dinero

martes 30 de diciembre de 2008

casual tuesday

bueno, bueno. A 23 entradas llenas de aventuras y relatos fantabulosos, estoy muy pero muy contenta de anunciar que posiblemente este sea el último post hasta el lunes 19 de enero, día en que, supuestamente, debo reincorporarme a mi ocupación laboral, y por ende, a la vida del blog.

también es el último post del año

adios 2008, adios.

y bueno, sé que no somos muchos, y, nah, no voy a hacer ningún balance de nada.

Pero igual me gustaría contar una historia de fin de año:

veamos...

Tuve cinco días de minivacaciones por todo este asunto de la navidad, el día viernes sandwich 26, el sábado y el domingo.

y aproveché que mi familia se había ido para fumar notabacco y encarar la tan temida limpieza de fin de año.

encontré mucha basura que tiré, y mucha basura que guardé en cajas. Porque si, me encanta la basura y guardarla y tenerla y de repente encontrarla y eso

También saqué ropa vieja. Y entre remeras estiradas, viejas, grandes o chicas, la encontré.

y recordé.

una remera: negra con unas letras anaranjadas. Y una inscripción.

el borde de las letras y los números (que los hay) en blanco.

y una inscripción.

Mi sentido del humor, ese que hace que muchas veces la gente piense que soy medio boluda, se basa básicamente (en persona) en decir cosas espantosas con el tono más serio posible.

Cosas imposibles. pero que bueno, si no me conocen, no van a entender que es un chiste y así.

ejemplo (extraido del msn):

foster w. dice:
digo algo
y despues otra cosa
y despues otra cosa
y despues ya estas uniendo los puntos
y de repente
puf!
aparece un perrito
easton e. dice:
ah bue...
vos decis que sos como un perrito?
foster w. dice:
no boludo
viste esos juegos que son de unir los puntos
y se forma un dibujo?


bueno, de eso estoy hablando, de que, en algún momento tengo que aclarar como es la cosa... y bueno, a veces no lo hago porque me da fiaca.

El asunto es que ese día, hace ya dos años creo, el amigo policía evangelista de mi mamá me mostró muy orgulloso una remera que se había comprado con una inscripción cuanto menos, satánica.

me preguntó mi opinión.

le dije que me gustaría tener una así.

que era hermosa

que realmente la usaría.

y bueno, hay que tener cuidado con lo que uno desea, porque los deseos a veces se hacen realidad.

A la semana tenía en mis manos una remera igual, que ni siquiera era de mi talle con la satánica inscripción:

JESUS KING 777

y bueno, antes que tirarla, se me ocurrió sortearla como una suerte de memorabilia del blog entre los 6? lectores que, justamente, lean esto. algo asi como un regalo inmundo y bizarro de navidad muy atrasado, o porque no, de reyes magos.

asi que bueno, dejen sus firmas con algún mail y participen para ganar la horrible memorabilia de johan-a-vision. hay tiempo hasta que prenda la compu el fatal lunes ese.



*el sorteo se realizará ante escribano público el día 19 de enero. El ganador será notificado vía correo electrónico y anunciado en el blog.

lunes 29 de diciembre de 2008

esa rockera, rockera navidad

25 de diciembre:

Creo que casi todos los años, alrededor de la misma fecha, toca boom boom kid, o sea nekro, o sea miss muerte, o sea el de fun people, o sea carlos rodriguez.

Ésta navidad tocó en niceto.

Me enteré del reci el lunes 22 cuando, en el barrio chino, vi una fotocopia pegada a un poste. Pensé si ese anuncio no pertenecería a algún año anterior, y en caso de que no lo sea, pensé en ir.

Así que el 25 de diciembre a la tarde me encontró con resaca, tirada en el sillón, tomando coca cola sin gas, con la ropa del día (de la noche) anterior puesta y mirando troya por tnt.

(*troya:
nunca una película me interesó menos en la vida. La idea de ver a brad pitt en pollerita no es tan atractiva como cualquier productor de hollywood puede pensar y si esas cosas me importaran, no me sorprendería saber que esa película fue un fracaso comercial. Al verla, sólo me queda la sensación de que esa película es un chiste demasiado caro.
¿por donde empezar? Actuaciones: la película cuenta con el ya nombrado pitt, el starlet orlando bloom, peter o'tool, eric bana y un par de actores más o menos conocidos. Lo cuál no asegura que la película sea buena. Planos tres cuartos de perfil de brad, mirando al horizonte diciendo cosas como juro por el honor de mi primo muerto que la venganza recaerá sobre el rey sarasa y su prole toda, no es algo muy creible de ver y mucho menos aún, esos planos de tres, cuatro segundos de duración en los que el marido de angelina jolie pone cara de malo y mira vaya uno a saber que cosa que se encuentra en el horizonte. Los dialogos, son imposibles, y sus interpretaciones irrisorias: "antes de tu llegada a esparta yo era un fantasma"
Visualmente está muy bien y todo eso, pero la verdad es que es una película bastante aburrida y sobre todo, mala.
Y brad pitt haciendo de aquiles. Eso es lo que me pone peor. O sea, no es que a brad pitt le tirás un sanguche de milanesa y el tipo se pone una pollera. No. Lo peor de la película en mi opinión, tiene que ver con el hecho de que le deben haber pagado 32848438832894893492 millones de dólares a brad pitt para hacer una interpretación tan inmunda. O sea, el tipo está en su casa jugando con sus catorce hijos o peleandose con la mujer y tiene que venir alguien con una torta MUY sabrosa como para que el tipo deje de hacer lo que sea que este haciendo y se ponga una pollera y memorice esos diálogos tan horribles. Para eso me compro la odisea o la ilíada o lo que corresponda, que seguro es más entretenido)

Así que, mientras miraba ese bodrio y me debatía entre comer ensalada rusa o mayonesa de atún de almuerzo a las cinco de la tarde, me acordé del recital y me pregunté si el cartel decía que empezaba a las nueve o a las diecinueve: En caso de estar anunciado a las diecinueve, eso significaba que en horarios del rock empezaría a las veinte. Y si estaba anunciado a las nueve, bueno... llegaría un poco temprano.

La noche anterior fui a una fiesta. Tomé y fumé tanto que terminé tirada en el balcón, con la presión baja y vomitando (debido a la borrachera) los palitos y papas fritas que me bajonée (por la fumata).

A las siete de la mañana me subieron a un taxi. Antes de ir a la fiesta me probé mucha ropa que quedó tirada en la cama. Cuando bajé del taxi y llegué a mi casa, la ropa seguía ahí. La moví un poquito y, sin apagar la luz, que a pesar de que ya era de día prendí, me hice un bollito y me tiré a dormir. Sin sacarme la ropa, así como estaba. Gracias que me saqué las zapatillas.

Así que al otro día, cuando estaba en el sillón, tirada literalmente, mirando esa película tan horrible, no me hacía sentir muy bien la perspectiva de seguir en ese estado y ver la siguiente película, que era harry potter y no sé que cosa. Así que, con la ropa puesta de la fiesta de la noche anterior, me puse los lentes de sol más grandes que tengo, las zapatillas y me tomé el primer colectivo que pasó, que me dejó justito, justito en la puerta de niceto.

Que estaba llena de gente. Adolescentes en su mayoría. Y cuando pienso en boom boom kid, no puedo no pensar en el flautista de hamelin que atraía a las ratas. No puedo no pensar que este hombre, que hace rato dejó de ser niño (aunque lo niegue) en vez de atraer ratas, atrae adolescentes.

Y fue como volver al pasado. Ahí estaba yo, sóla, casi invisible, mirándolos a todos. A todos los que fui. chicas con pelos de colores. chicas con tatuajes. chicas con aros en la cara. chicos con ropa de feria americana. chicos con parches en la mochila. chicos con peinados inflados. y yo era esa, pero que casi ya no soy.

a pesar de que la noche anterior tenía un jopo que aquella tarde, cual torre de pisa, luchaba por no caerse.

hacer la cola para comprar la entrada. y estar adentro.

Es así. el tipo es un performer. y puede que a mucha gente no le guste. pero puede que a mucha gente si, y es así. Y estoy casi convencida de que el primer recital de mucha gente fue con ese hombre. Y los jóvenes que lo adoran porque no se vende. Y a mi que me encanta porque cuando era chica, me llevó a preguntarme quien era ese morrisey o como sería la canción original esa stay free. Y así conocí a the clash.

Y puede que no sea un gran músico. Pero definitivamente esta suerte de equeco rockero con rastas es un gran educador.

Y ahí estaba él, oficiando de stripper del indie. Y al comenzar el show, él que tenía una camperita de jean, remera, sombrero y eso... a medida que pasaban las canciones se sacaba más y más ropa.

Y saltaba y cantaba y yo adelante. Y entonces volvi a sentirlo: era el sudor ajeno de un chico en cueros que saltaba y gritaba y bailaba y ocasionalmente se frotaba contra mi. Y no putée. Porque de eso se trata: de estar en el baile y bailar.

nada de quejarse porque la chica de adelante se subió a los hombros del novio.

y con los pantalones mojados me fui para atrás. y no sin esfuerzo. Estar adelante en un recital es dificil pero oh! tan divertido.

