lunes, 31 de agosto de 2009

volví

y ahora estoy endeudada y sin trabajo,
aunque con muchas aventuras encima.


así que hice un plan.

sépanlo.


cambiando el ángulo de la información...
les conté alguna vez que también hago comics?

éste lo anduve repartiendo por europa, espero que les guste











y sí, voy a aumentar el tamaño de la tipografia.

jueves, 4 de junio de 2009

les dejo para que tengan

Hola Amiguitos:


Teniendo en cuenta que hoy es mi último día en este trabajo que me proveyó tantas alegrias(?) les cuento:


Envié el telgrama de renuncia la semana pasada.

A partir de la semana que viene, ya no me levanto más temprano, salvo que se me cante.

Me siento como si hoy fuera el último día de clases y me fuera de viaje de egresados.


Y en el aburrimiento diario, ustedes supieron entretenerme y les estoy eternamente agradecida por ello.


Pero no más



A partir de mañana:



No voy a tener el reloj de la muñeca adelantado 5 minutos

No voy a tener el reloj del celular adelantado 15 minutos


El despertador no sonará durante algún tiempo a las hipotéticas 7

Porque el despertador es el celular, claro está

Y al final, no me terminaré levantando a las siete y veinte reales


Cuando salga de casa, no veré, a eso de las ocho y media, aquel colectivo con la cara de Adrian Barilari gigante en la parte de atrás, promocionando el tratamiento que le permitió mantener su profesión: metalero
Ese colectivo me hace mucha gracia.




Sin embargo me pasa que:


Al llegar a la estación de subte, en el anden, me gusta pensar que estoy en la ruleta de la vida, y que si el subte se detiene y justo enfrente mío hay una puerta, es el augurio de un buen día.



Hoy la puerta del subte no se paró en mi lugar, porque ya estaba estacionado cuando llegué.

sin embargo, hoy es un buen día






Y próximamente cumple años uno de los primeros lectores que tuvo este blog, Leo. En honor a él, el mini último relato a continuación.



Pero primero, una introducción:

Leo es un chico que un día me mandó un mail diciendome que le gustaba mi blog y desde entonces, somos algo así como amigos.



Puede que no hablemos por teléfono nunca y que sólo lo haya visto una vez, pero en su blog, el escribe todas las cosas nuevas que hace a diario y el sólo hecho de intentar hacer algo nunca hecho antes, por más idiota que sea, me parece que habla bien de una persona.

Y cuando está medio mal, se nota en su blog.

Me gusta cuando postea seguido, es como tener novedades todos los días. y me da la sensación de que está bien.



Antes nos mandábamos mails seguido, pero yo soy muy vaga y ya ni le escribo. mal yo.



Y como decía, cumple años dentro de poco y yo no voy a estar, así que a modo de regalo, este relato sobre un par de primeras veces.

es así:

Un día me levanté con la certeza de que tenía que hacer algo que nunca haya hecho antes. Estaba en casa, sola, y quería hacer algo nuevo ese día.


Dí vueltas por la casa, hasta que llegué al baño.
Abrí el botiquin y encontré lo que buscaba
Así que me fui a un espejo grande
Y ese día empecé a usar el hilo dental
(algo que venía evitando hace tiempo porque me daba "impresion")



Otro día, un buen amigo mío vino a visitarme y me trajo una horma de jamón de regalo


y una vez que me aseguré de estar bien fumada
le dí un mordiscón
si, a una horma de jamón
y cuando la mordí, sentí como si estuviera comiendome a una persona, y mientras masticaba, sentí como mis arterias se llenaban de grasa
fue tan OH! bueno



así que esas fueron mis primeras veces con cosas de la vida




Y ahora, la semana que viene, me voy de viaje por Europa.
Espero poder postearles novedades
y cosas lindas
me siento optimista y feliz



les mando un saludo grande a todos, y retomaré la escritura al regresar
que tengan un feliz viernes

miércoles, 27 de mayo de 2009

fin de semana largo

Desde el jueves aparecen.

es gente nueva que luce vieja o conocida. O gente que ya conocía, pero que en realidad no conozco.

1.
El jueves por la mañana apareció en el msn un cartel de esos "fulano de tal te ha agregado a su lista de contactos bla bla bla"
Marqué aceptar porque bueno, la curiosidad es un asunto serio.
A las dos horas, fulano de tal, se conectó.

Resulta que era un chico que sospechaba que yo podía ser su compañera de la clase de alemán.
Si alguna vez me agregaran al msn sin que yo lo supiera, lo primero que diría sería algo así como quiensosdedondesacastemimailahnonosconocemosvamosahacerreasearch

y así empecé a indagar sobre la vida del muchacho

Sebastián se llama. Ya sabía que estudiaba alemán, le pregunté más cosas.

28 años. Estudiante de filosofia, casi doctorado, vive en Palermo, solo. Y, detalle no menor, es un absoluto fanático enfermo de las tildes.
A lo largo del chat, me obliga a escribir bien, ya que cuando obvio las tildes por pereza o lo que sea, se empecina en corregirme
johana dice:
y donde estudiaste?
sebastián dice:
Dónde
johana dice:
bueno, eso.

Durante la mañana me dice que lo sorprende que leerme sea algo entretenido, supongo entonces que el resto del mundo o un poco menos, lo aburre.

No me cuesta darme cuenta de que el chico toca el piano. Menciona a Bill Evans. Lo chicaneo diciéndole que seguro que le gusta Satie. Y luego le digo, bueno, Satie no, pero seguro que Chopin sí.

Hace algunos años, tuve un novio que estudiaba filosofía. Una de nuestras primeras conversaciones giró en torno a Bill Evans. Mi novio estudiante de filosofia también tocaba el piano. Por prejuicio o lo que sea, asumí que eran todos iguales. Le pregunté a Sebastián cuál era su disco favorito de todo el mundo. No me respondió. Es que yo creo que el disco favorito de alguien en la vida, dice mucho sobre la persona. Y no es un capricho. Es una convicción.

En este momento, mi disco favorito del mundo es Thriller de Michael Jackson.

Pero no sé por cuanto tiempo más.

otro viejo conocido apareció.

si, bob.

2.
El domingo por la noche fue el cumpleaños de Christian. En su casa, aprovechándome de su vasta discoteca de mp3, me llevé algunos discos. Nada nuevo, todo bastante predecible.

3.
El sábado por la tarde, ocurrió algo mágico.

Estaba sola en casa, algo bastante aburrida. Prendí la radio y también prendí un cigarro de chocolate malo

Por algún motivo, que creo firmemente tiene una cosmoconexión absoluta con lo que voy a contar, la estación de radio que suelo escuchar, no funcionaba.

Así que empecé a correr la perilla, buscando algo de música que me guste.

Y después de escuchar muchas canciones que yo simplemente denominaría como "de mierda", me detuve en algo que sonaba como una canción del disco nuevo de Bob Dylan.

Estoy casi convencida de que era.

Y, tirada en la cama, escuchando, cuando la canción terminó, empezó otra.

