jueves, 29 de julio de 2010

10 de julio /// amsterdam-hamburgo-berlín

-your passport, miss?- dijo el policía.


Y entonces mi vida entera pasó frente a mis ojos: los padres, la droga, los tampones, théo, el equipaje, los perros, la policía, Amsterdam, el fin de semana, el futuro, aviones.


-yes, sure.


La tensión del momento hizo que me olvidara lo que pasó durante esos escasos minutos. Sólo me acuerdo del final, cuando el policía me preguntó algo que hasta ese momento no me había planteado: adonde iría después de Berlín. Casi sin pensarlo dije Paris.


El oficial pasó de mí y entonces pude volver a respirar. Después del susto me costó bastante dormir, pero una vez lo hice, al abrir los ojos, amanecía en Hamburgo.


Eran las siete de la mañana y era muy raro estar en esa estación sabiendo que Théo dormía no muy lejos de allí y más raro aún era recordar que justamente en ese lugar lo vi por última vez.


En la boletería saqué un pasaje a Berlín para partir dentro de los siguientes cuarenta minutos. Esperé sentada en un banco y una vez en el autobús, volví a dormir.


Al llegar a Berlín eran las once de la mañana y una vez más busqué la forma de llegar a la estación central. Tomé el tren-subte y llegué.


La estación central de trenes (técnicamente se llaman u-bahn que es el subte, y s-bahn que es el tren) de Berlín es inmensa y moderna. Tiene todo el frente hecho de ese material transparente que hace todo luminoso y suntuoso.


Con cada ciudad que dejaba, el equipaje se volvía más y más pesado.


Dejar la mochila en un locker fue algo demasiado difícil, ya que encontrar el guardaequipaje me tomó casi una hora. Me sentía desmoralizada y la ducha fría del día anterior no me había ayudado en absoluto ya que estaba a las puertas de un resfrío.


Revisé mi casilla de correo electrónico y afortunadamente tenía una confirmación por parte de un chico llamado Paul para quedarme en su casa durante el fin de semana.


Así que fui donde un teléfono y lo llamé. Quedamos en vernos a las cinco de la tarde en la estación de subte Slesisches Tor.


Así que tenía tres horas para gastar por ahí.


En la zona de la estación central, Berlín se dibuja como un lugar abierto. Algo desierto lleno de pasto pero con la sensación de que la grandeza histórica está cerca.


Salí de la estación y me encontré con un cartel que decía que la puerta de Brandemburgo estaba cerca. La tarde estaba nublada y hacía un poco de frío, pero de todas formas empecé a caminar.


El camino hacia la Puerta era a través de una especie de parque completamente libre de árboles. Aislados, había algunos edificios grandes y viejos.


Y justo cuando estaba en la mitad del recorrido empezó a llover. Tenía poca ropa encima y todo se volvió más frío aún. Corrí hacia el techo de una de esas moles de cemento y me quedé ahí. Apenas paró de llover volví a la estación. Llegué completamente mojada y algo moquienta. Busqué una farmacia en la estación para intentar comprar pañuelos descartables y al preguntar por ellos me imagino que mi estado sería bastante calamitoso porque la empleada me los regaló.


Y así fue como bajo una lluvia que no me bienvenía para nada, algo resfriada, triste por no ver a Théo y bastante insegura respecto al asunto alojamiento, llegué a Berlín.


Después de varias vueltas en la estación, por el patio de comidas, las tiendas y paseando tan feliz como se puede pasear en una estación de tren durante dos horas en una tarde de lluvia, llegó el momento de ir a encontrarme con Paul.


Tomé el u-bahn, hice combinación con otra línea de subte y no pagué boleto. La mochila pesaba mucho, no podía encontrar la boletería y menos aún entender las máquinas expendedoras.


Al llegar al lugar acordado con Paul me encontré con un chico alto de pelo corto-cortado muy prolijamente y vestido de negro. Sostenía una pizza en la mano.


Me sentía horrible.


En el camino a su casa me contó que vive con un amigo llamado Michael y que probablemente dos chicas más llegarían al día siguiente.


Llegamos y Paul dejó la pizza sobre la mesa de la cocina. Me sentí avergonzada del pelo sucio y mojado por la lluvia, de la misma ropa desde Amsterdam y del humor que rozaba la tristeza. Michael se estaba armando un porro mientras Paul mordía una porción de pizza y me ofrecía un poco a la vez, a lo que dije que no ya que no podía ni comer. Y entonces Paul dijo siete palabras mágicas y la suerte empezó a cambiar:


-do you want to take a bath?


Le dije que sí, que realmente lo necesitaba, que gracias y que me pase la marihuana. Le dije a Michael “is he always that kind?”


