lunes, 5 de julio de 2010

5 de julio /// northampton

Hacia las once de la mañana, Nathan vino a despertarme. El plan era pasear con él y Mary por el pueblo para después ir a buscar a Adam a la salida del trabajo.


Adam y Mary tenían la misma edad que yo. Adam era rubio, alto, simpático. Había viajado por Asia el año anterior con su novia pero ahora estaba soltero. Mary era muy simpática y lucía muy inglesa, ojos claros, regordeta, sonriente. Nathan tenía 23 años y lucía como un rapero pandillero atrapado en un pueblo que le quedaba algo chico.


Era un domingo soleado y las calles estaban semivacías. Adam trabajaba en una tienda donde
se vendía y compraba de todo: libros, discos, equipos de audio, televisores, instrumentos musicales, dvds, etc. Estaba abierto hasta la una del mediodía, así que teníamos que hacer tiempo.


Compramos bagels y juguitos (Nathan compró café) y fuimos al museo del zapato de Northampton. Básicamente, el museo del zapato es una representación de lo que Northampton significa en el folclore del Reino Unido.


Y mientras que la cosmopolita y llena de gente Londres se encontraba a pocas horas de dónde estaba ahora, por algún motivo que no podía saber muy bien, esa mañana de domingo me sentía mucho más feliz en ese sencillo pueblo en el que no pasaba nada de nada.



El museo del zapato era un edificio relativamente moderno y tenebroso. Las únicas personas ahí esa mañana éramos nosotros tres y la recepcionista que leía el diario sin demostrar demasiado interés por lo que pudiera ocurrir.


En las primeras salas, a través de maniquíes representativos que tenían que parecer personas (pero en realidad eran objeto de pesadilla) se podía ver como era la vida en la antigüedad y como eran los primeros zapateros; también se describía el proceso de hacer un zapato, sus partes, los pasos a seguir en la fabricación, etc.


En el resto del museo y divididos por épocas, había una gran colección de zapatos en exposición. Había zapatos antiguos, zapatos famosos, zapatos típicos, etc. Recuerdo haberme sorprendido de ver el par de zapatos con plataformas diseñado por Vivienne Westwood que hiciera caer a Naomi Campbell en un desfile. También había zapatos extravagantes que habían pertenecido a Elton John y otras celebridades (no hay que olvidar que Inglaterra es la cuna del Glam Rock). Faltaban los zapatos rojos de Dorothy nomás. En la parte interactiva del lugar, una montaña de zapatos para probarse y jugar (a qué, no sé).


En una de las salas, completamente ajeno al contenido del museo, había un retrato de Alan Moore pintado por los estudiantes de no sé donde a modo de homenaje al residente más famoso del pueblo.



Salimos y fuimos a buscar a Adam.


En el camino, Mary y Nathan me contaron lo que pasó esa madrugada: A las 5 de la mañana tocaron el timbre y Mary fue a atender. Era alguien que decía que era el novio de Ashleigh y que la estaba buscando. El chico estaba completamente borracho pero ante su insistencia, Mary lo dejó pasar. Entonces, sin perder tiempo, el muchacho subió y se metió en la cama de Ash, que dormía. Cuando la chica se dio cuenta, empezó a echarlo, a decirle que se vaya a su casa y que ella no era su novia.

El chico se iba quedando dormido y a la vez se negaba a irse. Entonces, pasó lo peor: de tan borracho se meó en la cama. Por supuesto que después de eso el pibe se fue y Ashleigh tuvo que cambiar las sábanas a las seis de la mañana.


Si bien Nathan, Adam y Mary me caían maravillosamente bien, teníamos un único problema entre nosotros. Porque sí yo pensaba que el acento en Londres era cerrado, nada me hubiera podido preparar para las formas de hablar inglés de estos chicos. Y no sé sí ellos lo sabían del todo pero yo no quería ser descortés y me molestaba pedirles que repitan todo, todo el tiempo. Pero bueno, realmente quería entender de que iba la historia de Ash, así que hasta que Adam salió de la tienda, ellos se dedicaron a explicarme lo que pasó. Realmente me costó entender y creer la parte en la cuál el borracho se hacía pis encima.


Una vez que Adam estuvo fuera del trabajo, fuimos a la tienda de comics del pueblo a averiguar cosas sobre Alan Moore.



En la comiquería se podía encontrar ediciones de todo tipo del trabajo del escritor. Compré su novela, (the voice of fire) que no había podido encontrar en ningún lugar y al charlar con el hombre que atendía, éste nos contó que todo el tiempo llegan fanáticos que preguntan dónde vive el señor Moore, que piensan que simplemente pueden llegar y tocar el timbre, que Alan los va a invitar con masitas y té, cuando en realidad eso es algo muy molesto. Por eso, siguió explicando, se suele organizar firmas de ejemplares en determinadas fechas en el lugar, para que los fans (los de los comics pueden ser bastante tediosos) lo conozcan y no lo molesten en su vida cotidiana



Ante este panorama, como no quería quedar como una loca, desistí completamente de mi idea original. Pagué el libro y nos fuimos a seguir el paseo dominical.


Mary se había mudado hace poco a la casa y todavía tenía que sacar basura de su residencia anterior. Así que fuimos hacia allí. Llegamos y estaba cerrado con llave. El lugar tenía dos puertas: la primera que era como una pared y detrás, la casa en sí. En el medio había un patiecito. Mary no tenía llaves, pero sabía que había un juego de copias debajo de la alfombra que estaba en la puerta de la segunda puerta, así que Adam, saltó la pared y abrió desde adentro. Entre todos sacamos como diez bolsas de basura y la vecina de enfrente miraba raro pero no dijo nada.


Finalmente volvimos al hogar y después de fumar porro y ver fotos en la computadora, nos fuimos a dormir la siesta. Que otra cosa se podía hacer un domingo en un pueblo así. Yo aproveché para chequear los mails


i can tell you: i hate media-jobs.
i travel to berlin and when i arrived they told me
that everything is cancled in cause of something.
fuck. now i m back just with the travel-cost they payed me.

but i lent a bike for you.
perhaps its makeing a trip to the museum
a bit easier....

so do you already know when will arrive?
(on friday an old friend of my brother and me
will play a gig here in hamburg in my favorit club,
he plays some kind of stoner rock. perhaps we will see
it, if you like)

kuss
théo



Al anochecer nos levantamos y fuimos a hacer las compras para la cena. Cociné pasta para todos y más tarde vimos la película de Matt Damon y Greg Kinnear en la que ellos son hermanos siameses y se hacen amigos de Cher. Me quedé dormida en el sillón y el domingo se quedó ahí.

1 comentario:

Thiago dijo...

Hubo una época, a los 15, que yo estaba obsesionado con Southampton. Además, siempre quise conocer la isla de Wight.