Con teclados, guitarra y una letra tan oh! bob, pero sin la voz de arena y pegamento.

Si era un intento deliberado por hacer una canción alla bob, era uno bastante bueno, pero por copión, merecedor de toda mi indignación. Como alguien osa hacer algo así!

rápidamente, agarré el papel que más cerca tenía, que era el resumen de la tarjeta de crédito. Allí escribí un par de líneas, fragmentos de la canción en cuestión

if i was a thief
perhaps i'd rob them

la canción terminó, y la vida siguió como siempre.

4.
al día siguiente, en la notebook de mi novio, robamos wifi por un rato a algún vecino que no estaría en casa.
En efecto, google mediante, pude saber que la canción era efectivamente obra de Bob y youtube mediante, la escuchamos

y puede que mi novio estuviera algo malhumorado en ese momento, pero para mi fue mágico.

Una canción total y absolutamente hermosa

y no me importa que en wikipedia pongan que es ligeramente parecida a "like a rolling stone".

no me importa

Porque lo es, y por algo es apenas un simple. Yo creo que es una maravillosa segunda parte. Una secuela perfecta y a juzgar simplemente por lo que transmite, algo un poco más feliz que su predecesora.

es Positively 4th street.

5.
El viernes por la mañana, recibí un mensaje de texto, mientras llevaba un sobre a un edificio de puerto madero.

Fue un viernes raro. Pasada la mitad de mayo el clima era digno de octubre. El ambiente era lindo, el río y había olor a vacaciones.

Tambié había olor a asado.

"Hola soy gisela
mi msn es..."

Gisela K. era mi mejor amiga cuando tenía cinco años. Luego nos cambiaron de colegio y nos separamos.

Ahora está en mi msn.

Hoy probablemente vaya a su casa.

También puede que venga Ariel, que era su novio en jardín de infantes, aunque el idilio no sobrevivió ni en primero, ni en segundo, ni en tercer grado, el último año que pasamos juntos.

6.
Esa noche, mi amiga victor y mi amigo nacho festejaron sus cumpleaños haciendo una fiesta con baile y torta. Nada mejor.

Allí tuve la posibilidad de observar al bebote, un chico que ya conocía de antes, pero que nunca me generó el interés suficiente como para ponerme a pensar en él, y menos aún en un mote que lo describa.

Como muchos deben saber, soy una apasionada del baile y de la pista de baile, y de la vida, porque no.

El bebote es un chico que no es muy lindo que digamos, aunque tampoco es feo, claro está. Es un chico que en el subte no llamaría la atención en absoluto.

Pero la pista de baile no es el subte.

Y cuando el bebote baila, lo hace maravillosamente bien. Le gusta bailar con las chicas, sacarlas a bailar, hacer pasos ingeniosos y que las chicas lo mimen y lo adoren, casi como un histeriqueo musicalizado con rumba.

Aunque el bebote no sería el bebote si no fuera porque hace algo de lo que pocos se percatan y es lo que lo hace tan especial a los ojos femeninos.

La gracia del bebote es que hace sentir lindas a las chicas

ese es su algo

y no importa que él no llame la atención en el subte, cuando baila con cualquiera de las chicas, las hace sentir lindas.

Y a las chicas les gusta sentirse lindas

ahí radica el encanto del bebote

8.
Y en la noche del domingo, me llevé The Freewheelin' Bob Dylan para escuchar y descubrir.

Y al principio no me gustó demasiado, pero estoy empezando a pensar que definitivamente se merece las 5 estrellas que le pusieron en el allmusic

y la canción blowin' in the wind, me recuerda un poco a yesterday y a las personas que realmente NO LO entienden

9.
cuando estaba en la primaria, nos hicieron aprender yesterday en la clase de inglés.

Desde entonces y sin cambiar de opinión jamás, me parece una canción horrorosa. Y cuando uno escucha cosas como here comes the sun, yesterday luce tan... insulsa.

Y yesterday es como blowin' in the wind. Es una de esas canciones cuyas letras a menudo aparecen ilustrando algo.

las letras traducidas, sin música huerfanas, no son algo feliz, y menos cuando se las utiliza para dar a entender algo.

Pero hoy, mientras escuchaba blowin' in the wind en el colectivo, entendí porque es tan buena esa canción.

aunque positively es mejor

10.
La noche del domingo fue el cumpleaños de Christian.

Nos juntamos en su casa y luego nos fuimos de bares a encontrarnos con más gente y a divertirnos.

Y aparecieron, Matias y Matias.

Matias es un chico que me cae maravillosamente bien. Siempre fue así.

Matias es un chico que me caía asquerosamente mal. Siempre fue así.

Ahora, Matias y Matias, por intermedio de Christian, son amigos.

Y hablando, de esa forma mágica en la cuál las palabras fluyen y el entendimiento total es posible, ahora Matias, Matias y yo, somos amigos.



Hoy voy a juntarme con Gisela y Ariel, voy a llevar fotos y algo que recuerde lo que fuimos.

Creo que voy a borrar a Sebastián del msn

Mi nuevo nickname será the freewheelin' johana

Ayer charlé con el el bebote

Planeo invitar a Christian, a Matias y a Matias a cenar a casa. yo cocinaré.


y ya falta tan sólo un mes para irme de viaje.



nada como el equipaje emocional




y es que a veces tengo un corazón demasiado sentimental.


lunes, 11 de mayo de 2009

rockeros -inoperantes- de vacaciones (VII)

Si! a pedido del público (?) vuelve vuestra saga favorita, la de los inútiles que comen cosas enlatadas, hacen dedo y toman un taxi y mil incoherencias más!
Creyeron que iba a cambiar el tamaño de la tipografía!?
pues gracias a vuestra solidaridad... No!





El cerro Uritorco se estaba prendiendo fuego y nosotros acábabamos de bajar del micro. Sin dar demasiadas vueltas, nos pusimos a averiguar sobre posibles opciones de lugares para acampar.

En la terminal de Capilla del Monte no supieron que decirnos, salvo que quizás los campings cercanos al cerro posiblemente estuvieran cerrados debido al incendio.

Nos pusimos a caminar, cansados, con las mochilas más pesadas que nunca, y con lo primero que nos cruzamos, fue con algunos hippies vendedores de artesanias para drogadeptos.

Les pedimos indicaciones y (predeciblemente) nos dijeron que era muy probable que el camping municipal, el más alejado del cerro, estuviera lleno, pero igual nos alentaron a probar suerte yendo en esa dirección, ya que al lado había otro camping.

Acto seguido nos mostraron sus productos: hechas con caña (si, de esa que se usa para hacer muebles inmundos) y tapitas de metal de fernet barato, pintados con quien sabe qué de un color marrón bastante feo, y adornados con chirimbolos de masilla o plastilina, los hippies, por tan sólo 10 pé las grandes, 5 pé las pequeñas, ofrecían las pipas más indisimulables y mayor consumidoras de marihuana del mundo.

Loli y el Pololo rápidamente declinaron la oferta, pero yo, nunca voy a saber por qué, empecé a considerarla.

