jueves, 8 de julio de 2010

8 de julio /// amsterdam

El trayecto hacia Holanda consistía en bus/ferry/bus, así que durante las primeras horas del viaje dormí incómoda en el asiento hasta que a eso de la una de la mañana despertaron a todos los pasajeros porque el autobús había entrado al ferry. Así que salimos, esperamos, nos sellaron los pasaportes y después de cruzar el canal, volvimos al micro que regresó a tierra firme.


Mientras amanecía, los pequeños pueblos belgas del camino comenzaban su día. Eran lugares hermosamente quedados en el tiempo donde la vida moderna era perceptible con algo de esfuerzo.


Calculo que llegamos a Amsterdam hacia las once de la mañana. Y entonces al bajar del autobús, en la terminal, lo primero que hice fue comprar un pasaje para Hamburgo. En su último mail, Théo me decía que ese viernes tocaba un amigo en un bar y que podríamos ir. Así que el jueves a la noche estaría abandonando la ciudad. Salí de la estación con esa perspectiva feliz encima, y emprendí la ya repetitiva aventura de intentar llegar al centro de la ciudad desde el medio de la nada.


Entré al subte, una señora me ayudó con las indicaciones y al llegar a la central de trenes de Amsterdam dejé todo mi equipaje en el guardaropas. Más tarde iría a buscarlo, antes de encontrarme con Julian.


Desde que estaba en Europa no había llamado por teléfono a mi familia pero esa mañana, por algún motivo supongo relacionado al tiempo que pasó y el reciente cumpleaños de mi madre, me pareció apropiado llamar para mantener una pequeña conversación sobre el estado de las cosas.


Así que antes de ocuparme de cualquier cosa que me pudiera ocupar en Amsterdam, entré a un local, hice la llamada y así me enteré de que debido a la epidemia de gripe porcina, Buenos Aires estaba a un paso de la categoría pueblo fantasma. De que la enfermedad se cernía como un espectro sobre la incauta ciudad. Mi mamá no salía de su casa y mi hermano había estado en el hospital por un resfrío. La paranoia había llevado al desabastecimiento de elementos como alcohol en gel y barbijos. Y yo de verano a punto de fumarme un porro del tamaño de mi dedo anular.


La tercera cosa que hice al llegar a Amsterdam, fue comer unas papas fritas en un puesto de comida rápida. Y la cuarta, con las prioridades ya priorizadas, fue entrar a un coffee shop.


Estaba ahí para eso. Iba a fumar y después el plan era ir al museo de los pintores flamencos a alucinar con las pinturas. Más tarde iría a encontrarme con Julian.


Entré y le pregunté a la chica

Era como el paraíso del fumón: en diferentes tapers muchas variedades de flores canábicas. Y sí no se quería comprar en cantidad, vendían porros ya armados. Estupendo.


-Hello, please tell me about the different kinds of weed you have

-well we have this one, called inserte nombre aquí that makes you feel inserte emoción aquí and we have this one called inserte nombre aquí which makes you feel inserte emoción aquí

-oh, i want the strongest one

-are you sure?

-of course i’m sure i smoke everyday at home, I’m not afraid of any kind of strong weed

-well… we have this one, which is the special from the house and it is an special mix between inserte variedad aquí and inserte variedad aquí

-ok, i want that one and the inserte variedad aquí one. I also want a coke. Do you have lighters?

-oh, we don’t sell lighters (esta parte fue muy extraña porque justo detrás de la chica había una caja llena de encendedores pero ella se metió la mano en el bolsillo y sacó uno) but i can lend you mine

-oh thank you, can i go in there to smoke?

-yes sure


Y entonces entré a un lugar redundante: era una pecera con una pecera adentro. Un lugar confortable con sillones, luces tenues, una televisión en mute con el canal de deportes puesto, algunos espejos y la ya mencionada pecera con peces de colores adentro. Todo tipo de distracciones. También había unos tipos que estaban ahí fumando porro, riéndose y sacando fotos.


Y entonces, ahí sola, les pedí que me saquen una foto fumándome el primer porro en Amsterdam. Había esperado años para vivir algo así y finalmente estaba sucediendo. Esa noche vería a The Mars Volta y la experiencia sería total.


Y fumé, y fumé, y fumé. Cuando me di cuenta tenía medio porro encima y los tipos se estaban yendo. Me quedé sola en el lugar y mientras pensaba en cuando levantarme para ir al museo de los pintores flamencos, empecé a tener frío, no, calor, entonces empecé a abanicarme con un folleto. Tenía frío, tenía calor, mi cerebro estaba en saturno y no podía ni salir.


Me recosté en el sillón y entonces vino la chica que me atendió al principio. Me preguntó sí estaba bien y me advirtió sobre la posibilidad de que me roben la cartera si me quedaba dormida. Le dije que me sentía mal, así que me dejó dormir diez minutos. Que en realidad no dormí porque mi mente estaba en otro plano de existencia.


Finalmente vino un chico a darme charla y un chocolate. Me contó que su trabajo consiste en cuidar a la gente que se pasa como yo. Tomé más cocacola y entendí que me había bajado la presión. La marihuana había sido muy fuerte y las papas fritas no habían sido suficiente almuerzo.


El chico se rió cuando le conté que me había hecho la canchera con la chica que vendía la marihuana. Me dijo que eso pasaba todo el tiempo, y que gracias a eso, los turistas tarados pensé yo, él tiene ese trabajo.