Y justo cuando buscaba un lugar desde donde ver bien, un chico me dijo que me vio afuera y que pensó que yo era de las que se iban arriba a ver todo muy comodamente.

pero no. yo rockeo.

así que me perdí de nuevo y estaba ahi entre toda esa gente.

si alguna vez fueron a un recital de boom boom kid, seguro que saben que el tipo, en un momento dado, saca la tabla de surf y surfea sobre la gente. Es una gracia.

y en una canción dada, lo hizo de nuevo.

sacó la tabla quiensabededonde y se subió y la gente lo llevó. lo llevó muy lejos. Hasta que se hundió.

y la banda seguía tocando.

seguían en la misma vuelta, hasta que vuelva y siga con la canción

pero la tabla se hundió

y los segundos pasaron


y los segundos se hicieron



uno, dos minutos.



y la banda que seguía tocando.

Y bbk que se transformó en houdini. un houdini desaparecido por arte de magia


y cuando la incertidumbre y la tensión eran palpables



emergió la tabla con el performer arriba, surfeando.

y alguien se quejó de que no había agua en los baños

y puede que eso no esté bien

pero el show siguió

y todos nos fuimos contentos



y no tuve que ver harry potter y no sé que cosa.





bonus track:
a la salida del reci, me encontré con dos amigos del secundario, y fue divertido el hecho de que después del reci, hicimos todas ess cosas que hacíamos después de los recis: fuimos a comer empanadas por ahí, a charlar, a tomar jugo en la estación de servicio y seguimos charlando y fue como si el tiempo realmente no hubiera pasado para nosotros.


martes 23 de diciembre de 2008

1. rockeros -inoperantes- de vacaciones ( VI )

Nos levantamos y Loli y yo nos fuimos a bañar. En un descuido, a mi se me fue el jabón por el desagüe de las duchas del camping. Una vez vestidos, arreglados y acicalados, desarmamos la carpa, desayunamos algo y nos tomamos el colectivo de regreso a mina clavero porque ahí estaba la terminal de omnibus. Así que por última vez fuimos a ese lugar, que a esa altura ya era un karma que queríamos sacarnos de encima lo antes posible.

Así que desde Nono, deshicimos todo el camino hecho el día anterior, y llegamos a la estación de ómnibus. A sólo un día de empezado el viaje, y después de millones de idas y vueltas, estábamos justo donde habiamos comenzado.

El micro salía en tres horas así que teníamos que hacer tiempo. Loli y el pololo se compraron una cerveza. Se la tomaron. Quedaban dos horas y media. Loli se tiró a dormir en el piso usando la mochila como almohada y, para molestarla, el pololo y yo no pusimos a jugar a las cartas encima de su panza. Loli puteó un poco, pero bueno, no ibamos a desistir.

Párrafo aparte merece contar el hecho de que para sacar los pasajes a capilla del monte tuvimos que soportar una interminable fila de personas, llena de hippies, niños, mujeres y hombres ( de todas las edades).

Después de jugar al chinchon por cerca de media hora, el pololo y yo nos aburrimos de ese juego. Quedaban dos horas para tomar el micro. Ya no sabíamos que hacer. Leimos un rato. Pero al rato también nos aburrimos de eso. Loli no se podía dormir del todo. Probamos escuchando algo de música. Aburrido.

Todo era aburrido y el tiempo no pasaba.

Sentados en el piso, en el costado de la terminal, veiamos a unos hippies que habían improvisado una mesa y un par de banquitos en la puerta del bar de la estación. El dispositivo consistía en una especie de valija que se abría en dos y de ahí, del costadito le salían lo que serían las patas de la mesa. Adentro de esa "valija" estaban los banquitos, plegados.

Loli fue a buscar otra cerveza. Parecíamos unos desahuciados. Cuando ya quedaba poco para terminar de tomarla, el pololo observó que en el bar, había banquitos para sentarse. Y nosotros que nos la pasamos sentados en el piso.

Finalmente llegó la hora de subir al micro. Nos sentamos atrás de todo. Yo me dormí un rato y después me desperté para mirar el paisaje. Era muy lindo. En el camino, hablamos sobre lo divertido que sería subir al uritorco y nos entusiasmamos con la idea de hacerlo al día siguiente.

Al llegar, era de noche y a lo lejos, se veia humo. mucho humo.

Era el cerro, que se estaba prendiendo fuego.

lunes 22 de diciembre de 2008

navidat, navidat, dulce navidat

El año pasado, después de que su madre dijera durante veintipico navidades que no iba a cocinar más, que al año siguiente se iban a comer afuera (lease a un restaurant), Carolina se encontró en un lugar ajeno a su hogar, con la promesa a medio cumplir, y en una situación bastante, bastante incomoda.

La madre de Carolina es una mujer especial. Especial en el sentido negativo de la palabra, pero bueno, especial al fin.

A poco más de un año de la separación de su marido, la madre de Carolina, Cristina, se encontró haciendo amistad con Norberto, un policía que conoció en la iglesia evangelista a la que acude todos los domingos y varios días a la semana.

Norberto es un policía marplatense que, con la intención de ganar un poco más de plata, se mudó a la capital del país, o sea, a buenos aires. Tiene 43 años, (diez menos que Cristina) dos hijos de un primer matrimonio, y una hija de un segundo. Empezó a ir a la iglesia porque se sentía desamparado y sin suerte en el amor.

Su primera familia vive en mar del plata. Todos los meses, Norberto le envía algo de dinero a sus hijos, Marcos (que tiene 18 años y trabaja armando hamburguesas en mc donald's) y Juampi (que tiene 13 y se pasa el día mirando televisión y molestando a su madre, que cuando se cansa lo manda a lo de la abuela, que cuando se cansa, lo manda a lo de la tía). Su primera mujer, Celeste, siempre se queja de que no le alcanza y le reprocha el hecho de que le de más plata a su segunda esposa.

La segunda mujer de norberto, Yanina, tiene veintipico de años y, después de un noviazgo corto quedó embarazada de Leila, la hija que ahora Norberto no ve tanto como quisiera, ya que la relación no prosperó a pesar de que se casaron para que la bebé tuviera una familia.

Cristina y Norberto se conocieron en la iglesia, y una vez, el marido (o sea, el padre de carolina) se fue de la casa, profundizaron su amistad.

La gente pensaba que eran novios o algo así, pero la verdad es que los dos estaban solos y se hacían compañia. La amistad duró varios meses hasta que Norberto conocio a Gladis, también en la iglesia.

La mayoria de la gente no lo sabe, pero en las iglesias evangelistas las relaciones amorosas son diferentes a las del mundo normal. Si por ejemplo A conoce a B y se gustan, no es como que A la invita a salir a B y salen, se conocen, se dan besos, se van a la cama, se ponen de novios, se casan y tienen hijos. No. Si A conoce a B y le gusta, A va a hablar con el pastor de B, quien habla con B. Si B está de acuerdo en seguir adelante, A y B se juntan a rezar, orar como le dicen ellos, y luego de 6 meses o un año, quizás se casen y probablemente una vez casados empiecen lo que nosotros llamamos un noviazgo común y corriente. La diferencia es que si uno no está conforme con su pareja puede cortar la relación sin mucho tramiterio (legal, no emocional) que digamos, pero si A no está conforme con B porque deja la pasta dental sin tapar, la ropa tirada por ahí, no lava los platos o simplemente no es tan compatibles como pensaba, tiene que divorciarse.

Así que en un momento dado Norberto conoció a Gladis y estuvieron orando durante varios meses hasta que llegó la navidad.

Algún tiempo antes, Cristina le había propuesto a Norberto, que iba a pasar las fiestas sólo, que pasen la nochebuena todos juntos (ella y sus dos hijos) en algún restaurante. Él aceptó e hizo reservas para cuatro en un lugar, muy concurrido por cierto, al que solía ir a comer, a principios de diciembre .

El asunto fue que por algún motivo (que seguro tuvo que ver con Gladis), Cristina y Norberto se pelearon faltando pocos días para navidad.

Y las reservas que estaban hechas.

Así que esa noche, cuando Cristina y sus hijos llegaron al lugar, se encontraron con que las reservas hechas ya habían sido usadas por otro. Sin entender demasiado, Cristina miró a su alrededor y se encontró con que la mesa que, según ella, le correspondía, estaba ocupada por Norberto y Gladis.

Claro, ella pensó que después de la pelea, Norberto no se animaría ni a asomarse al restaurant (porque parece que Cristina tenia la razon en la discusión) y Norberto pensó exactamente lo mismo (porque parece que él tenia la razon en la discusión) pero de Cristina.

Así que cuando se encontraron los tres, Cristina, Norberto y Gladis, y empezaron a levantar la voz, un mozo rápidamente improvisó una mesa para tres lo más lejos posible de Norberto.