Ellos caminaban apesadumbrados, y yo, maravillada como un indio frente a espejitos de colores, consideraba comprar alguno de esos artefactos espantosos.

Cuando Loli se dio cuenta, empezó a agarrarme del brazo y el Pololo empezó a decir "bueno, buenos, vamos" y yo me quedaba charlando y ELLOS me convencían sin demasiado esfuerzo.

Finalmente, después de pensarmelo dos minutos, desembolsé cinco pesos y me hice acreedora de la pipa más inmunda, menos discreta y más desperdiciadora de marihuana jamás concebida por el hombre.

Loli no podía salir de su asombro y el Pololo ni siquiera opinaba. A los 30 segundos empezaron a reirse y durante el resto de las vacaciones, cada vez que querían reirse de y no conmigo, sacaban a relucir el asunto de la pipa y buscaban explicaciones para dicho despropósito.

Mi excusa fue tan estúpida como la acción: "Es que necesitaba comprar algo"


Cuando Loli y el Pololo lograron reponerse del ataque de risa, seguimos con la busqueda de un lugar donde acampar. Era casi las nueve de la noche, y, preguntando e intentando no perdernos, fuimos al camping municipal.

La respuesta en este, y en los siguientes lugares, fue la misma: "como el cerro se está prendiendo fuego, los acampantes de los otros campings se vinieron para acá: no hay lugar".

De vuelta a la civilización, o sea, la calle principal, rendidos, nos tiramos en la calle a esperar que la suerte nos cambie.

En realidad, el Pololo se tiró a quedarse ahí con las mochilas. Loli se fue a buscar quien sabe qué y yo me fui a buscar la casa de la familia Núñez, una gente que, según nos dijeron en un kiosco, alquila su jardin para que la gente como nosotros acampe allí.

Después de caminar varias cuadras, descubrir que esa familia es un invento de la imaginación del kiosquero, que la gente en Capilla vive literalmente con la puerta abierta, notar cuan lindo es el lugar ese en sí y reflexionar sobre los motivos de mi reciente adquisición, decidí volver al campamento homeless en la principal.

Antes de retirarme definitivamente de la búsqueda, entré a un hotel a preguntar si había lugares. Era una residencia rosada con varios jóvenes sentados en su porche, al que se llegaba luego de subir unas escaleras. En la recepción no había nadie y cuando le pregunté a una chica con auriculares respecto a este hecho, hizo como que no entendía y me respondió con "auerhgt?". Me fui.

Todos los homeless tienen un perro, y nosotros no podíamos ser la excepción. Al llegar al lugar donde estaba el Pololo, noté que un pulgoso integrante se había sumado a nuestro disfuncional grupo de viaje.

Lo bueno de Capilla del Monte es que la calle principal está techada, así que si teníamos que dormir en la calle, por lo menos no sería a la intemperie.

El perro daba vueltas, Loli puteaba y el Pololo ya estaba resignado. En eso, apareció un niño que se puso a juguetear con el animal e inmediatamente su madre.

Ambos llevaban el mismo sweater, de esos que están hechos como con lana de llama o como quiera que se diga. Con motivos de la puna o algo así, el sweater del niño era una réplica en miniatura del que usaba su madre. La mujer, muy amable, se puso a charlar con nosotros, le contamos nuestro problema y nos dijo:

-en mi camping creo que hay lugar y no pasa nada con el tema del incendio

Rápidamente le dimos nuestro número de teléfono y ella, que ya se volvía a su camping, prometió llamarnos en cuanto supiera si podíamos ir allí.

Mientras esperábamos el llamado, el Pololo siguió jugando con el perro y nosotras nos fuimos a dar vueltas. Había que pensar en la comida, un tópico que habíamos descuidado.

Finalmente, en el medio, la llamada llegó y empezamos a juntar todo como para ir al camping que nos indicó la mujer. Como no podía ser de otra manera, contratamos un remis que tuvimos que esperar un rato largo porque con el tema del incendio "había muchos pedidos y pocos autos".

Fuimos a un kiosco a abastecernos de provisiones y rápidamente revivimos el episodio del día anterior en Nono: en el almacen del camping, los tres, tardando quince minutos para comprar algo de fiambre y unas papas fritas.

El Pololo es vegetariano, así que la comida no es un detalle menor. Y así, de la misma forma en que se puede tardar más de un cuarto de hora, sin reparar en la creciente cara de fastidio del que atiende y de los clientes detrás nuestro que no paran de bufar, en elegir, como dice Loli, "dos boludeces", se puede tardar la misma cantidad de tiempo en un kiosco. Que a mi no me gusta el matambre, que el Pololo no come carne y que a mi cualquier cosa me da lo mismo pero "esa fritanga no me la como ni en pedo", así todo el tiempo.

Finalmente el remis llegó y pusimos nuestras mochilas en el baul. En el camino notamos como un viento poderoso se levantaba a medida que nos acercábamos al camping. Era casi las once de la noche y después de dar millones de vueltas, habíamos encontrado un lugar donde dormir.

jueves, 7 de mayo de 2009

terrorismo frustrado

Adoptando una actitud total y absolutamente adolescente, decidí hacer algo al respecto con el odio que me genera la literatura basura (llamese chick-lit, dick-lit o como sea que la prensa le ponga) durante mi hora de almuerzo.


No me acuerdo si conté, que un día en la oficina, Mónica me prestó el libro en el que se basaba la serie "sex and the city" y que lo empecé a leer y no pude pasar del capítulo tres de lo insoportable y estúpida que me resultaba ese tipo de prosa. No es fácil para alguien que lee a Salinger abrazar este tipo de libros con amor, pero para no hablar sin saber, le dí una oportunidad.


Trabajo en una oficina en la cuál me toca almorzar sola. A las 13 horas se van todos a comer y yo me quedó para abrirles la puerta. Mi horario de almuerzo, por consiguiente es a las dos.


En el año que llevo trabajando en este lugar, me he convertido en una especie de experta en localizar, bares, pagos fácil, librerias, shoppings y todo lo que esté en microcentro. Hasta conventos que ofician de almorzadero de oficinistas con tapper he llegado a descubrir (para luego frecuentar).


Pero después de 11 meses de recorrido diario por éstas calles, ya me aburrí de los falabella, el zara, el shopping, las librerias, los parques, las farmacias, las casas de cambio, los kioscos, las peatonales, las estatuas vivientes, la galeria jardín y todo lo que se encuentre a diez cuadras a la redonda (en realidad a la media redonda ya que pasando alem está puerto madero, lugar que encuentro bastante repulsivo y aburrido) de la intersección de las avenidas corrientes y alem.


Todos los días viajo en subte. Y para conseguir monedas, compro de a uno o dos viajes. La cuenta: 5 días a la semana, diez tarjetas por semana, 40 tarjetitas por mes, en fin, mucho papel que se va a la basura, mucho papel desperdiciado.