Así que cuando me sentí mejor, antes de ver cuanto tiempo había pasado, le pedí que me saque una foto after-destruction.


Salí, tomé un poco de aire y me di cuenta de que había pasado más de tres horas en el coffeeshop. Malísimo. Ya no tenía tiempo de ir al museo. El olor a marihuana estaba impregnado por todos lados y a mí me daba náuseas.


Así que después de buscar el equipaje en la estación, hacia las cinco de la tarde tomé el trans (creo que le decían así) para ir hacia el lugar donde me tenía que encontrar con Julian.


Llegué y ahí estaba él. De estatura mediana, con muchos rulos, vestido de negro, en su bicicleta.


Nos saludamos y empezamos a caminar. La casa no estaba muy lejos de allí y en el camino me contó que ya había comprado su entrada para ver a Mars Volta, que había tenido que regalar unos gatitos que tenía y que su casa era una especie de casa tomada ( o sea, un squat ).


Al llegar nos encontramos con un edificio de tres o cuatro pisos semiabandonado. A su alrededor algunas bicicletas se amontonaban encadenadas. Julian abrió la puerta, me indicó que el baño estaba en el tercer piso, que él vivía en el segundo.


Abrió una puerta atada con una cadena y un candado.

La casa de Julian era un piso oscuro y enorme donde se amontonaba su obra. Claramente su casa era su taller y ahí tenía espacio para poner sus cuadros gigantes y ocasionales esculturas.


La cama en un rincón y el perro en otro. Una especie de tina.bañera con una manguera en un rincón y no mucho más. Todo era tan bohemio que sí no fuera por la gigante computadora applemaquintosh que había sobre una mesa, hubiera pensado que era pobre.


Dejé mis cosas, me lavé los dientes y salimos hacia el concierto.


Julian sólo se movía en bicicleta y como yo no tenía una me llevó todo el trayecto en el asiento de atrás. Las subidas, bajadas y desniveles no estuvieron bien, pero el paisaje era embriagador.


Llegamos, conseguí entrada y el recital.


Y de repente, había algo que no estaba bien. Estaba en AMSTERDAM, en un RECITAL de THE MARS VOLTA y NO estaba fumando marihuana.


Y entonces no lo pude creer. Realmente estaba asqueada y pensar en fumar de nuevo era una idea que me parecía realmente repulsiva. ¿Era posible? Que gracias a una mala experiencia en Amsterdam dejara de fumar?


El concierto era en un lugar llamado Paradiso y era difícil diferenciar sí había sido un templo o un teatro en tiempos pasados.


Cedric tenía un microfono blanco y gigante que parecía un porro. Me pregunté si era adrede. La escenografía era una tarántula de mil ojos.


Al salir del concierto fuimos a la zona roja, paseamos por el centro de la ciudad que, a decir verdad, no era demasiado grande y todo estuvo bien.


Volvimos paseando por ahí y al llegar chequée el mail


Malas noticias:

lovely,

i dont know what day of the kiss mean
but i wrote in the newsletter thats this was the day!
but we missed it and we didnt celebrate it. what a shame!
so i thing we have to do our own day of the kiss!

schlagermove is really really crap. so dont think about it.
but if you like we can go there an laugh about the people.
at that festival the people are wearing some
kind of flower-power cloth and dance and drink to
really shitty geman music from the past.

but i have to tell you that i got a serious problem
with my fucked up friend.
i really dont like to ask but is it perhaps possible
that you come to me a day later?
i really dont want it that way but i have to look after .
i dosent have do something with girls or what ever.
i feel like that i have do it.
when it isn#t possible for you than you can shurly come,
i will find an other way than...
it makes me really sad to ask this but i told you already
that it isnt the best time for me at the moment.
fuck. dont take this amiss.

but than you can stay as long as you want!

kisskiss
théo


Y después de eso el ánimo me cambió para siempre. Realmente quería quedarme en silencio y no tener que hablar trivialidades, pero no podía ser tan descortés con Julian. Así que intenté ignorarlo todo y seguir.


Él salió un momento y al volver tenía unos pijamas muy graciosos y lindos. Color celeste, amplios. Intenté mantener la compostura, pero ese mail me había afectado profundamente. Ya tenía boleto para Hamburgo pero no podía volver. Realmente no sabía que hacer, así que comimos unos fideos recalentados, hablamos sobre el arte y nos fuimos a dormir. Esa sería la única noche que pasaría en Ámsterdam.

3 comentarios:

querés melón? dijo...

uh, qué pelotazo de théo.

(damn, ya estoy del todo intrigado y solo pasó medio minuto de que leí!)

Sol dijo...

aca hay problemas con la gripe?! yo ni me entere... decian qeu iba a volver a nevar.. pero no paso... pero de la gripe.. nadie hablo nada... o yo no estoy mirando tele.. no se... me asuste ahora!

te seguire con ansias de seguir viajando!...

(sobre el coso del baño, yo creo que pituto es generico y anda bien... proqeu llamarlo nemo, me resulta medio pesacado (chiste malo))

Thiago dijo...

Ya soy re adicto a ésta novela, me sigo riendo recordando la época la de grope A, ahora, insisto, Théo da ASCO escribiendo Inglés. Me pone MAL leer eso. Me violenta.