Al final, decidí aceptar el trabajo en lo que terminó siendo un call-center. Después de todo, eran seis horas por día. Lo único malo era que los sábados estaban incluídos.
Al poco tiempo de trabajar en ese lugar, me di cuenta de por qué me habían elegido: para estar ahí, había que estar mediana o altamente loco.
Loco como para decir cualquier basura y que sea creible.
Veamos el asunto este del organigrama:
Al empezar, éramos un equipo de diez, quince "teleoperadores", de los cuáles cinco por lo menos, renunciaron a los pocos días de comenzar o apenas terminado el "curso de capacitación". El motivo más escuchado era "esto no es para mi". Y ciertamente, dudo que ese tipo de trabajo sea para cualquiera.
Nuestro equipo tenía, lo que se llama en la jerga, un "team-leader". El nuestro estaba particularmente loco. Sin formación academica alguna, el tipo vendía lo que sea. Había empezado como nosotros, siendo un simple teleoperador, pero claramente su talento lo llevó a tener su primer equipo de ventas. Se llamaba Federico Salvador. Adoraba su apellido, realmente creía que era EL salvador. El salvador de lo que sea: de las ventas, los vendedores, la empresa, bah, el mundo. Tipo de barrio, antes de que le salgan las primeras patas de gallo había sido coordinador de viajes de egresados en Bariloche. De esas épocas, nos contaba que con su compañero coordinador se turnaban para lo que ellos llamaban "cumplir años". La treta consistía en decirles a los egresados de turno, supuestamente en secreto, que al día siguiente era el cumpleaños del otro, que estaba lejos de la familia, que tenía que "laburar" y todo eso. Entonces sugería organizar una fiesta, y por supuesto, comprarle un regalo de cumpleaños poniendo plata entre todos.
En un viaje cumplía años él, en otro viaje cumplía años el otro.
Por los pasillos del call-center se comentaba que la mujer de federico estaba re buena, y siempre decían cosas del estilo, que grande, como se la levantó y eso.
Había varios team-leader. Cada uno cumplía con cualquier estereotipo de jefe previsible.
Estaba Cristian, que era el fachero, casi todos sus subordinados eran mujeres, y se decía por ahí que había conseguido el puesto porque era el cuñado de no sé quien y todas esas cosas que se comentan en cualquier trabajo.
Darío, un enano insoportable que siempre tenía que ser el mejor en todo y aparentemente era severo con sus vendedores, al punto de hacerlos quedar después de hora en caso de no cumplir con el objetivo del día.
Y Pablo, que era similar a Federico. Se decía que eran amigos de antes y que eran muy parecidos. Ellos hacían la veces de jefes "buena onda".
La labor del team-leader básicamente consiste en escuchar al vendedor y aconsejarle que decir. A veces lo gritan en el momento, a veces lo remarcan en las "reuniones de equipo". También esta el tema de la motivación y por supuesto, del control.
Las reuniones de equipo se hacen cuando las ventas van mal. Igual, en ese tipo de trabajos, las ventas siempre van mal. Casi siempre los otros son mejores vendedores, y rara vez uno es el mejor. Pero de eso se trata, de pensar que uno es el peor para así mejorar y vender más y todo eso. Así que en las reuniones de equipo, nuestro team-leader nos daba una charla supuestamente motivadora que nos impulsaba a vender más y más Fat Seltzer. Lo extraño es que varias veces, la charla funcionaba...
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martes, 16 de diciembre de 2008
viernes, 5 de diciembre de 2008
¡llame ya! ( III )
"- hola que tal muy buenos días, con quien tengo el gusto de hablar?
- con x
- ¿usted es la señora de la casa?
( si responde si, proseguir con el speech. si responde no, pedir con ella)
- y digame, usted trabaja en su casa o fuera de ella?
- trabajo en.../ me quedo en casa
- y digame... ¿usted está conforme con su figura?... es decir, ¿está contenta con como se ve?
- si / no ( si responde si, preguntarle si tiene alguna amiga/vecina/conocida que ella sepa que no está conforme con su imagen. Si dice no, seguir con el speech)
- ¿qué es lo que no le gusta de usted que le gustaría cambiar?
( en general van a decir que les gustaría pesar menos, si dicen otra cosa, preguntar si está conforme con su talla )
- bien, digame, ¿usted trabaja sentada o parada?
( no importa la respuesta )
- ¿y cuantas libras le gustaría perder?