Una de las cosas que me indigna (en el fondo soy una persona alegre, eh?) es la gente que compra libros basura: o sea, literatura de mala calidad fruto de agentes de marketing y oportunistas.


Pero este fin de semana, después de darle vueltas al asunto, di con una especie de solución (o algo así) al problema de la aburrida hora de almuerzo, el exceso de cartoncitos del subte y mi fijado desagrado por los libros de mierda.


En la tarde del martes, junté todas las tarjetas que encontré tiradas por ahí, agarré un marcador y metí todo en la cartera.


Dándole vueltas a la idea (ingenua quizás) de que se puede hacer algo por el mundo, a partir de la premisa "no es culpa del chancho, sino del que le da de comer" tuve la idea de comenzar una agresiva y anónima campaña focalizada no en el autor (y no, porque no puedo tirarle una bomba a carolina aguirre) pero sí en el lector.


Ayer por la mañana, agarré todos los cartoncitos y en todos, de a uno, escribí con el marcador negro (de trazo contundente para que se note bien) la frase "HÁGASE UN FAVOR Y COMPRE UN LIBRO DE VERDAD"


Si, ya sé que es un poco abstracto eso del "libro de verdad", pero mi idea es que esa frase afecte a cualquiera que piense que comprarse el libro "los enredos de la señorita packman" o "loca por las compras" ( o sea, viajo en subte, sé que la gente, sobre todo las mujeres, lee eso) pueda ser una buena idea y que reflexione sobre el hecho de que de la nada, le apareció esa especie de consejo y bueno, eso solo, porque nunca voy a saber si empeoré el mercado editorial de best-sellers y si las acciones de anagrama (editorial que considero, dentro de todo, prestigiosa, excepto por las traducciones inmundas de Bukowski que dejan mucho que desear) se dispararon a causa de mi idealismo aburrido.


Así que ayer, feliz con la idea de fomentar la literatura de calidad, y aumentar las cuentas bancarias de los herederos o quien tenga los derechos de autor de los libros de Oscar Wilde (por decir alguien a quien respeto como escritor), comencé a recorrer las librerias buscando libros-víctima para insertarles, discretamente, mi mensaje.


Una libreria, dos librerias, tres librerias y... nada.


Parecía que mi sueño se había hecho realidad con sólo desear, sin necesidad de accionar: como por arte de magia, las mesas llenas de libros basura habían desaparecido y en su lugar, había cosas cuanto menos un poquito más interesantes, como el libro de Junot Díaz, que hojée el otro día en cúspide y lucía divertido y robable, o como la biografia de Ballard que salió hace poco.


Pero no, el mundo no funciona así.


Así que en la cuarta libreria pregunté por qué no "conseguía" el libro "luz, cámara, acepto" por ningún lado.


La respuesta del vendedor fue que los libros que más se venden, por un asunto de practicidad, los llevaron a la feria del libro y que en el resto de las sucursales dejaron pocos ejemplares, que probablemente ya se habrían vendido.


Claro, me olvidé de ese factor, la feria del libro, ese lugar que las personas que leen un par de libros por año visitan anualmente para sentirse en contacto con la cúltura,


Así que tuve que contentarme con meter mis tarjetitas en algunos crepúsculo, un loca por las compras pocket y en la biografia de guillote coppola.






Eso sí, la semana que viene no queda títere con cabeza, o por lo menos, bestiaria sin tarjeta.

lunes, 4 de mayo de 2009

desencanto

Anoche, mientras terminaba de leer otro libro de Douglas Coupland a fuerza de haber dormido durante toda la tarde, me llamó mi papá para avisarme que mañana venía a casa a dejarme algo de plata.

Cuando mis padres se separaron, yo no sé si adrede o no, mi papá se llevó el mueble que tenía el cajón donde guardábamos las fotos familiares de la época en la que vacacionábamos en mar del plata, íbamos al zoológico, los cumpleaños se festejaban en familia y muchas situaciones familiares eran dignas de ser retratadas con cámara fotográfica.

Hace ya algunas semanas que no puedo dejar de pensar en una foto mía en la que tengo un guardapolvo con cuadritos y corbatita, 5 años, una, en mi recuerdo, indisimulable cara de asco y un hombre disfrazado de papá noel a mi lado.

La memoria suele ser engañosa, así que mientras hablábamos de asuntos de dinero, un tema de conversación más que recurrente entre mi progenitor y yo, le pedí que me buscara la foto y que me la traiga mañana o sea, hoy.

Y en mi imaginación, mientras estaba acostada, leyendo, no pude evitar imaginarme a mi papá sólo, en su casa de Tandil, revolviendo el cajón con las muestras de una época en la que formaba parte de algo, de una familia, en este caso.

Sentí pena por él, y por nosotros.



Mi mamá últimamente cree que vivimos en una pensión o algo así, ya que cada vez que limpia algo, insiste en colocar cartelitos.

El viernes al llegar a mi casa, no sólo me encontré con los platos lavados y secados, sino que también me encontré con un cartel:

Escrito con un fibrón azul, sujeto con imanes publicitarios de diversos deliverys al artefacto metálico que se erige encima de las ornallas, rezaba: si encontró todo limpio dejelo como estaba, o algo así.

la escena me resultó graciosa en un principio, deprimente en un final.

El sábado se repitió la escena, esta vez en el baño. Encima del inodoro, agarrado precariamente con cinta scotch, el mismo fibrón azul y otro papel: "si encontró el baño limpio, dejelo en esas condiciones NO HAY CIERVO" (si, escrito con c).

Teniendo en cuenta que eran las diez u once de la mañana, ni apelando a mi más descontroladamente cínico sentido del humor, pude encontrarle la gracia a la situación: se me antojó excesivamente triste, sobre todo la parte de la falta de ortografia, tanto que ni siquiera atiné a hacer un comentario malicioso al respecto.

no hay ciervo, o dios, ese léxico que aplican en las iglesias evangelistas.

Mi hermano menor fue más drástico, arrancó los carteles y los tiró a la basura. Así, sin más.

La mayoria del contacto inmediato que las personas de mi edad tienen con las personas en edad adulta, es a través de sus padres. Y cuando pienso en los temas de conversación que prevalecen en el trato con los míos, no puedo evitar deprimirme.

con mi papá: plata, cosas negativas sobre mi mamá, cosas negativas sobre mi hermano, listo.

con mi mamá: plata, cosas negativas sobre mi papá, la negación de mi hermano hacia el hecho de que el novio de mi mamá duerma en mi casa, las últimas ofertas, lo mal que estoy parada frente al mundo, plata.

Sé que las familias no son perfectas, pero realmente cuando veo carteles como los que aparecieron en mi casa, realmente envidio a la gente que puede charlar sobre algo sustancial con sus padres, o sobre algo trivial, o sobre lo que sea, pero que pueden tener una conversación en si.

Y estoy casi convencida de que mi actitud de "son todos idiotas o que" se la debo a mis padres y no me gusta nada pero no puedo evitarlo.