Y de ese modo, Cristina y Norber, pasaron la navidad separados, pero juntos.

Y a las doce, Carolina y su hermano, que tenían un sentido del humor bastante ácido, fueron a la mesa de Norberto a desearle una feliz navidad.

viernes 19 de diciembre de 2008

ok, ok

ya que me hice una etiqueta de casual friday, decidí escribir giladas que no tengan nada que ver con nada los días viernes. Observaciones que le dicen.

Trabajo en un estudio. Yo soy la recepcionista. Mi horario es muy amplio, de 9 a 19 para ser más exactos. Son muchas horas y todo porque se me ocurrió ir a las europas el año que viene. El asunto es que me cuesta un poco llegar con puntualidad. Y ayer me hicieron un comentario para nada amigable al respecto.

Calculo que ese episodio debió haber quedado flotando en mi subconsciente porque anoche tuve el siguiente sueño:

Hartos de que llegue tarde, a alguien se le ocurría que directamente me quede a vivir en el estudio. En una de las oficinas ponían una cama, una tele y una mesita. En la tele estaban dando planet terror, la película de robert rodriguez que se estrenó la semana pasada. Venía mi jefe y se ponía ver tele conmigo. Comentábamos la película y en las partes que me daba miedo yo me tapaba los ojos. Después de eso me desperté.

Creo que era una señal clara que el verdadero planet terror no era el de la película sino el de esa realidad paralela.

El 2 de enero me voy de vacaciones y ayer fui a comprar los pasajes que necesitaba a retiro. Va a ser un itinerario bastante movido, porque se entiende, a mi no me gusta irme de vacaciones, me gusta irme de viaje: unos días en mar del plata, unos días en uruguay. Micro, micro, barquito, micro, micro, barquito. Me hubiera gustado conseguir pasajes en tren como para viajar en los tres medios de transporte, pero teniendo en cuenta que los del dos de enero están todos vendidos, y los de la fecha de regreso todavía no están a la venta, no me iba a arriesgar a no poder volver, y perderme la lancha a uruguay.

Así que ahí estaba. Haciendo la cola en retiro para comprar pasajes. Si alguno de los que me lee no conoce lo que es retiro, les cuento: es la terminal de omnibus de buenos aires. Desde allí salen toooooodos los micros que van a diferentes partes del país. Cuando uno entra ahí, tiene que subir al primer piso donde están los "puestos" uno al lado de otro, de todas las empresas de transporte. Están divididas por regiones del pais, centro, este, oeste, noroeste y así. Y antes del final, antes de la sección internacional, está la parte correspondiente a la costa atlántica. Serán más o menos 10 boleterías diferentes. El tema es que ayer, era muy gracioso el hecho de que todas las ventanillas estaban vacías en el sentido de que no había nadie esperando a ser atendido, pero en una, sólo una, había una fila de gente esperando a ser atendida y en el medio estaba yo con la mejor cara posible. El hombre que atendía simplemente se tomaba TODO el tiempo del mundo para atender a los posibles pasajeros. Y bueno, imaginense lo que es estar diez, quince minutos parado escuchando la irritante voz que salía del altoparlante anunciando los micros que llegaban y los que se iban. Insoportable.

Así que bueno, quedan algunos días más y después... arrivederci roma.



ajenjo:
ayer me lei el diario del telemarketer entero y está bueno, pero no me deslumbró. Hay miles de cosas que pasan en los call centers que el muchacho escritor no mencionó y bueno, eso. no quiero pecar de vanidosa, pero creo que mi descripción, precaria como es, me gusta más.

jueves 18 de diciembre de 2008

poesia del rock

anoche soñé con bob dylan
que tocaba en un lugar chico
y allí estaba mi ex novio el judío
me decía muy bajo al oído
y con una voz bastante infantil
"que te ha llegado un emil"

(asi le decía a los mails, usando una tonada española en el sueño)

yo le decía que no me joda
que me iba a ver a bob
lo más cerca que se pueda
me acercaba al escenario
y le besaba las botas

una vez soñé con david bowie
fue un sueño muy real
en él estábamos con mi amiga carola
vestidas de gala, listas para un banquete
no teníamos invitación

pero en vez de banquete
terminábamos en un reci
el duque me invitaba a subir al escenario
y a bailar un lento como esos de los asaltos
no era una canción cualquiera
era after hours de velvet underground

imaginense a bowie
tarareando

if you close the door
the night

( me hubiera gustado acordarme más cosas del sueño de anoche, que lástima)

miércoles 17 de diciembre de 2008

teatro isabelino

La primaria. Eran tres amigos, los tres tenían ínfulas de actor. Ignacio, Nicolás y Matias hasta sexto grado no eran niños particularmente especiales.

Pero hay hechos que cambian la vida y el especial de midachi que una cierta noche pasaron en telefé, les cambió la vida a ellos.

Era un sketch humorístico en el cuál, a través de canciones populares de siempre, se contaba la historia de un triángulo amoroso. Ellos lo vieron, y lo eligieron para interpretarlo en el acto escolar del día del niño, un acto en el cuál los alumnos tienen total libertad para interpretar lo que se les de la gana.

Midachi es un trío santafesino que hace humor popular. En su repertorio abundan las imitaciones y tienen algunos personajes propios. En 1995, año en que transcurre esta historia, eran muy populares y si bien estaban orientados al público adulto, con un poco de picardía, los niños a veces entendían los chistes. Claro que los entendían a medias.

En aquel acto escolar que se celebraba las primeras semanas de agosto, en general las chicas hacían coreografias insulsas ideadas por madres aburridas y los chicos hacían las veces de estrellas de rock. Por aquel improvisado escenario montado en el patio de la escuela, pasaron algunos beatles, queen, y hasta michael jackson que en esa época aún era un referente para aquella prejuventud.

Así que con bastante anticipación, los tres amigos prepararon el sketch. Los primeros ensayos fueron en alguna casa y, días antes de la función, directamente en horas que se tomaban prestadas de las clases regulares.

El día de la actuación llegó, y después de un grupo de niñas que bailó la canción de Chiquititas, el trío hizo lo suyo. Al principio, la cara de los otros niños fue de asombro. Ya de por si era extraño ver a dos chicos travestidos interpretando una historia de amor con un tercero. Y lo que podría haber sido motivo de burla, al obtener la apobación de los adultos que se reían a carcajadas con las monerías que hacían esos tres muchachitos, pasó a ser motivo de admiración.

Así que a partir de ese día y por el resto del ciclo primario, los tres amigos pasaron a ser los más populares de la escuela. Y entre sus compañeros la reacción fue bastante peculiar. Por un lado, todos querían ser amigos de Ignacio, Matias y Nicolás. Por el otro, secretamente los envidiaban.

Nadie sabe como, pero el video con la filmación casera de aquella representación llegó a las manos de un productor televisivo que los convocó para un casting. Las madres de los tres amigos no cabían en sí de orgullo. No debe ser dificil imaginárselas imaginando la estadía en el mágico mundo de la televisión. Otro grupo madre minimizaba el hecho, un poco por envidia, un poco por quien sabe. El resto simplemente ignoraba el episodio. Los compañeros estaban ansiosos.

Finalmente el día del casting llegó.

Las semanas pasaron y nunca llamaron a los niños para estar en la televisión. La psicosis de tener probablemente compañeritos famosos se fue apagando con el correr del tiempo.

Los amigos estaban desilucionados. Se dieron cuenta de que no eran tan buenos como creían. Ese momento fue fatal. Lo sospecharon en el casting, lo confirmaron con la no llamada.

Repitieron el mismo sketch a pedido de las maestras (que seguían embelesadas con el trio) en el acto de fin de año. La interpretación fue diferente. Tenía un semblante amargo.

Aquel día del especial de midachi de telefé, los padres de aquellos niños, los tendrían que haber mandado a dormir.

Les habrían ahorrado un tempranísimo sabor a derrota.

martes 16 de diciembre de 2008

¡llame ya! ( IV )

Al final, decidí aceptar el trabajo en lo que terminó siendo un call-center. Después de todo, eran seis horas por día. Lo único malo era que los sábados estaban incluídos.

Al poco tiempo de trabajar en ese lugar, me di cuenta de por qué me habían elegido: para estar ahí, había que estar mediana o altamente loco.

Loco como para decir cualquier basura y que sea creible.

Veamos el asunto este del organigrama:

Al empezar, éramos un equipo de diez, quince "teleoperadores", de los cuáles cinco por lo menos, renunciaron a los pocos días de comenzar o apenas terminado el "curso de capacitación". El motivo más escuchado era "esto no es para mi". Y ciertamente, dudo que ese tipo de trabajo sea para cualquiera.