- x
-muy bien, le comento entonces que hoy es su día de suerte, ya que su número de teléfono ha sido especialmente seleccionado para que usted, sólo por hoy tenga acceso a una oferta espectacular que le puede cambiar la vida... ¿usted alguna vez a oido hablar de fat seltzer?
( probablemente va a decir que si, ya que FAT SELTZER es un producto muy popular en eeuu)
- perfecto. Entonces le comento que tomando fat seltzer dos veces por día usted estará bajando, más de 5 libras por semana...!"
y así sucesivamente.
Este es el speech, o discurso de venta que se usa en la venta telefónica de llamados salientes.
De eso se trataba el trabajo. De vender la ilusión de adelgazar dos kilos y medio por semana por el módico precio de 150 dólares el frasco de 4 onzas, 250, el de ocho, sin gastos de envío incluido. Porque creo, a menos que alguno sea demasiado ingenuo, que todos desde el principio sabíamos perfectamente que el producto no funcionaba.
Claro que esto no nos lo dijeron, porque para poder vender un producto, el vendedor tiene que (aunque sea superficialmente) creer en el mismo.
Así que, en aquel salón del hotel holiday inn de retiro, aquella mañana de aquel caluroso verano, ana y los tipos de traje, nos contaron sobre las bondades de aquel maravilloso empleo. El sueldo constaba de un básico de no sé, pongamos 250 pesos, con obra social incluida y luego todas las comisiones resultantes de la cantidad de frascos de fat seltzer que vendieramos mensualmente.
Es decir que practicamente el sueldo, ¡no tenía limites!
y de más está decir, que de acuerdo a lo que ellos nos dijeron, la gente es toda gorda en estados unidos, compra frascos de lo que sea por toneladas con tal de adelgazar etcetera, etcetera, etcetera.
Así que si nos interesaba el trabajo, practicamente era nuestro.
Nosotros éramos tan especiales como aquellas personas a las que llamaríamos para ofrecerles la solución de sus vidas. Así como nosotros venderíamos fat seltzer en cantidades industriales, esas tres personas nos vendían lo que podía ser el trabajo que podía ser la solución de nuestras vidas.
a los 19 años, yo era muy ingenua.
y dentro de dos días, empezaba el curso "de capacitación en ventas"
Tenía dos días para pensarlo.
- con x
- ¿usted es la señora de la casa?
( si responde si, proseguir con el speech. si responde no, pedir con ella)
- y digame, usted trabaja en su casa o fuera de ella?
- trabajo en.../ me quedo en casa
- y digame... ¿usted está conforme con su figura?... es decir, ¿está contenta con como se ve?
- si / no ( si responde si, preguntarle si tiene alguna amiga/vecina/conocida que ella sepa que no está conforme con su imagen. Si dice no, seguir con el speech)
- ¿qué es lo que no le gusta de usted que le gustaría cambiar?
( en general van a decir que les gustaría pesar menos, si dicen otra cosa, preguntar si está conforme con su talla )
- bien, digame, ¿usted trabaja sentada o parada?
( no importa la respuesta )
- ¿y cuantas libras le gustaría perder?
- x
-muy bien, le comento entonces que hoy es su día de suerte, ya que su número de teléfono ha sido especialmente seleccionado para que usted, sólo por hoy tenga acceso a una oferta espectacular que le puede cambiar la vida... ¿usted alguna vez a oido hablar de fat seltzer?
( probablemente va a decir que si, ya que FAT SELTZER es un producto muy popular en eeuu)
- perfecto. Entonces le comento que tomando fat seltzer dos veces por día usted estará bajando, más de 5 libras por semana...!"
y así sucesivamente.
Este es el speech, o discurso de venta que se usa en la venta telefónica de llamados salientes.
De eso se trataba el trabajo. De vender la ilusión de adelgazar dos kilos y medio por semana por el módico precio de 150 dólares el frasco de 4 onzas, 250, el de ocho, sin gastos de envío incluido. Porque creo, a menos que alguno sea demasiado ingenuo, que todos desde el principio sabíamos perfectamente que el producto no funcionaba.
Claro que esto no nos lo dijeron, porque para poder vender un producto, el vendedor tiene que (aunque sea superficialmente) creer en el mismo.
Así que, en aquel salón del hotel holiday inn de retiro, aquella mañana de aquel caluroso verano, ana y los tipos de traje, nos contaron sobre las bondades de aquel maravilloso empleo. El sueldo constaba de un básico de no sé, pongamos 250 pesos, con obra social incluida y luego todas las comisiones resultantes de la cantidad de frascos de fat seltzer que vendieramos mensualmente.