Creo que últimamente pienso demasiado en eso. Quizás por eso quiero ver la foto en la que estoy con papá noel, como si fuera una forma de cerciorarme de si la temprana expresión de asco es real o un simple producto de mi imaginación.

me gusta pensar que en la foto podría haber algún tipo de respuesta, aunque claro, no la hay.

viernes, 24 de abril de 2009

discos, libros, etc. la vida

Hace ya algún tiempo que Pedro duerme conmigo, no en la cama, sino en la alfombra.

Me gusta que me haga compañia cuando hay y no hay gente en casa, es como estar con un amigo.

A veces Pedro no puede dormir y quién sabe por qué se pone a llorar o a revisar el tacho de basura o a dar vueltas por el lugar, o sea, lo percibo, se pone fastidioso.

Tengo que admitir que me siento orgullosa de haber encontrado un disco que lo tranquilice: cuando se pone así de inquieto, es automático, me levanto de la cama y busco entre la montaña de digipacks que tengo amontonados al lado de los discos copiados un disco en particular, Rose Kennedy de Benjamin Biolay. Lo pongo a un volumen que se escuche pero que no moleste e, instantaneamente el perrito se tranquiliza.

Ya lo probé varias veces e invariablemente funciona.

Anoche, a eso de las seis de la mañana le agarró uno de esos accesos y tuve que recurrir a Benjamin, pero desafortunadamente la que después no se pudo dormir fui yo.

Así que agarré el libro que estoy leyendo, Generación X de Douglas Coupland y me puse a leer hasta que se haga la hora de levantarse.

Ultimamente todos los libros que leo son sobre jóvenes desencantados en las décadas del 80 y 90.

En esos libros se perciben las mismas cosas que son perceptibles ahora, pero con una variante, no aparece el tema de la internet ni el del teléfono móvil. Es un detalle nimio que no hace a las cosas, ya que la angustia existe y existirá siempre que haya personas, pero que los elementos contemporáneos de comunicación (que están a años luz de solucionar el tema de la angustia) no aparezcan en los libros hace que de algún modo me sienta ajena a ellos. El único que atisba a jugar un poco con esos elementos tan modernos, tan de ahora, es David Foster Wallace y hasta ahí.

Mientras estoy acostada, con mi pijama con dibujitos, entre mis sábanas de estampado escocés, al lado del muñeco de la pantera rosa que abrazo por las noches y que duerme todo el día, me pregunto cuál será el próximo escritor desencantado que me va a tocar leer. Y la respuesta es obvia: cualquiera. Pero me refiero puntualmente al escritor desencantado de esta era. Alguien como yo, que vive en la época que vivo yo, y que está desencantado de los tiempos como lo estoy yo (por ahora).

Y mientras tanto Benjamin Biolay sigue cantando y en una pausa en mi lectura, recuerdo cuando lo conocí, bah, cuando lo vi en persona, cuando las piernas me temblaron, cuando dije alguna estupidez.

Fue el año pasado, hacia fines de abril.

En el verano que recorrí Bolivia, me llevé su segundo disco, el doble Negatif. Y quedé fascinada. Es que los franceses tienen ese no sé que, que yo bauticé distancia y Benjamin Biolay en particular tiene ese no sé que que hace que su música sea simplemente maravillosa y eso:

maravillosa

Pero la sorpresa mayor se escondía en su predecesor, Rose Kennedy, un disco conceptual cuyas canciones giran alrededor de la mitología del clan Kennedy, del cuál se dice que están malditos, que esto, que lo otro.

Y las canciones están a la altura. Es un disco perfecto.

Y era el año pasado y vino Benjamin Biolay y fue una de las pocas veces en las que, excepto por una sóla, me sabía todas las canciones del repertorio. Y si hay algo de lo que me puedo jactar, es de que soy una persona con mucha determinación.

Así que después de varias idas y vueltas, fui al camarín, y llamenme groupie o lo que quieran, pero fue una de las pocas veces en las que me quedé sin palabras, y en un inglés bastante torpe, sólo recuerdo que dije dos cosas

la primera: que me gustaría que alguien le sacara una foto a mi cara, porque realmente estaba hecha una estúpida

a lo que él respondió: está todo bien con tu cara

la segunda: yo era la histérica que pedía que toquen "los angeles"

él: no, esa canción no la tocamos en esta gira.

Y todo eso ocurrió un viernes. El domingo volvía a tocar y claro que fui.

Y tocó los angeles.

Y no sé si lo hizo por mi pedido, pero la versión fue tan torpe como mi inglés. Se notaba que estaba sin ensayar.

Y fue tan torpe como hermosa.

Y este año, en mi cumpleaños número 25, mi enamorado me regaló la edición importada de ese disco tan amado.

Y esa edición, es la que escuchamos con Pedro en las noches en las que no podemos dormir.

jueves, 16 de abril de 2009

parte de la religión

Anoche conocí a un chico mientras esperaba en la puerta de La Trastienda a que lleguen unos amigos.

Me encontraba sentada en la vereda de enfrente cuando el muchacho en cuestión se me acercó con una botella en la mano. La botella era claramente de vino a pesar de la bolsa en la que estaba metida y que hacía las veces de "ocultador de botella".

Era un chico de Avellaneda, había venido desde allá para ver a El Mató a un Policía Motorizado, una banda que le gustaba mucho.

Charlamos un rato, y cuando noté que mis amigos merodeaban las inmediaciones de la puerta, me despedí amablemente y me fui con ellos. Y el chico se quedó en el umbral, en el escalón, con su botella de vino colón.

Entramos, poca gente. La banda soporte era Hacia Dos Veranos y todavía faltaba un rato para que comience la velada. Cerveza por aquí, cerveza por allá. Feria de discos, flyers: nuestras estampitas.

Habiendose llenado un poco más el lugar, la primera banda comenzó.

Y lo que siguió, no fue una muestra ni de virtuosismo, ni de perfección sino de puro sentimiento.

Hacia dos Veranos es una banda que me gusta mucho. Me gustaría decir el por qué, pero es que no lo sé. Es simplemente música. Es el ruido mismo hecho música: creo que ahí reside su encanto.

Y es que esos chicos, realmente sienten, y es que se trata un poco de eso, de sentir. Y de creer.

Y yo no sé como será en el resto de sus días, pero esos músicos, en ese momento exacto, interpretando su música, eran felices, y no hacia falta tener una súper percepción para sentirlo, no: era palpable y visible y sobre todas las cosas real. Tan real como la música que nos rodeaba.

Es que esos músicos destilaban amor, amor por lo que hacían, amor por ese momento, y era notorio como, a pesar de que sea cursi, el amor embellece aún más las expresiones.

Y en esos momentos, cuando la música es buena, envuelve. Y el set fue corto, que pena, y efímero.

Pero que el escenario quedó listo para lo que vendría, yo puedo asegurarlo. No lo sospeché nunca, pero lo sentí.