Nuestro equipo tenía, lo que se llama en la jerga, un "team-leader". El nuestro estaba particularmente loco. Sin formación academica alguna, el tipo vendía lo que sea. Había empezado como nosotros, siendo un simple teleoperador, pero claramente su talento lo llevó a tener su primer equipo de ventas. Se llamaba Federico Salvador. Adoraba su apellido, realmente creía que era EL salvador. El salvador de lo que sea: de las ventas, los vendedores, la empresa, bah, el mundo. Tipo de barrio, antes de que le salgan las primeras patas de gallo había sido coordinador de viajes de egresados en Bariloche. De esas épocas, nos contaba que con su compañero coordinador se turnaban para lo que ellos llamaban "cumplir años". La treta consistía en decirles a los egresados de turno, supuestamente en secreto, que al día siguiente era el cumpleaños del otro, que estaba lejos de la familia, que tenía que "laburar" y todo eso. Entonces sugería organizar una fiesta, y por supuesto, comprarle un regalo de cumpleaños poniendo plata entre todos.
En un viaje cumplía años él, en otro viaje cumplía años el otro.

Por los pasillos del call-center se comentaba que la mujer de federico estaba re buena, y siempre decían cosas del estilo, que grande, como se la levantó y eso.

Había varios team-leader. Cada uno cumplía con cualquier estereotipo de jefe previsible.

Estaba Cristian, que era el fachero, casi todos sus subordinados eran mujeres, y se decía por ahí que había conseguido el puesto porque era el cuñado de no sé quien y todas esas cosas que se comentan en cualquier trabajo.

Darío, un enano insoportable que siempre tenía que ser el mejor en todo y aparentemente era severo con sus vendedores, al punto de hacerlos quedar después de hora en caso de no cumplir con el objetivo del día.

Y Pablo, que era similar a Federico. Se decía que eran amigos de antes y que eran muy parecidos. Ellos hacían la veces de jefes "buena onda".

La labor del team-leader básicamente consiste en escuchar al vendedor y aconsejarle que decir. A veces lo gritan en el momento, a veces lo remarcan en las "reuniones de equipo". También esta el tema de la motivación y por supuesto, del control.

Las reuniones de equipo se hacen cuando las ventas van mal. Igual, en ese tipo de trabajos, las ventas siempre van mal. Casi siempre los otros son mejores vendedores, y rara vez uno es el mejor. Pero de eso se trata, de pensar que uno es el peor para así mejorar y vender más y todo eso. Así que en las reuniones de equipo, nuestro team-leader nos daba una charla supuestamente motivadora que nos impulsaba a vender más y más Fat Seltzer. Lo extraño es que varias veces, la charla funcionaba...

lunes 15 de diciembre de 2008

1. rockeros -inoperantes- de vacaciones ( V )

Loli se desplomó como si fuera el remate de uno de esos chistes absurdos que salen en la revista condorito. La mochila, el calor, la tierra, el camino. Todo era demasiado agobiante, así que al llegar a una, si se la puede llamar así, esquina, simplemente se dejó llevar por el propio peso de la mochila gigante y se cayó para atrás.

Un arbusto hacía las veces de sombra y porque no, de lápida de nuestra muerte súbita. Al llegar y verla, tiré el bolso y me uní al descanso de loli. El pololo caminó un poco más, ya que, aparentemente, el camping estaba cerca.

Un chico pasó arriba de un caballo. Nos miró y se rió.

No sabemos cuanto tiempo estuvimos ahí tiradas, pero en cuanto recobramos un poco las fuerzas, emprendimos nuevamente la caminata hacia el camping.

Llegamos.

El camping tenía muchos árboles y no era para nada improvisado. Un chico nos atendió. Nos reconoció como "las dos que estaban tiradas en el costado del camino" y luego de reirse un poco de y con nosotras, procedió a mostrarnos las parcelas, que sería el lugar donde uno arma la carpa. Una familia que justo llegaba se nos unió en el minitour por el camping.

Nos mostraron 3 parcelas, y justo cuando la familia parecía apropiarse de la mejor (o sea, la que tenía más sombra y estaba más cercana al baño) me interpuse con mi pataleo verbal de "no, no, yo quería esa de antes" y no les quedó más remedio que dejárnosla.

Así que entre los tres armamos la carpa y metimos las cosas adentro. Yo me tiré a dormir un rato y loli y el pololo se fueron a pasear, a ver los alrededores. En tan sólo un día habíamos estado en tres pueblos diferentes y ni siquiera estábamos seguros de querer quedarnos ahí.

Me desperté para el atardecer y me uní al paseo. Realmente estábamos muy cansados y a la hora de la deliberación, decidimos que al día siguiente abandonaríamos aquel camping y que nos trasladaríamos a capilla del monte. Que no sabíamos muy bien donde quedaba, pero que más daba.


El almacen estaba adentro del camping. Había un metegol y un pool. La mayoría de las cosas estaban hechas de madera. Y no tuvimos mejor idea que decidir que cenar mientras nos atendía la mujer. Compramos pan y empezamos a elegir fiambres, y resulta que el pololo no come carne y bueno señora, tiene tomates?
Tardamos mucho tiempo en decidirnos por la bolsa de pan, algunos tomates, queso y jamón. Y la gente que se acumulaba atrás nuestro, y murmuraban, porque tardábamos tanto, y la mujer que atendía que tenía cara de hastío de nosotros. Nosotros, con nuestra ropa oscura, nuestros jeans y las capuchas puestas.

Nos hicimos los sandwiches, los comimos y nos fuimos a dormir. Fue realmente un día muy agitado.

viernes 12 de diciembre de 2008

que fiaca che

Si alguno ve mi perfil en el blogger.com ese, sabrá que vivo en buenos aires. Hoy hubo paro de subtes y para venir todos los días al trabajo, utilizo ese medio de transporte, así que imaginense.

El tema este de tener que pensar una alternativa para llegar a mi lugar de trabajo me puso un poco de mal humor y la verdad es que no tengo ganas de escribir ficción de esa que les gusta tanto. Aparte ayer fui a ver unas bandas y me acosté muy tarde. O sea que mi estado es calamitoso.

Pero como no quiero decepcionar a las 2 ó 3 personas que leen este blog a diario, les voy a contar giladas de esas que pasan todos los días, especialmente en esta época del año.

Este va a ser el primer verano en mucho tiempo en el cuál la playa y el mar figuran como destino vacacional. Destinos, en realidad ya que planeo recorrer la costa uruguaya parando en cuanto pueblochiquitoconpocagente se cruce en mi camino.

Así que surgió un nuevo problema de esos que aquejan al 95% de las mujeres: la malla

Al tener, como dirían los obreros que están construyendo enfrente de mi casa, un alto par de gomas siempre fue un problema el tema de la parte de arriba.

Recuerdo con rabia aquellas veces en las que salía de la pileta o del mar y mirando para abajo encontraba el motivo por el cuál la gente me miraba y mis amigos se reían. SI: a mi se me escapan las gomas.

La malla enteriza por lo menos a mi, me resulta bastante incómoda, así que no está contemplada como solución.

Como no tengo ninguna decente, hace varios días me lancé a la busqueda de LA malla. Fui a diversas tiendas y la verdad es que ningún modelo me entusiasmó demasiado. Hace tiempo que toda la ropa es fea. Hace tiempo.

Finalmente me compré una de lo más ordinaria (a lunares blancos fondo azul).

El tema es que cuando tenía 14 ó 15 años, se pusieron de moda los pantalones tiro bajo. O sea, o se veia el trasero o se veia la bombacha. Era así.

Lo que esa moda nefasta no ha dejado prever es que, al apretar constantemente la zona de los flotadores, con el tiempo se formaba un rollo más que, a decir verdad, deforma un poco a la persona.

Con el tiempo me di cuenta que una posible forma de revertir tanto mal (si, para las mujeres es TANTO MAL) era usando prendas a la cintura.

Igual tampoco es que me quita el sueño el tema de ese rollo maldito.

El tema es que cuando fui a buscar la malla y me probé la parte de abajo, le dije a mi amiga que me acompañó,

-boluda, se me re marca el rollo, no sé si llevarla
-que rollo?
-este!
-vos estás loca
-vos decís que el rollo no existe?
-existir, existe, pero no es para taaaaanto
-vos decís que el rollo está en mi imaginación?
-si, el rollo está en tu imaginación, aparte, te preocupas tanto, después vas a la playa y ves cada orca willy...
-ha ha la orca willy. Sabías que en realidad se llamaba keiko?

La orca keiko: en uno de esos programas que repetían cada dos por tres en animal planet o algún canal así, su caso era famoso porque era una orca criada en cautiverio a la cuál querían liberar, pero como no estaba acostumbrada a vivir en el mar o se moría de hambre o se la morfaban otros bichos.

Así que, paradójicamente, la orca de liberen a willy realmente prefería un tanque australiano.