Es decir que practicamente el sueldo, ¡no tenía limites!
y de más está decir, que de acuerdo a lo que ellos nos dijeron, la gente es toda gorda en estados unidos, compra frascos de lo que sea por toneladas con tal de adelgazar etcetera, etcetera, etcetera.
Así que si nos interesaba el trabajo, practicamente era nuestro.
Nosotros éramos tan especiales como aquellas personas a las que llamaríamos para ofrecerles la solución de sus vidas. Así como nosotros venderíamos fat seltzer en cantidades industriales, esas tres personas nos vendían lo que podía ser el trabajo que podía ser la solución de nuestras vidas.
a los 19 años, yo era muy ingenua.
y dentro de dos días, empezaba el curso "de capacitación en ventas"
Tenía dos días para pensarlo.
jueves, 4 de diciembre de 2008
¡llame ya! ( II )
Me puse unas guillerminas bastante feas ( todos saben que cuando se trata de conseguir un empleo, la buena presencia es un factor fundamental ) y unos pantalones que de grandes que eran, podrían haber pertenecido a mi madre.
La entrevista grupal era, como la vez anterior, en aquel holiday inn de retiro, sólo que en un salón, grande, con una mesa con jugo, café, y medialunas para bienvenir a los postulantes.
La mujer de la entrevista anterior y dos monigotes de traje, nos invitaron a servirnos lo que quisieramos y luego a sentarnos.
Me senté en una de las últimas filas. Miré a la gente a mi alrededor. Caras de curiosidad.
"hola, buenos días, mi nombre es ana y éste es cristian y él es damian - dijo la mujer, señalando a los tipos que tenía al lado - nosotros somos parte de american call, una empresa que se dedica a la venta tercerizada de productos para el consumo del mercado hispano en estados unidos... pero de eso ya vamos a hablar más adelante, ahora me gustaría que se presenten, que nos cuenten que hacen, en que trabajaron anteriormente, si estudian, que les llamó la atención del aviso, etcetera... ¿empezamos por acá?" ( y señaló a un pibe con pinta de canchero )
Tengo que decir que los asistentes a esa entrevista grupal constituian un grupo bastante heterogeneo. Muchos estudiantes, algunos adultos, varios jóvenes desempleados... Y todos, uno a uno, contaron que estudian o estudiaron, por qué se -o los- fueron de sus anteriores empleos, que esperaban de aquel trabajo del que realmente no sabían nada, si tenían hijos, y así.
finalmente llegó mi turno
"hola soy johana, tengo 19 años, estudio diseño de indumentaria en la uba... bah, en realidad estoy en el cbc y me quedaron dos materias pendientes hasta poder empezar la carrera y trabajé en una libreria el año pasado, mmm bueno, sólo duré un mes, pero porque era un trabajo temporal, se suponía que iba a durar así de poco... no es que me echaron o algo así... y bueno... la verdad es que estoy acá porque mi mamá se cansó de mi y me mandó a laburar..."
la carcajada fue general y estruendosa
si, si. ya sé que no es nada original repetir la misma boludez que había dicho en la entrevista anterior, pero bueno, piensen en cuan quemado tendrían el cerebro después de escuchar básicamente las mismas historias repetidas sobre los historiales laborales por parte de dos docenas de personas durante algo que fue una hora pero que pareció cinco.
Terminadas las presentaciones, ana y los otros dos procedieron a develar el misterio.
Querido lector manifiesto número 1: no es que no haya querido escribir, sino que una vez lo hube hecho esta mañana, no sé que apreté que se borró todo. De hecho, la historia tenía un final. pero la verdad es que escribir todo de nuevo me irritó bastante, por eso cerré en modo to be continued.
La entrevista grupal era, como la vez anterior, en aquel holiday inn de retiro, sólo que en un salón, grande, con una mesa con jugo, café, y medialunas para bienvenir a los postulantes.
La mujer de la entrevista anterior y dos monigotes de traje, nos invitaron a servirnos lo que quisieramos y luego a sentarnos.
Me senté en una de las últimas filas. Miré a la gente a mi alrededor. Caras de curiosidad.