Y pasó un rato y una canción en repeat constante hacía las cosas un poco tediosas. Por suerte existe la buena conversación. Yo no sé a quien se le ocurre que una canción estilo evanescense en constante final/comienzo es algo bueno para aclimatar un reci. Pensé en Morrissey,

quemen la disco
cuelguen al bendito dj
porque la música que pasa
no tiene nada que ver con mi vida

(ni con el momento)

Y entonces las cortinas se abrieron, y ya había mucha más gente. Eran chicos, eran jóvenes, bastante.

Y la música comenzó.

Y ellos comenzaron.

Bastaron pocos segundos para que varios chicos y muchachas dejaran de pensar en todo y se entregaran al pogo, al baile, a la ceremonia.

Estaban fuera de sí, se movían constantemente, ellos y sus labios, es que simplemente no paraban de contonearse.

Y era un pequeño mar de gente, pero generaban una gran marea.

Y dicen que la fé mueve montañas. Yo creo que mueve el mar.

Entonces recordé cuando tenía 16 ó 17 años, todo era nuevo, todo era sorprendente, todo era digno de fé.

Esos chicos arriba del escenario, esa música. Y si, cuando uno tiene el oído entrenado puede escuchar diferentes cosas y decir "esto se parece a tal o cual banda", es decir, reconocer influencias y si, yo escucho Franz Ferdinand hoy y puedo decir Gang of Four. Es así, es cierto.

Y puedo asegurar entonces, que El Mató a un Policía Notorizado escuchaba exactamente la misma música que escuchaba yo cuando era chica, que alucinaban con lo mismo. Es así, es cierto.

Y el truco está ahí, porque las bandas son un ida y vuelta, son una eterna cadena de links, y cuando yo empecé a escuchar música, a ver bandas, escuchaba a Fun People para luego agenciarme un disco de Black Flag.

Y con El mató... el camino es absolutamente inverso.

Pero para esos muchachos y chicas que bailaban adelante de todo, cantando, saltando y lo que sea más, el camino recién comienza.

Y yo podía ver que, así como yo creía en Fun People, que realmente les compraba, en el sentido real y metafórico, su música, esos chicos, realmente creían en la música de E.M.a.u.P.M.

Y yo sentía que, de tener una banda, seguro que sería como El mató... ya que compartimos los gustos, y lo noto. Mi banda sonaría como e.m.a.u.p.m., si.

Porque de eso se trata la música, de creer que siempre puede haber algo que puede sorprender, que podemos no conocer, y que nos puede afectar, que nos puede cambiar.

Y la pose que se adquiere con los años, con el hastío de haber visto mil veces lo mismo, no tiene válidez en ese momento, en el momento que se presencia como la música, LA MÚSICA, afecta a las personas, las mueve. Deja de tener validez, si, y no queda otra más que rendirse al ritmo, a la melodía, a la canción. A la música, nuestro Dios. Y bailar.

Puedo decir que vi como muchos jóvenes, que no son la mayoría, de hecho son amplia minoría, creían en esa música, en eso que para muchos sería ruido, que a ellos los deleitaba, nos deleitaba.

Y claro que tenía sentido que un chico solo haya venido desde Avellaneda para ver a la banda que le gusta, porque lo hicimos, aunque ya casi no lo hago, a pesar de que tiene sentido cuando de música se trata. Tiene sentido.

La resistencia existe, no todo está perdido cuando de rock de acá se habla. La demostración de fé ante esas apocalipticas canciones eran un contraste interesante y sobre todo bueno.

Y no estoy diciendo que El mató a un policía motorizado sean Los Salvadores del Rock, estoy diciendo que algunos creen en ellos, en su música.

Estoy diciendo que, aún, algunos creemos.

amigo piedra necesito que
me ayudes con mi auto otra vez
para llegar a ese lugar
nuevo, o - oo.

martes, 7 de abril de 2009

aventuras de la vida cotidiana: ya puedo volver a vestirme de negro

Después de acumular durante semanas y semanas ropa sucia en el canasto, me decidí a lavarla.

En el lavarropas, claro.

Que se pensaban que iba a lavarme los corpiños a mano? Déjense de joder por el amor de dios.

Lo primero que hice fue separarla por colores: lo negro todo junto (eso incluye azul marino y marrón chocolate), la ropa clara en otro montoncito y la ropa de color en una montaña.

Y si, dado que Carmen se empeña en lavar todo junto color con blanco y eso con negro y me destiñe todo, le dije que no me lave más la ropa que lo iba a hacer yo. No sé en que estaba pensando.

Así que para comenzar, agarré la montaña de ropa oscura y la metí en el lavarropas. Puse jabón en polvo y suavizante. Programé el aparato para que sea un lavado corto, porque, por si no lo saben, cuando ponen lavados largos, la ropa oscura se arruina y queda toda descolorida como la remera de kiss que uso para dormir que antes era negra pero que ahora es gris.

Mientras la ropa se lavaba, decidí ir a farmacity a comprarme un desodorante.

Nunca pensé que hacerlo podía ser tan complicado!

Llegué y fui directo a la góndola correspondiente. Para mi desgracia, en los altoparlantes sonaba una canción de wham! que no me dejaba concentrarme en la fragancia que quería elegir.

Lo único que podía hacer era cantar ueik mi ap bifor iu gou gou dount liv mi jangin laik e io io y bailar al compás de la irresistible melodía como quien no quiere la cosa.

Cuando la canción terminó, fijé mi vista en la sección donde están todos los desodorantes rexona juntos y descubrí que los desodorantes ya no se pueden "probar" porque tienen una especie de precinto de seguridad que no deja oler sin romperlo. Y como soy una persona de bien, claro que no lo rompí, no sea cosa que me descubran.

Así que para elegir el desodorante tuve que guiarme por los nombres de las fragancias: tropical energy, lemon splash, shiny y happy.

Por supuesto que elegí la fragancia happy, porque yo quiero oler como una persona feliz, y si un desodorante me promete que voy a ser y oler a feliz, claro que lo compro. No lo dudo.

Así que volví a mi casa y saqué toda la ropa negra del lavarropas y la puse a centrifugar en el secarropas. Luego la separé por géneros, o sea, remeras por un lado, pantalones por el otro, medias, calzones y corpiños en otro montoncito. Sacudí todas las prendas antes de colgarlas y recordé cuando era chica y mi mamá me hacía colgar la ropa, que me gustaba separar los broches por colores y que todo combine.

viernes, 27 de marzo de 2009

cabeza de radio

Ok, ok, si claro que me gusta Radiohead... O sea, escuché los primeros discos hace como diez años. Claro, yo era muy jóven cuando apareció Kid A. Recuerdo haberlo escuchado y que me guste más que Ok Computer. Y si, ya sé que la gente adora esta banda... pero a mi, simplemente, nunca me terminó de cerrar. Y eso que me sé The Bends bastante bien y un poco menos, Pablo Honey.


Después de Kid A, de los discos restantes escuché poco y nada, en casas ajenas, en videoclips, en la radio... que si me bajé el disco gratis? por supuesto que no.

Y no, nunca dije que yo fuera como ustedes.