Australia: Para fomentar el turismo, el gobierno australiano puso como 4378435927438572 millones de dólares (o coronas autralianas, el dato no lo tengo exacto) para financiar la nueva película del director de cine Baz Luhrman "australia". La película, protagonizada por Hugh Jackman y Nicole Kidman cuenta una historia de amor bla bla bla y está ambientada en... Australia.
La idea, parece, es que uno vea la película y le den ganas de conocer australia. Es algo así como lo que hace el novio de ester goris, o sea el rodriguez sáa que no es tragaleche con san luis, que pone platita para que la gente filme allí.

sepan disculpar si esperaban otra cosa. el lunes vuelvo con mejores cosas para contar.

jueves 11 de diciembre de 2008

1. rockeros -inoperantes- de vacaciones ( IV )

El pololo puteaba por lo bajo. De hacer dedo, pasamos a tomar un taxi en medio de la ruta. Y pensar que podríamos haber tomado un bus. Lo que es ser burgués.

De seguir arriba del taxi el pololo nos hubiera estrangulado. Primero a una luego a la otra. no importa en que orden. Así que al llegar a la rotonda pedimos bajarnos del auto.

De vuelta en la ruta.

Cuando el pololo se enoja o se ofusca, a diferencia de la mayoría de las personas, no grita ni demuestra demasiado su exasperación. Simplemente se queda en silencio con cara de hastío y porque no decirlo, algo de frustración. Aplica la ley del hielo: no te habla y te mira mal. Por dentro seguro que la rabia lo carcome. Por suerte (para él) no le dura demasiado. O capaz que le dura, pero no lo aparenta. Igual, estoy segura de que recuerda. Si alguien le hace algo, seguro que lo recuerda para siempre.

Claramente el pololo estaba de mal humor. Eran casi las tres de la tarde y desde las siete que estábamos dando vueltas viendo que ningún pueblo o camping nos venía bien. El sol calentaba muy fuerte y ya no había agua, protector solar o sombra que nos saque de aquel irritante e irritable estado. Para colmo de males, no pasaban autos, no sabíamos muy bien donde estábamos y menos aún adonde íbamos a ir a parar. Y todo con el maldito equipaje encima.

Así que con loli decidimos, una vez más, hacer dedo, como para amortiguar el gasto estúpido que hicimos al tomar ese taxi.

Ya de por si pasaban pocos autos. Menos aún camionetas. Estuvimos ahí un buen rato, que pudo haber sido una, dos, media hora, o cinco minutos, era lo mismo ya que en ese momento el tiempo no pasaba.

Estábamos todos estresados pero con loli tratamos de poner buena voluntad no sea cosa que el pololo estallara.

En un momento dado, paró una pick up a varios metros de nosotros. El conductor, al ver que ni nos inmutamos, arrancó a toda velocidad y se fue.

-boluda, porque no lo corriste
-siempre lo corro yo, aparte pensé que paró por parar, no para llevarnos
-la puta madre
-bueno, hay que tomar una decisión. ya nadie va a llevarnos

Así que uno de nosotros cruzó la ruta y caminó varios muchos metros hasta llegar a una especie de casa donde le preguntó a la persona que se encontraba allí por el mejor modo de salir de ese lugar.

-Acá a 300 metros para un colectivo media distancia que va para el nono

Cuando nos comunicaron la noticia, ni lo pensamos. Nos dirigimos directamente a la parada a esperar el bus.

Un rato después estábamos los tres, con toda nuestra basura a cuestas encima del colectivo ruumbo a el nono, nono, o lo que sea.

Llegamos. El camping más cercano estaba lejos. Caminamos. Había mucho sol y seguimos caminando.

Caminamos mucho.

Mucho, mucho, mucho, realmente y no recuerdo si teníamos agua, pero de tenerla, seguro que estaba caliente.

Caminamos por un camino de tierra. Un camino de tierra, de esos polvorientos que están al costado de la ruta, de esos que se meten para adentro y que cuando hace calor hacen que se vean borrosos los centimetros más cercanos al suelo. No había árboles que hagan sombra y cada vez que preguntábamos nos decían que faltaban pocas cuadras. Pero lo cierto es que no llegábamos y que seguíamos caminando bajo el sol, con la remera y los pantalones mojados por el sudor de caminar cargados con tantas cosas. Seguimos caminando y caminando.

Hasta que loli se desplomó.

miércoles 10 de diciembre de 2008

1. rockeros -inoperantes- de vacaciones ( III )

Cuando uno sale de mina clavero pasa por una rotonda. Yendo para un lado se llega a un pueblo llamado nono, el nono o algo así. Yendo para el otro se llega a cura brochero. Así que la camioneta arrancó, pasó por la rotonda y fue para cura brochero.

Viajar en la parte de atrás de una pick up es agradable si la distancia es corta. El viento cálido en la cara, la visión del paisaje. Está todo muy bien.

Así que cuando llegamos al pueblo aquel, nos bajamos, le agradecimos al señor su cortesía y le preguntamos donde estaba el camping más cercano.

Habíamos llegado por la mañana a Córdoba y para cuando llegamos a cura brochero ya estabamos cerca del mediodía, así que mandamos al pololo a que vea "el camping de cura brochero", mientras loli buscaba un lugar para almorzar y yo me quedaba tirada cuidando el equipaje.

Cura brochero, por lo poco que pude ver, es un pueblo pequeño. tiene una plaza principal y alrededor de ella se apelotonan la iglesia, algún que otro edificio de uso municipal y aquel mediodía estaban los esqueletos de lo que debe ser una feria que funciona los fines de semana. Alrededor de la plaza también se apiñaban las remiserias, los bares y algún que otro locutorio. El estlo arquitectónico, si se lo puede llamar así, es viejo. Todo allí es viejo, pero no viejo como aquellos hermosos pueblos coloniales que conservan el encanto de lo que alguna vez fue. Es viejo en el sentido de dejado, abandonado. No es muy turístico que se pueda decir.

La cara de decepción del pololo al volver del camping no podía ser más evidente. De hecho, creo que no dio demasiados detalles al respecto. y simplemente nos fuimos a comer a un bar/pizzeria/sandwichs que habia a pocas cuadras de la plaza.

Almorzamos y decidimos cuál sería el próximo paso a seguir: salir de ese lugar lo antes posible. ¿Adonde ibamos? Ni idea, lo más cercano era nono, así que allí iriamos aunque más no sea a pasar la noche.

Terminamos de comer y fuimos a la ruta. Por un momento pensamos que, si hacíamos dedo tendríamos la misma suerte que nos llevó hacia aquel pueblo del cuál estabamos saliendo a menos de dos horas de haber llegado.

Hicimos dedo un rato, por turnos. Y nada. nada, nada.

A una cuadra de donde estábamos, se encontraba la terminal, así que el pololo fue a averiguar si había algún bus o algo que nos sacara de allí pronto.

loli y yo nos quedamos haciendo dedo.

De repente, un taxi. Vimos un taxi blanco y teníamos tanto calor y hastío que decidimos pararlo. A lo lejos, se veia que el pololo regresaba de la terminal. -Genial- pensamos.

Sin entender demasiado, el pololo subió al taxi y en voz baja dijo

-el micro a nono salía en diez minutos y costaba uno cincuenta

nosotras: cara de bue, ya fue.

-¿hasta donde van?
-mmm a la rotonda?
-a la rotonda de mina clavero
-cuanto es hasta ahí?
-y... veinte pesos más o menos
-bue, ahí vamos.

martes 9 de diciembre de 2008

jugale a la quiniela

Era una bolsa. Una bolsa relativamente chica. Evidentemente elenita se había aburrido de la pulcritud de la vida y eso la había llevado a comprar esa bolsa. No sabe donde la compró, ni como la pidió. Sólo sabe que la bolsa está ahí, llenita llenita, sobre la mesada de la cocina.

Los bichos se mueven en su interior. Son muchos muchisimos. guiiii

Y si, es una bolsa llena de piojos. Piojos que elenita compró para ponerselos en la cabeza y así tener algo en que tenerla ocupada, o sea en no tenerlos. Y la bolsa está ahí.


"Que asco, che."


"Uh, se está escapando uno. Lo voy a matar. Listo. Está muerto. ¿Qué estoy haciendo? Como hago para deshacerme de esta bolsa?"


Con la bolsa en la mano, no sea cosa que se escapen los bichos, elenita fue hasta la habitación, agarró la abrochadora, hizo un par de dobleces a la bolsa transparente y la selló.


"Listo"


Y antes de sacarse esa cosa de encima se despertó. Sonó la alarma. Era un sueño. Menos mal.


Salió de la cama, se asomó a la habitación principal, la mamá no estaba. Se asomó a la otra habitación, el hermano si estaba.