"hola, buenos días, mi nombre es ana y éste es cristian y él es damian - dijo la mujer, señalando a los tipos que tenía al lado - nosotros somos parte de american call, una empresa que se dedica a la venta tercerizada de productos para el consumo del mercado hispano en estados unidos... pero de eso ya vamos a hablar más adelante, ahora me gustaría que se presenten, que nos cuenten que hacen, en que trabajaron anteriormente, si estudian, que les llamó la atención del aviso, etcetera... ¿empezamos por acá?" ( y señaló a un pibe con pinta de canchero )
Tengo que decir que los asistentes a esa entrevista grupal constituian un grupo bastante heterogeneo. Muchos estudiantes, algunos adultos, varios jóvenes desempleados... Y todos, uno a uno, contaron que estudian o estudiaron, por qué se -o los- fueron de sus anteriores empleos, que esperaban de aquel trabajo del que realmente no sabían nada, si tenían hijos, y así.
finalmente llegó mi turno
"hola soy johana, tengo 19 años, estudio diseño de indumentaria en la uba... bah, en realidad estoy en el cbc y me quedaron dos materias pendientes hasta poder empezar la carrera y trabajé en una libreria el año pasado, mmm bueno, sólo duré un mes, pero porque era un trabajo temporal, se suponía que iba a durar así de poco... no es que me echaron o algo así... y bueno... la verdad es que estoy acá porque mi mamá se cansó de mi y me mandó a laburar..."
la carcajada fue general y estruendosa
si, si. ya sé que no es nada original repetir la misma boludez que había dicho en la entrevista anterior, pero bueno, piensen en cuan quemado tendrían el cerebro después de escuchar básicamente las mismas historias repetidas sobre los historiales laborales por parte de dos docenas de personas durante algo que fue una hora pero que pareció cinco.
Terminadas las presentaciones, ana y los otros dos procedieron a develar el misterio.
Querido lector manifiesto número 1: no es que no haya querido escribir, sino que una vez lo hube hecho esta mañana, no sé que apreté que se borró todo. De hecho, la historia tenía un final. pero la verdad es que escribir todo de nuevo me irritó bastante, por eso cerré en modo to be continued.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
¡llame ya! ( I )
En enero del año 2004, mi mamá decidió que eso de pasar el verano nomadeando en casa de mis amigos y soportando que de "sorpresa" le cayeran dos, tres, cuatro personas a almorzar, merendar o cenar y ver tele, iba a dejar de ser moneda corriente. Así que cuando tuvo la claridad mental suficiente como para darse cuenta de que si no hacía algo al respecto, esos meses iban a ser así, simplemente dijo:
- se acabó la joda
- ¿qué me querés decir?
- que se acabó la plata, vagancia en esta casa no voy a tolerar
- pero... y qué voy a hacer?
- ¿buscarte un laburo?
El plan era sencillo: agarrar la sección clasificados del clarin y ponerle un círculo rojo a aquellos avisos que demandaran un empleado que trabaje pocas horas. Llamar, ir a entrevistas, presentarme como la pesadilla de cualquier pasante de RRHH y proseguir tranquilamente mi verano bajo las muletillas "es que no consigo trabajo", "está re dificil" y/o "no me toman porque no tengo experiencia". Lo que se dice, un plan perfecto.
Así que un lunes, o martes, me puse esos zapatos que usaba para ir a fiestas de quince o casamientos, me vestí más o menos decentemente ( bien alejada del estereotipo muchacha punk que en aquellos años representaba ) y fui a un par de entrevistas. Con los piercings puestos, claro ( en esa época tenía un aro en la nariz y otro en el labio, como el pibe de blink 182 )
La mayoria de los trabajos que piden gente que trabaje pocas horas son para hacer de vendedora part-time, volantera y telemarketer. Con la venta todo bien hasta ahí, volantera, ni en pedo. Telemarketer... ni siquiera sabía lo que era eso.
Fui a un par de locales de ropa. No tenía experiencia en el rubro, así que ni siquiera me miraron. Fui a una entrevista de telemarketing y lo mismo, nada. Quedándome una última entrevista, estaba bien tranquila de que aquel día iba a ser un feliz fracaso en ese asunto de la busqueda laboral.
La última entrevista era en un salón situado en el subsuelo del hotel holiday inn que se encuentra en retiro. Demasiado lujoso. Cero chances. Genial.
Esperé un rato. Había dos personas adelante mío. Dos personas que lucían como ese tipo de personas que tienen el tipo de experiencia que solicitan en ese tipo de trabajos.
Mi fracaso estaba casi garantizado. Saqué un libro. En esa época estaba leyendo "a sangre fria" de Truman Capote. Lei un rato y me llamaron.
Una mujer me atendió. Morocha, bronceada, de ojos claros, elegante. Me hizo un par de preguntas típicas de entrevista laboral.