Y yo era jóven y pensaba que la vida apestaba y escuchaba algo de Radiohead para convencerme de ello. Y aún recuerdo una de las primeras charlas con quien sería mi mejor amigo durante algunos años. Él hablaba de Kid A en la puerta de la escuela, conmigo y varios amigos más. Una perorata así de larga se mandó el muchacho, todo para que yo lo interrumpiera hacia el final, sólo para decirle...

Todo eso lo leíste en inrockuptibles, no?


Y bueno, el tiempo pasa y la vida no apesta. La vida es bastante divertida y buena al fin y al cabo. Cosas emocionantes pasan todo el tiempo. Si. Todo el tiempo. Sólo hay que ser lo suficientemente poco oveja como para saber encontrar la diversión.


Y no, 300 pesos. Quien diablos en sus cabales pagaría 300 pesos por algo más de dos horas de show?

Que oveja que es la gente.


Pero esto es sobre otra cosa, sobre la gente y su falta de curiosidad y su vocación de oveja y bla bla bla. ¿qué sí hablo como una maldita superada snob? claro que sí.


Es mi vocación. Quizás lo soy.

De todas formas no lo voy a entender nunca. Por suerte, entiendo muy bien que no entiendo. Te vamos a pedir mucha mucha plata y nos la vas a dar. Así. sin más.


Y ahora mismo. Ahora ya, sólo por snob les digo: bajense YA Partie Traumatic de Black Kids. Mi amigo matias dice que esa banda es una mierda. Yo digo que sirve para bailar.


Cualquier cosa que sirva para bailar es buena.


CUALQUIER COSA


Porque cuando la vida no apesta, uno se da cuenta de que es un baile. Y si radiohead no me hace bailar. no significa que sea malo o pésimo o inmundo. Significa que no me interesa.


Porque yo soy una bailarina nata.


y los bailarines



bailan



Y claro que no me iba a perder a Radiohead. Y claro que no iba a pagar 300 pesos. Porque seré pobre pero no soy ninguna oveja.


Y si, claro que pagué para ver a Madonna. Y si, claro que bailé como nunca. sóla y divertida.


Y si, claro que en Madonna, soborné al de la puerta.


Nunca pagaría lo que madonna quiere. has escuchado querida madge? nunca tendrás mi dinero!


Y entonces, cuando se dice que tal regaló su disco por internet y que la música es libre es de todos y vamos con la revolución comunista y de repente pedís tres gambas, trecientos pesos para verte: lo que tiene de comunista tu (ficticia) revolución lo tiene más de común que de ista, y ahí ya no me caes bien y si, voy a escuchar tu música pero nunca tendrás mi dinero.


Y no porque no lo tenga, sino porque no te creo.


Y entonces, te despedís en la marea humana de chicos con jean y remera descolorida negra, de tu novio, que también usa jeans y remera descolorida negra. Y él se va. Feliz. Y deseas que se divierta mucho pero a la vez te da asco que sea tan igual a todos. que sea tan oveja. tan poco propenso a la aventura. Tan--- "pago lo que sea".


Y cuando tu novio se fue. contento, con la entrada, vayan pasando chicos, con la entrada en la mano, vamos rebaño todos juntos por este pasillo las chicas a la derecha con la cartera abierta, los chicos a la izquierda con la mochila abierta, nada de comida, ni de botellas, no, te vamos a vender las cosas a 4 veces su valor, ahí es donde comienza la aventura.


Y entonces, nadie paga la emoción que genera la incertidumbre, y la banda no importa, pero entrar si.


Y entonces primero intentás colarte por la parte aquella por donde sigue el rebaño. y el de seguridad se da cuenta y te echa.


y la aventura exige más riesgo.


entonces, bordeas todo el club. hasta el final. llegás a defe y en el camino ves mucha gente como vos. gente que quiere entrar pero que no quiere pagar. pero que probablemente no paga porque no puede, y en realidad, se muere por ver a la banda. o gente como uno que tanto joder.


y entonces, seguís caminando y llegaste al fin, al final del último club. es defe. y lo bordeas y entonces, cuando llegás a la autopista, luego de haber atravesado una puerta amenazada con ser tirada por una turba de fanáticos, llegás a la autopista.


y hay un policia.


uno que no te deja pasar.


uno que no deja pasar a nadie.


y está oscuro.


y el policia se va.


y bordeás la autopista. y la banda ya no importa. importa esa aventura que estás viviendo en ese momento.



Hay que correr



antes de que se den cuenta.



CORRER



Y así, llegás a donde está el segundo policia. uno que vigila un camino oculto, un camino oscuro, con tierra, pasto alto, y lo que sea. un camino al fin.



y no te deja pasar.



pero le decís venga hombre que sólo soy una chica buena



que no vamos a hacer nada malo



que si usted lo dispone, nos vamos cuando usted lo diga.



vaya nomás muchacha



y ahi. al final del pasillo. una luz



y al final de la luz



dos hombres.



oiga amigo que no será posible pasar.



no chicos, vayanse que nos meten en problemas. pero si te doy plata. no tampoco. vayanse. sólo queremos estar acá. y radiohead se escucha perfecto desde aquel pasillo. y suena airbag y estás ahí y en realidad todo esta cerca



y en la oscuridad. mientras la música suena, muy alta por cierto, un canuto se enciende. y se siente paz, en ese pasillo en el que nunca estarías en tu vida, sino fuera porque hay que bailar.



este es el baile



pero no. que tu no bailas con la más fea.



y entonces, ligeramente colocados, vemos sombras. sombras que corren y desaparecen.



y, colocados, abandonamos el pasillo. aquel pasillo oscuro, lleno de hojas y quien sabe que más, porque nunca vimos nada. Solo sentimos, en la oscuridad, que había hojas y tierra y nosotros y el baile y la música en el aire.



y entonces señor policia nos vamos. podemos obtener algo mejor. (pero cualquier cosa, volvemos, eh?)



y al final del club, aún en la autopista, con los autos, los carteles, la velocidad, el viento, la oscuridad, las paredes, vemos una reja. una cerca coronada con alambres de púa. Y ovejas que al saltar dejan de serlo. ovejas que al tirar la cerca abajo, dejan de serlo.



y entonces un chico te sostiene la mano y saltas la reja.



y estás adentro.



más cerca que lejos.



y la música, omnipresente, se respira.



y entonces, en medio de ese campo, otrora canchita de fútbol, con el pasto crecido, con tu altura hecha pasto alto, con la visión reducida, corres, bailás. bailamos.



está muy oscuro y no se sabe que va a pasar. a donde vas a terminar. a donde vamos a terminar, y en mano de quienes y hay peligro, y hay linternas, y hay gritos. y estamos adentro, nos escondemos, buscamos el mejor camino, está oscuro y la música omnipresente.



la música en el aire.



y finalmente la luz



la luz de las pantallas de televisión elevadas a quien sabe la millonésima potencia y la espectacularidad y la gente regocijándose en la espectacularidad del evento que tanto, hay que hacer valer el dinero.


y la música más fuerte. más alta. y las luces más fuertes, más altas.



y sólo se te ocurre pensar, que mecánico, que frío, que exacto.



al final, no valía lo que costaba.



pero el baile, es el baile.