-que hacés che despierto a esta hora
-nada, acá viendo algo
-acompañame a la cocina así charlamos mientras me preparo el almuerzo

una vez en la cocina:

-¿ese atún no está vencido?
-no, no creo. no pasa nada
-no sabés lo que me pasó anoche. mamá está re zarpada. resulta que llegué, abro la puerta de la pieza, y está en la cama tirada con el novio en pelotas. a vos te parece?
-uh no que bajón. cualquiera
-si cualquiera. encima se hacía la que tenía calor, y se puso como loca a buscar un ventilador para hacerme creer que en realidad estaban en bolas porque hacía calor y bue...yo le voy a poner los puntos
-che, sabés que recién soñé que tenía una bolsa llena de piojos...
-y que hacías?
-no sé, los compraba para ponermelos porque sentía que hace mucho que no tenía piojos, pero al final me arrepentía
-eso significa que tenés que jugarle al 73
-mejor jugalo vos, viste que a veces si uno tiene el sueño y lo juega no gana. pero si lo juega otro sí que gana
-bue, entonces le juego yo y vamos a medias
-dale

viernes 5 de diciembre de 2008

¡llame ya! ( III )

"- hola que tal muy buenos días, con quien tengo el gusto de hablar?
- con x
- ¿usted es la señora de la casa?
( si responde si, proseguir con el speech. si responde no, pedir con ella)
- y digame, usted trabaja en su casa o fuera de ella?
- trabajo en.../ me quedo en casa
- y digame... ¿usted está conforme con su figura?... es decir, ¿está contenta con como se ve?
- si / no ( si responde si, preguntarle si tiene alguna amiga/vecina/conocida que ella sepa que no está conforme con su imagen. Si dice no, seguir con el speech)
- ¿qué es lo que no le gusta de usted que le gustaría cambiar?
( en general van a decir que les gustaría pesar menos, si dicen otra cosa, preguntar si está conforme con su talla )
- bien, digame, ¿usted trabaja sentada o parada?
( no importa la respuesta )
- ¿y cuantas libras le gustaría perder?
- x
-muy bien, le comento entonces que hoy es su día de suerte, ya que su número de teléfono ha sido especialmente seleccionado para que usted, sólo por hoy tenga acceso a una oferta espectacular que le puede cambiar la vida... ¿usted alguna vez a oido hablar de fat seltzer?
( probablemente va a decir que si, ya que FAT SELTZER es un producto muy popular en eeuu)
- perfecto. Entonces le comento que tomando fat seltzer dos veces por día usted estará bajando, más de 5 libras por semana...!"

y así sucesivamente.

Este es el speech, o discurso de venta que se usa en la venta telefónica de llamados salientes.

De eso se trataba el trabajo. De vender la ilusión de adelgazar dos kilos y medio por semana por el módico precio de 150 dólares el frasco de 4 onzas, 250, el de ocho, sin gastos de envío incluido. Porque creo, a menos que alguno sea demasiado ingenuo, que todos desde el principio sabíamos perfectamente que el producto no funcionaba.
Claro que esto no nos lo dijeron, porque para poder vender un producto, el vendedor tiene que (aunque sea superficialmente) creer en el mismo.

Así que, en aquel salón del hotel holiday inn de retiro, aquella mañana de aquel caluroso verano, ana y los tipos de traje, nos contaron sobre las bondades de aquel maravilloso empleo. El sueldo constaba de un básico de no sé, pongamos 250 pesos, con obra social incluida y luego todas las comisiones resultantes de la cantidad de frascos de fat seltzer que vendieramos mensualmente.

Es decir que practicamente el sueldo, ¡no tenía limites!

y de más está decir, que de acuerdo a lo que ellos nos dijeron, la gente es toda gorda en estados unidos, compra frascos de lo que sea por toneladas con tal de adelgazar etcetera, etcetera, etcetera.

Así que si nos interesaba el trabajo, practicamente era nuestro.

Nosotros éramos tan especiales como aquellas personas a las que llamaríamos para ofrecerles la solución de sus vidas. Así como nosotros venderíamos fat seltzer en cantidades industriales, esas tres personas nos vendían lo que podía ser el trabajo que podía ser la solución de nuestras vidas.

a los 19 años, yo era muy ingenua.

y dentro de dos días, empezaba el curso "de capacitación en ventas"

Tenía dos días para pensarlo.

jueves 4 de diciembre de 2008

¡llame ya! ( II )

Me puse unas guillerminas bastante feas ( todos saben que cuando se trata de conseguir un empleo, la buena presencia es un factor fundamental ) y unos pantalones que de grandes que eran, podrían haber pertenecido a mi madre.

La entrevista grupal era, como la vez anterior, en aquel holiday inn de retiro, sólo que en un salón, grande, con una mesa con jugo, café, y medialunas para bienvenir a los postulantes.

La mujer de la entrevista anterior y dos monigotes de traje, nos invitaron a servirnos lo que quisieramos y luego a sentarnos.

Me senté en una de las últimas filas. Miré a la gente a mi alrededor. Caras de curiosidad.

"hola, buenos días, mi nombre es ana y éste es cristian y él es damian - dijo la mujer, señalando a los tipos que tenía al lado - nosotros somos parte de american call, una empresa que se dedica a la venta tercerizada de productos para el consumo del mercado hispano en estados unidos... pero de eso ya vamos a hablar más adelante, ahora me gustaría que se presenten, que nos cuenten que hacen, en que trabajaron anteriormente, si estudian, que les llamó la atención del aviso, etcetera... ¿empezamos por acá?" ( y señaló a un pibe con pinta de canchero )

Tengo que decir que los asistentes a esa entrevista grupal constituian un grupo bastante heterogeneo. Muchos estudiantes, algunos adultos, varios jóvenes desempleados... Y todos, uno a uno, contaron que estudian o estudiaron, por qué se -o los- fueron de sus anteriores empleos, que esperaban de aquel trabajo del que realmente no sabían nada, si tenían hijos, y así.

finalmente llegó mi turno

"hola soy johana, tengo 19 años, estudio diseño de indumentaria en la uba... bah, en realidad estoy en el cbc y me quedaron dos materias pendientes hasta poder empezar la carrera y trabajé en una libreria el año pasado, mmm bueno, sólo duré un mes, pero porque era un trabajo temporal, se suponía que iba a durar así de poco... no es que me echaron o algo así... y bueno... la verdad es que estoy acá porque mi mamá se cansó de mi y me mandó a laburar..."

la carcajada fue general y estruendosa

si, si. ya sé que no es nada original repetir la misma boludez que había dicho en la entrevista anterior, pero bueno, piensen en cuan quemado tendrían el cerebro después de escuchar básicamente las mismas historias repetidas sobre los historiales laborales por parte de dos docenas de personas durante algo que fue una hora pero que pareció cinco.

Terminadas las presentaciones, ana y los otros dos procedieron a develar el misterio.





Querido lector manifiesto número 1: no es que no haya querido escribir, sino que una vez lo hube hecho esta mañana, no sé que apreté que se borró todo. De hecho, la historia tenía un final. pero la verdad es que escribir todo de nuevo me irritó bastante, por eso cerré en modo to be continued.

miércoles 3 de diciembre de 2008

¡llame ya! ( I )

En enero del año 2004, mi mamá decidió que eso de pasar el verano nomadeando en casa de mis amigos y soportando que de "sorpresa" le cayeran dos, tres, cuatro personas a almorzar, merendar o cenar y ver tele, iba a dejar de ser moneda corriente. Así que cuando tuvo la claridad mental suficiente como para darse cuenta de que si no hacía algo al respecto, esos meses iban a ser así, simplemente dijo:
- se acabó la joda
- ¿qué me querés decir?
- que se acabó la plata, vagancia en esta casa no voy a tolerar
- pero... y qué voy a hacer?
- ¿buscarte un laburo?

El plan era sencillo: agarrar la sección clasificados del clarin y ponerle un círculo rojo a aquellos avisos que demandaran un empleado que trabaje pocas horas. Llamar, ir a entrevistas, presentarme como la pesadilla de cualquier pasante de RRHH y proseguir tranquilamente mi verano bajo las muletillas "es que no consigo trabajo", "está re dificil" y/o "no me toman porque no tengo experiencia". Lo que se dice, un plan perfecto.

Así que un lunes, o martes, me puse esos zapatos que usaba para ir a fiestas de quince o casamientos, me vestí más o menos decentemente ( bien alejada del estereotipo muchacha punk que en aquellos años representaba ) y fui a un par de entrevistas. Con los piercings puestos, claro ( en esa época tenía un aro en la nariz y otro en el labio, como el pibe de blink 182 )

La mayoria de los trabajos que piden gente que trabaje pocas horas son para hacer de vendedora part-time, volantera y telemarketer. Con la venta todo bien hasta ahí, volantera, ni en pedo. Telemarketer... ni siquiera sabía lo que era eso.

Fui a un par de locales de ropa. No tenía experiencia en el rubro, así que ni siquiera me miraron. Fui a una entrevista de telemarketing y lo mismo, nada. Quedándome una última entrevista, estaba bien tranquila de que aquel día iba a ser un feliz fracaso en ese asunto de la busqueda laboral.

La última entrevista era en un salón situado en el subsuelo del hotel holiday inn que se encuentra en retiro. Demasiado lujoso. Cero chances. Genial.

Esperé un rato. Había dos personas adelante mío. Dos personas que lucían como ese tipo de personas que tienen el tipo de experiencia que solicitan en ese tipo de trabajos.

Mi fracaso estaba casi garantizado. Saqué un libro. En esa época estaba leyendo "a sangre fria" de Truman Capote. Lei un rato y me llamaron.