Tenía que asegurarme el fracaso, así que cuando me preguntó porque me interesaba el trabajo, le solté un simple: "mi mamá no me soporta más y me mandó a laburar". Si. Usé las palabras mamá, soporta, mandó y laburar, todas juntas en una misma oración. Sonreí por dentro.
La mujer me miró raro cuando terminé la oración. Me preguntó que estaba leyendo y le conté. Me preguntó de que se trataba el libro y le conté. Me preguntó si yo me consideraba una persona que se maneja a sangre fria y para quedar mal, le respondi afirmativamente.
Con un apretón de manos, me despedí.
Pasó esa semana y la rutina se repetía. Agarrar el diario, marcar dos o tres avisos, volver a casa con una fingida expresión de "hice todo lo posible, pero me fue mal" y salir con mis amigos a vaguear por ahí. Estupendo.
Finalmente, el martes siguiente sonó el teléfono. Era la mujer que me tomó la entrevista del holiday inn diciendome que quería que vaya a la segunda entrevista, que era grupal. Hasta el momento no tenía idea de que se trataba el trabajo.
La puta madre, pensé.
- se acabó la joda
- ¿qué me querés decir?
- que se acabó la plata, vagancia en esta casa no voy a tolerar
- pero... y qué voy a hacer?
- ¿buscarte un laburo?
El plan era sencillo: agarrar la sección clasificados del clarin y ponerle un círculo rojo a aquellos avisos que demandaran un empleado que trabaje pocas horas. Llamar, ir a entrevistas, presentarme como la pesadilla de cualquier pasante de RRHH y proseguir tranquilamente mi verano bajo las muletillas "es que no consigo trabajo", "está re dificil" y/o "no me toman porque no tengo experiencia". Lo que se dice, un plan perfecto.
Así que un lunes, o martes, me puse esos zapatos que usaba para ir a fiestas de quince o casamientos, me vestí más o menos decentemente ( bien alejada del estereotipo muchacha punk que en aquellos años representaba ) y fui a un par de entrevistas. Con los piercings puestos, claro ( en esa época tenía un aro en la nariz y otro en el labio, como el pibe de blink 182 )
La mayoria de los trabajos que piden gente que trabaje pocas horas son para hacer de vendedora part-time, volantera y telemarketer. Con la venta todo bien hasta ahí, volantera, ni en pedo. Telemarketer... ni siquiera sabía lo que era eso.
Fui a un par de locales de ropa. No tenía experiencia en el rubro, así que ni siquiera me miraron. Fui a una entrevista de telemarketing y lo mismo, nada. Quedándome una última entrevista, estaba bien tranquila de que aquel día iba a ser un feliz fracaso en ese asunto de la busqueda laboral.
La última entrevista era en un salón situado en el subsuelo del hotel holiday inn que se encuentra en retiro. Demasiado lujoso. Cero chances. Genial.
Esperé un rato. Había dos personas adelante mío. Dos personas que lucían como ese tipo de personas que tienen el tipo de experiencia que solicitan en ese tipo de trabajos.
Mi fracaso estaba casi garantizado. Saqué un libro. En esa época estaba leyendo "a sangre fria" de Truman Capote. Lei un rato y me llamaron.
Una mujer me atendió. Morocha, bronceada, de ojos claros, elegante. Me hizo un par de preguntas típicas de entrevista laboral.
Tenía que asegurarme el fracaso, así que cuando me preguntó porque me interesaba el trabajo, le solté un simple: "mi mamá no me soporta más y me mandó a laburar". Si. Usé las palabras mamá, soporta, mandó y laburar, todas juntas en una misma oración. Sonreí por dentro.
La mujer me miró raro cuando terminé la oración. Me preguntó que estaba leyendo y le conté. Me preguntó de que se trataba el libro y le conté. Me preguntó si yo me consideraba una persona que se maneja a sangre fria y para quedar mal, le respondi afirmativamente.
Con un apretón de manos, me despedí.
Pasó esa semana y la rutina se repetía. Agarrar el diario, marcar dos o tres avisos, volver a casa con una fingida expresión de "hice todo lo posible, pero me fue mal" y salir con mis amigos a vaguear por ahí. Estupendo.
Finalmente, el martes siguiente sonó el teléfono. Era la mujer que me tomó la entrevista del holiday inn diciendome que quería que vaya a la segunda entrevista, que era grupal. Hasta el momento no tenía idea de que se trataba el trabajo.
La puta madre, pensé.
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