ES.

lunes, 9 de marzo de 2009

las amigas nazis

a. hola que hacés? estoy llamando a tu casa, pero me da como que no pueden recibir llamadas...

z. es que no pagamos el teléfono

a. eso es porque tu compañero es un drogadicto y vos una borracha. malditos colgados...sale algo hoy?

z. si, está esa fiesta. creo que nos vamos a juntar acá y vamos más tarde. me acosté un rato, me duele un poco la cabeza...

a. aaa y que onda con eso? no sé si ir. estoy acá tirada comiendo papas fritas y mirando tele. no sé que hacer, me da mucha fiaca arrancar

z. uh, que rico papa fritas... y yo no sé... estoy con un dolor de cabeza... hoy no vi comida en todo el día...

a. uh z, y bueno, por eso te duele la cabeza, por no comer. dejá de preocuparte por la comida, no vas a volver a engordar. De última, hoy comé algo sustancioso y mañana hacés la dieta líquida esa que hace leticia brédice, onda, mañana sólo tomás tés, infusiones, sopa... mmm me pregunto si podrás comer yogur. supongo que si es yogur líquido no pasa nada.

z. pero no es por la dieta... es que colgamos y no fuimos al super y en casa no hay nada

a. uh que quemados. igual, comé algo, vamos a lograrlo, no vamos a engordar...

z. no, no vamos a volver a ser gordas. Igual viste que nosotras somos chicas de huesos grandes...

a. si, mi teoria es que como de chicas estabamos re bien alimentadas, eso hizo que nuestros huesos sean fuertes y grandes. posta, hay chicos que la madre ni le cocina. nosotras dentro de todo tuvimos una infancia bien alimentada

z. si engordás no vas a poder seguir siendo mi amiga...

a. que forra. o sea que si engordo me voy a tener que juntar con vero...

z. si, yo sólo quiero amigos flacos y lindos

a. si posta, ni da ser gordo o feo. a esos habría que gasearlos a todos.

z. haha

a. que nazi sonó eso... que preferís ser, hitler o goebbels?

z. creo que el bigotito me gusta más

a. yo quiero ser amon goethe, el de la lista de shindler que hace ralph fiennes. Ese que estaba re bueno y le cabía la mucama judía, pero que como era judía no se la podía agarrar.

z. o sea que la vas de reprimida.

a. no, sólo me gustaba el hecho de que el tipo estaba re enamorado de la mucama, pero como era judía y él era nazi no se la podía agarrar. uh, ahora voy a quedar como la reprimida... yo no quiero ser la reprimida!

jueves, 5 de marzo de 2009

40

para celebrar el relato/divague/ lalala #40, les dejo una historia verídica, o sea de la vida real, sobre como entré a ver a Bob Dylan por la módica suma de 30 pé ($, no penélope cruz, dado que en españa, así como nosotros decimos susana diego beck, a la actriz le dicen así)



El primer disco que escuché de Bob Dylan fue en el año del novio juanmanuel. Éste, con mucho amor y dedicación, me grabó Highway 61 Revisited en un cd que tenía varios discos más en formato mp3. En ese disco estaban también, y primeros por un asunto alfábetico supongo, Hunky Dory, Ziggy Stardust y Aladin Sane de David Bowie.


Y ahora que lo pienso, Bob Dylan y David Bowie tienen las mismas iniciales pero al revés.


El asunto es que después de escuchar tres discos tan inmensos como esos, dudo que a alguien le quede espacio mental para más inmensidad. Por ese motivo, Highway 61 Revisited no me impresionó tanto como lo hicieron aquellos discos que mencioné.


De todas formas, en uno de esos discos había un indicio del enamoramiento posterior que experimentaría por el otrora señor Zimmerman.


Porque en Hunky Dory, efectivamente, hay una canción para Bob Dylan.


Y al año siguiente, tuve otro novio. Éste novio, no se podría decir que era fanático de Bob sino que era directamente un ferviente devoto (en el sentido más religioso de la palabra) de él.


Y justamente por negación, porque los fanatismos me molestan, en todo el año que duró la relación, jamás escuchamos nada de Dylan, y yo simplemente decía "escuché Highway 61 y no me impresionó" como excusa a esa devoción que creía injustificada.


Y me acuerdo que él siempre decía que si tenía un hijo le iba a poner Dylan, y entonces, yo simplemente pensaba que era una idea estúpida.


Que equivocada que estaba.


Y cuando se terminó el tema ese, recién ahí, cuando dejé ir al novio judíoenfermodeBobDylan, escuché Blonde on Blonde, y ahí entendí todo.


Y tenía sentido que Bob fuese el mesías y que se haya negado a serlo.


Todo cuadró perfectamente.


Fue en el verano que pasé con Pedro. Y es que Blonde on Blonde es tan gigante, tan obra maestra, que deconstruirlo me tomó una estación entera.


Y así como llegó marzo, llegó el otoño y también llegó Bob. Y claro que yo no tenía entradas.


Nunca tengo entradas.


Y era el 15 de marzo, y Bob estaba. Y esa tarde me encontré con un amigo. Y decididos a verlo como estábamos, fuimos a su encuentro.


Llegamos, y conseguir entradas era complicado. El telonero, era León Gieco, un artista que no me gusta en absoluto. León Gieco es tan, muy, tan opuesto a Bob. Es que él es tan... bono. Por suerte lo perdimos. Pero encontramos a un grupo de locos.


Locos de verdad.


Y si, resulta que hay una disposición que dicta que los enfermos, minusválidos y esas cosas tienen derecho a asistir a shows o eventos deportivos sin pagar nada. Es una disposición. Es.


Y ahí estaban ellos, que naturalmente, querían ver a Gieco. Amontonaditos, completamente pasados. Y nosotros con nuestras caras de sin entrada. En un momento dado, uno de ellos se nos acercó. Sigilosamente nos preguntó si queríamos entrar, le dijimos que si.


Cincuenta pesos a cada uno pidió.


No way man, estamos hablando del campo.


Treinta, hecho.


Así fue como por ese día, por unos minutos, fui la acompañante terapeutica de una mujer sin dientes que no paraba de reirse, que amenazaba a los guardias de seguridad, que empuñaba una botella de gaseosa barata con quien sabe que líquido adentro.


Finalmente entramos. Y nos separamos de los locos.


Fui al encuentro de mi novio de ese momento. Y lo besé cuando Bob (que de tan lejos podía ser Joaquin Sabina con sombrero y nunca lo sabría) tocó Just Like A Woman.


Que tardé en reconocer.


Pero que amé lo mismo.


Porque es así: hay chicas que aman a sus novios.


Y chicas que aman a Bob.


Como yo.


Y para siempre.




Oh, hear this Robert Zimmerman
I wrote a song for you
About a strange young man called Dylan
With a voice like sand and glue
Some words of truthful vengeance
They could pin us to the floor
Brought a few more people on
And put the fear in a whole lot more