Una mujer me atendió. Morocha, bronceada, de ojos claros, elegante. Me hizo un par de preguntas típicas de entrevista laboral.

Tenía que asegurarme el fracaso, así que cuando me preguntó porque me interesaba el trabajo, le solté un simple: "mi mamá no me soporta más y me mandó a laburar". Si. Usé las palabras mamá, soporta, mandó y laburar, todas juntas en una misma oración. Sonreí por dentro.

La mujer me miró raro cuando terminé la oración. Me preguntó que estaba leyendo y le conté. Me preguntó de que se trataba el libro y le conté. Me preguntó si yo me consideraba una persona que se maneja a sangre fria y para quedar mal, le respondi afirmativamente.

Con un apretón de manos, me despedí.

Pasó esa semana y la rutina se repetía. Agarrar el diario, marcar dos o tres avisos, volver a casa con una fingida expresión de "hice todo lo posible, pero me fue mal" y salir con mis amigos a vaguear por ahí. Estupendo.

Finalmente, el martes siguiente sonó el teléfono. Era la mujer que me tomó la entrevista del holiday inn diciendome que quería que vaya a la segunda entrevista, que era grupal. Hasta el momento no tenía idea de que se trataba el trabajo.

La puta madre, pensé.

martes 2 de diciembre de 2008

phoetichismo

Todas las chicas tienen un pequeño fetichismo secreto robado de algún lugar. Es así. En realidad, no puedo asegurarlo, pero casi podría afirmarlo.

El mío lo robé de aquella novela, lar vigenes suicidas, que lei hace muchos años.

Junto estampitas de virgenes. Como las chicas de la novela.

Era un secreto. Pero ya no. Algunas personas lo saben. La mayoría no. De todos modos, si se ponen a pensarlo, probablemente no conozcan el fetichismo secreto de la mayoria de sus conocidas y conocidos. El coleccionismo es así: uno se preocupa más por el propio que por el ajeno.

Una tarde, el 9 de diciembre de 2007, para ser exactos, me encontré dando vueltas por san telmo, era domingo. Hacía calor.

Esa tarde, la banda francesa phoenix tocaba en la trastienda, un lugar donde suelen tocar bandas en la ciudad. En esa época, trabajaba los fines de semana en la zona del centro. Quizás, si no conocen buenos aires, no sepan que el centro y san telmo, están relativamente cerca. Así que, para hacer tiempo, me fui a pasear por esa zona tan bonita de la ciudad.

Los fines de semana hay una feria que se instala en la calle. Hay muchos puestos y venden de todo. Lo que se imaginen. Y en una caja, allí las vi, abandonadas, dos virgencitas. Dos imagenes, de plástico. Una brillaba en la oscuridad, la otra era pequeñay uno de los dedos de su manito estaba rota. También le faltaba la aureola o lo que sea que tienen las virgenes encima de sus cabezas. Las compré. Las metí en el bolso. Fui a ver si habían entradas. Era la tarde.

En la puerta del lugar, encontré que la boleteria estaba cerrada, pero el lugar, abierto.

Debo admitir que esa banda phoenix, a pesar de que no es la gran cosa, me gusta mucho. Bastante. Yo creo que me gusta, porque es música simple. A veces, la música simple está más que bien. Está más que muy bien.

Y allí estaban, saliendo de la prueba de sonido algunos de sus integrantes. Caminaron un par de cuadras, se reian y sacaban fotos de los edificios del lugar. Los seguí. Me sentí un poco psicópata, así que simplemente me acerqué, los saludé, les dije que su banda me gustaba mucho. Y me invitaron a ir a verlos. "Pedí por nuestra lista" me dijeron.

Me sentí agradecida de mi golpe de suerte. Así que, allí mismo, abrí la cartera y saqué una de las virgenes. En un inglés bastante pobre, traté de explicarles que no es que fuera una persona religiosa o algo por el estilo, sino que me gustaban esas imágenes. Acto seguido, el tecladista de la banda sacó un puñado de estampitas del bolsillo. Al parecer, a él también le gustaban las virgencitas y los santitos. Entonces, saqué la billetera de la cartera.

allí es donde guardo las estampitas que junto.

Le ofrecí las que quisiera. Eligió una con una foto de una imagen y un subtitulo que rezaba "maría reina de la paz".

Les agradecí nuevamente y seguí mi camino.

Es curioso si lo piensan. Era una situacíón circular.

O sea: en el libro las vírgenes suicidas, las chicas juntan estampitas. Ese libro fue llevado al cine por sofia coppola, y en el soundtrack, la canción principal es interpretada por air y por gordon tracks, quien no es otro que thomas mars, el que canta en phoenix, la banda que tocaba ese domingo.

A veces la vida es más una situación circular que lineal. pero sólo a veces.

Si, sigo juntando estampitas. Y las virgencitas, velando el sueño.

lunes 1 de diciembre de 2008

no pudo joder al seguro

norberto s. ( 57, marido ): mire, lo que yo sé, es que le robaron el auto, y que por alguna boludez que se mandó cuando dio los datos, el seguro no le tomó el robo como válido, y por eso no le pagaron nada... a usted le parece, tantos años pagando un seguro... un momento de estupidez y puf! todo a la mierda.

francisco g. ( 39, inspector de seguros): que el auto se lo robaron, eso yo no se lo discuto. técnicamente, el control satelital dio como que lo desarmaron y lo llevaron vaya uno a saber a donde... pero bueno, cuando los datos no cuadran, no cuadran.

verónica u. de s. ( 56, damnificada ): todo fue un momento de estupidez. nunca pensé que me iban a salir así las cosas...

graciela j. ( 49, amiga ): yo le dije. es medio turbio todo esto y ella, "que no pasa nada, todo el mundo lo hace, es muy fácil" y bueno, son las cosas que pasan cuando una se corre del camino del señor.

juan l. ( 52, amigo ): yo le hice el contacto. le dije "mirá negra, esta gente es muy profesional". digamos que si uno quiere hacer desaparecer un coche, estos son los más efectivos. yo los conozco de la fuerza, una vez cada tanto los agarran y bue... el contacto queda... igual, así como entran, salen. digamos que nunca les pudieron probar nada. yo le di el teléfono de estos pibes... posta... la hacen bien.

verónica u. de s. ( 56, damnificada ): y bueno, los llamé, saqué un par de cosas de valor que tenía en el auto, y así de rapidito lo hicieron desaparecer. lo que me dijo juan fue que en menos de dos horas, los cachos del auto ya estaban diseminados por medio conurbano y otro cacho en warnes... así de rápido cobraron también.

norberto s. ( 57, marido ): y bueno, con lo que le iban a dar del auto robado la idea de ella era comprarse uno mejorcito, no hay mal que por bien no venga vio... y bue, le sumó unos ahorros, le pidió prestado a un amigo, y se compró el auto nuevo... está muy lindo el autito e?

graciela j. ( 49, amiga ): por lo que sé, un amigo de ella que es policia fue el que le hizo la denuncia. parece que dijo que el auto se lo llevaron de un parquimetro en el centro... viamonte y una de esas creo.

juan l. ( 52, amigo ): y bue, digamos que para hacerle la gauchada y que no pierda tiempo, yo le dije "negra no te preocupes, ahora en un rato tengo que ir para la comisaria, dejá que yo te hago la denuncia..."

verónica u. de s. ( 56, damnificada ): de muy buena gana se ofreció juan a hacerme el favor... pasa que yo estuve todos esos días ocupada buscando el préstamo para comprar el auto nuevo... o sea, yo sin auto no puedo estar... y justo salió la oportunidad de comprar el auto nuevo... y bueno, vio como son los del seguro... que se toman su tiempo para pagar... así que pedi el préstamo y lo compré... total, en algún momento, esa plata la iba a cobrar...

francisco g. ( 39, inspector de seguros): sin dudas había algo raro. por un lado, la denuncia policial decía que el auto se lo habían llevado de un parquimetro de viamonte y san martín. la verdad es que parquimetros por ahí no hay. por otro lado, el control satelital que le ponemos a los autos para detectar los posibles lugares donde pueda estar, marcan que el auto nunca estuvo en esa dirección. ¿como pueden robarse un auto de un lugar en el que nunca estuvo? es muy fácil: dos más dos son cuatro. si da cinco hay algo raro. si da cinco, el seguro no paga.

norberto s. ( 57, marido ): pasa que es mujer... y bueno, vio que les cuesta manejarse a veces con esas cosas... ¿qué? no, mi mujer es una persona honesta. jamás se le ocurriría hacer algo así. pasa que tuvo la doble mala suerte de que le chorearan, perdón, robaran el auto, y que hiciera mal la denuncia. seguro que fueron los nervios, y no se dio cuenta de lo que decía cuando le tomaron la denuncia... seguro que fue eso.

graciela j. ( 49, amiga ): yo la vi muy nerviosa a vero, me llamó y me dijo que necesitaba hablar... pero no por teléfono. vino a mi casa y me preguntó si le podía prestar plata, que estaba en un apuro muy grande... le pregunté que pasaba y me terminó contando todo lo que pasó al final con el tema del coche y el seguro, le hubiera dicho que yo se lo advertí, pero no soy quien para juzgar.

verónica u. de s. ( 56, damnificada ): super endeudada y con un auto nuevo que no puedo pagar. cuando el inspector me dijo que no iban a devolverme la plata casi me muero. y cuando me dijo el porque casi me muero por segunda vez. No sé como voy a hacer con toda la plata que debo. ¿juan? le conté todo... casi se muere... ahora no sé que pasa que no me atiende el teléfono... se debe sentir mal pobre

graciela j. ( 49, amiga ): lo que está mal, está mal. y el señor lo sabe. el señor obra de formas misteriosas vio.

viernes 28 de noviembre de 2008

2. el proceso ( I )

Estoy segura de que alguna vez viajaron en un colectivo, tren o subte (o quizás en la calle misma) y vieron a alguna mujer (joven, adulta o vieja) llevando ese tipo de chucherías plateadas o doradas de aquella tonalidad que muestra que es más que evidente que aquello que estan usando no es plata ni oro. Probablemente conocen a alguien que use este tipo de ornamentos, una tía o vecina. Da lo mismo.