Porque realmente ofrecer algo tan cotidiano y sencillo como un baño a una persona a punto de desmoronarse era un gesto hermoso y grande en ese momento


-That’s why I live with him.- dijo Michael.


Con esa declaración las cosas comenzaron a ponerse raras. Pero no significó nada porque cuando Paul me guió hacia el baño, al ver la bañadera blanca y gigante y el cuarto de baño casi tan grande como la cocina, nada importó. No me lo podía creer. El baño era tan grande que podría haber dormido ahí para siempre.


-i know girls love big bathrooms
-i bet you know!


Me tomé dos horas para recomponer mi persona.


Al volver a la cocina, Michael jugaba con la computadora y Paul leía un libro. Fumamos un poco más y entonces me comentaron que al día siguiente tenían planeado ir a un evento llamado Berlin Beats & Boats, una fiesta de música electrónica en un barco recorriendo un lago a lo largo de la tarde. Me preguntaron sí quería ir y acepté.


Mientras Paul y Michael hablaban, me percaté de que se trataban de “Honey” y de que se decían cosas lindas todo el tiempo. Yo realmente no podía darme cuenta de que iba el asunto.


La noche llegó y como a la mañana siguiente unos amigos iban a desayunar y aparte querían estar descansados para la fiesta, Paul y Michael me comunicaron que esa noche no saldrían. Entonces Paul propuso alquilar una película. Barajaron algunos nombres pero Michael no parecía estar satisfecho con ninguno. Finalmente dijo un título y cuando Paul intentó contradecirlo, empezó a hacer pucheros. Al final Paul dijo que iba a decidir en la tienda.


Salimos y hablamos sobre cuán popular es el género música electrónica en Berlin en ese momento.


Caminamos y mientras a lo lejos se escuchaba un estruendo continuo espaciado por dos o tres segundos de pausa, a modo de chiste Paul dijo que la nueva música electrónica era tan minimalista que simplemente era ese sonido que escuchábamos al caminar: los puf puf con tres segundos de espacio en el medio generados por un parlante en algún lugar.


Al llegar al videoclub Paul eligió sin dudar la película que quería ver Michael. Se trataba de un drama retorcido y grotesco sobre una familia llamado Suzammen o algo así. La película era sueca con subtítulos en alemán. Si la memoria no me falla, Suzammen significa Juntos.


Y juntos fue como los tres nos acomodamos en la cama grande de M. para ver la película: Paul, Michael y yo en la punta.


Durante el comienzo de la película los chicos intentaron explicarme de que se trataba el film, pero a los 40 minutos ya estaba durmiendo en el hombro de Michael así que desistieron.


Al despertar Paul no estaba y Michael dormía al lado mío. Me levanté y como pude, en la oscuridad, fui a la habitación de Paul. Me tiré en el colchón que estaba en el piso, cerré los ojos y todo se terminó súbitamente.

12 comentarios:

johana marshall dijo...

para que entiendan el nivel de aburrimiento que me generó esa película, sepan que yo no entiendo ni el idioma sueco ni el alemán.

saludos para todos lo que me leen, los quiero mucho,

j.

querés melón? dijo...

Que patadón en los huevos suena esa película.

Sol dijo...

Pense que Paul y Michael eran novios.

jane dijo...

eyyy! los lectores silenciosos queremos saber cómo sigue la historia!!!!

qué lindo que escribis che

elneurotico dijo...

Si, yo también quiero saber!
Qué lindo relato.

elneurotico dijo...

Pará, vos estabas en sala bioma?
Si es así, yo estaba ahí también, y tenía una guitarra colgada.

Hace un tiempo me dió por hacer un research a ver qué onda con Vincent Vega, han habido como 5 bandas con ese nombre. Hay pocos nombres parece.

:D

g dijo...

daaaaleee

Bochamaker dijo...

me encantó el relato, me entretuvo mi mañana
saludos

Celes dijo...

Johanna, sé que soy nueva pero seguí por favor.

¡¡¡No nos dejes así!!!

johana marshall dijo...

hola a todos ustedes que me leen y comentan y esas cosas

espero que les guste el nuevo capítulo (ese de arriba) y bueno, espero poder terminar este cuentito alguna vez.

(les juro que quiero terminarlo más de lo que ustedes quieren leer como sigue, que incoherente eso pasa por fumar churro a esta hora)

bueno, saludos y besos y abrazos para todos,

amor
j.

Thiago dijo...

Tenés razón, suzammen significa juntos, ellos eran gays y pareja, si sigo leyendo lo voy a comprobar, creo.

David dijo...

Estaba buscando la posibilidad de ir a Amsterdam y por eso buscaba en internet distintas atracciones en dicho lugar. Creo que voy a conseguir con avantrip unos vuelos para la región. Tengo muchas ganas de realizar dicho viaje con mis amigos