No sé por qué, pero las mujeres que usan esta clase de accesorios son extremas: o llevan un tímido rosario en el cuello, o se llenan los dedos con más anillos de los que pueden caber en una mano.

Estoy segura también, de que alguna vez vieron (o quizás conocen) a alguna mujer de esas que ofrecen catálogos de venta por encargo.
¿Qué significa venta por encargo? Que en un cuadernito impreso a color, a cuatro colores, las mujeres pueden comprar (por un no módico precio) las soluciones esperadas para resolver ese asunto del estar "radiantes, hermosas, bellas, resplandecientes", a saber: maquillajes, perfumes, ropa, cremas, y bijouterié.

Hay muchas y muy variadas marcas, meri kei, amosil, abon, y así. Para vender este tipo de productos, se requiere una personalidad especial, ya que básicamente, como en la mayoria de las ventas de este tipo, es todo sobre saber vender la ilusión de la perfección alcanzable.

Cuando se trata de bijouterié, es común ver en esos catalogos, anillos, aritos o cadenitas brillantes, de fina terminación y brillo algo dudoso. Más de una se debe haber decepcionado al abrir la caja de cartón contenedora del adorno.

Dudo mucho que alguna compradora se pregunte como llegó ese anillo a sus manos. El proceso que atravesó hasta llegar a ese dedo anular aquel anillo con brillitos. Imaginense un anillo. Finito. Con tres piedritas brillantes de color en el centro. Plateado. Resplandeciente.

Traten de imaginar la cadena de producción. Una fábrica. Con dos pisos. Dividida por colores... Vamos, no quiero ser racista, pero así es como son las cosas. Abajo los oscuros, en el medio los más claritos, arriba los del término medio. Es así.

El proceso empieza en el tercer piso. Allí un hombre, posiblemente mayor, con muchos años de oficio, se encarga de labrar el origininal. La pieza madre. Ese mismo anillo que sus suegras piensan en comprar, pero hecho de bronce. Y un par de muestras, talles. El anillo es resplandeciente, hermoso.

Con ese anillo único y hermoso, la persona encargada de todo, va y lidia, pongamos por poner un ejemplo, con algún que otro directivo de una de esas marcas, el encargado del sector mmm...joyeria. Si aprueban y compran el diseño, se pone en marcha la linea de producción. Es así de simple.

Y a partir de esa pieza original de bronce el maestro orfebre elabora un molde de goma y hace cuatro talles. S, M, L XL, porque claro está, no todos los dedos son iguales.
Con ese molde de goma, una persona, seguramente una mujer, se encargará de sacar lo que será el molde del anillo. De esa mujer depederá que el anillo tenga buena forma. El material de ese molde es cera. Cera como la de vela. Imaginen muchos pero muchos anillos hechos de cera de colores, frágiles. La mujer recibe 10 centavos o menos por cada anillo. Y se pasa cada día, ocho horas, escuchando Radio 10 haciendo anillos fácilmente destructibles en el tercer piso.
Y probablemente, sólo el 75% de su producción, amerite esos 10 centavos o menos.

Alguien lleva todos esos anillos de mentira a la planta baja. Allí, un grupo de personas, se ocupa de convertir esa cera en un anillo de aquel material, duradero pero no resistente, metálico pero aspero, llamado peltre. Probablemente, la hora de esas personas, no valga más que $4. Probablemente, todos ellos vivan en el conurbano bonaerense, probablemente también, en las épocas de "mucho trabajo" el capataz les pregunte si no conocen a algún vecino, amigo, cuñado, conocido interesado en ganar $4 pesos la hora.

En la planta baja hay una o dos personas expertas en el asunto, que se encargan de comandar y co-mandar a los 10, 15 operarios que pululan a lo largo y ancho de la planta baja, entre hornos de fundición, mesas de pulido y así, escuchando cumbia todo el día. La jornada puede variar entre las 8 o 10 horas, con media de receso para almorzar, claro. El capataz, problablemente se queje, sin éxito de la música a todo volumen. Si bien es el jefe, la mayoría tiene la última palabra en lo que se refiere a la selección musical y al volumen adecuado.

Ahora bien, todas esas piezas, listas para "el baño", son llevadas al primer piso. Allí se realiza el paso interedio. Valga la redundancia, es un lugar de paso. Control hasta la siguiente etapa.

jueves 27 de noviembre de 2008

1. rockeros -inoperantes- de vacaciones ( II )

Compramos los pasajes a último momento. Por asuntos de plata, tiempo, crisis personales, vacaciones laborales e indecisión general, no trazamos un plan definido. Los tres iríamos juntos. El pololo volvería antes, a tiempo para ver a josé gonzalez, que justo tocaba en buenos aires en esos días, y loli y yo, volveríamos en tren, un día después. Esa era la única certeza respecto a las vacaciones. La gente como nosotros no hace planes y hay que reconocer que esas vacaciones fueron algo así como aleccionadoras al respecto.

Llegamos muy temprano a mina clavero. A primera vista, no representaba el fiel reflejo de nuestros deseos pero dado que era nuestro primer día de vacaciones, las perspectivas eran más que optimistas. Buscamos un lugar agradable dentro de lo posible y nos pedimos el desayuno. Al terminar, yo me quedé cuidando del equipaje, y loli y el pololo se fueron a buscar la oficina de turismo para saber cuál era el camping más cercano y más o menos respetable del lugar.

Tardaron como media hora en volver. La oficina de turismo era como a diez cuadras de donde estaba y cuando volvieron, un dejo de decepción se veia en la cara de ambos. El camping quedaba bastante lejos, así que agarramos todo y partimos hacia allí.

En el camino, pasamos nuevamente por la oficina de turismo, porque parece que eran bastante amarretes y sólo daban un mapa por persona y el pololo quería uno para él. De paso, reconfirmamos la distancia del camping como para asegurarnos si no habría uno más cercano. No lo había.

Caminamos. Caminamos. Nos embadurnamos con protector solar factor 50 y seguimos caminando. Caminamos. Nos perdimos. Caminamos. Preguntamos. Llegamos.

La entrada al primer camping estaba custodiada por una garita vacía. Había mucho sol. Y nadie a quien preguntar sobre el precio, disponibilidad y esas cosas. Nos tiramos a descansar un rato y a jugar con unas maderitas con unos números que estaban abandonadas en aquella garita que corría la misma suerte.

A primera vista el camping lucía bastante infecto. Muchas carpas. Muchas familias. Muchos niños. Muchos autos. El pololo y yo fuimos a dar una vuelta y a recoger información. No encontramos al encargado pero con sólo mirar, decidimos que no queríamos quedarnos ahí ni un momento más.

Volvimos a la entrada. Nos quedamos un rato deliberando que hacer, cuando de repente veo una camioneta tipo pick-up que comienza a salir del lugar. Me acerco y le pregunto si nos puede sacar de allí. El conductor me dice que tiene que arreglar algunas cosas, pero que con mucho gusto nos va a alcanzar hasta donde le sea posible. Me dice que lo esperemos. Lo esperamos
- ¿a donde va maestro?
- a cura brochero, es acá cerca, no son muchos kilometros
-bueno, hasta ahí vamos...

Nos subimos a la parte de atrás con todas nuestras porquerias, nos embadurnamos nuevamente con protector solar y la camioneta arrancó.

miércoles 26 de noviembre de 2008

gran despedida

En el verano del año 2005 trabajaba en una fábrica de chucherías en el barrio de chacarita. No fue un verano como cualquier otro, ya que ese verano fue uno de los primeros en los que tuve que trabajar y realmente el tiempo constituía una extraña dicotomía, valga la redundancia, temporal. De 8 a 17 el tiempo pasaba tan lento que una semana equivalían a dos y de las 17 en adelante, pasaba tan rápido que una semana era apenas uno o dos días.

En la esquina de la fábrica había un kiosco que era atendido por el marido de una de